martes, 29 de junio de 2010

Torture



¿Son malas las personas que quieren o necesitan vengarse?

Parecería que sí

Pero, ¿qué más da lo que parezca? Es un derecho legítimo que tiene todo damnificado.

Sólo los sinsangre, los muy racionales, los muy educados, los muy cristianos, los muy políticamente correctos, los muy hipócritas, los muy buenos o los que pasan de todos y todo puede que no lo necesiten ni quieran.

Pero los viscerales, los sentimentales, los apasionados, los temperamentales, los heridos, los humillados, los traicionados tienen todo el derecho y la necesidad del mundo.

"Yo mato gratis",dijo un día.

Pobrecita, ¿cómo iba a matar si estaba muerta?

"No hay mejor desprecio que no hacer aprecio", dijo otro día.

Qué ilusa mujer que no sólo apreciaba, sino que se fijaba hasta en el más mínimo detalle.

"El tiempo lo cura todo y pone a todo el mundo en su sitio", le dijeron

...y ella respondió: "Y una mierda"




jueves, 24 de junio de 2010

Discussion



Aquella tarde habían discutido acerca del erotismo y de la pornografía. Ella era una defensora a ultranza del porno frente al erotismo en cuanto a búsqueda con resultados rápidos se trata. Curiosamente él no. Decía que si algo le había gustado de ella era que destilaba femineidad y erotismo, no pornografía. Le apostó algo y ganó. Le apostó que no serían capaces de tragarse una peli porno sin hablar, sin reír, sin follar; pero que podrían quedarse embelesados sintiendo el erotismo. Así fue. Sintieron cómo se elevaban, cómo sus pulmones parecían crecer al tiempo que su respiración se paraba, y sintieron la emoción y la impresión de la belleza. La conmoción.

El porno era efectivo pero antiestético. El erotismo es sugestivo, efectivo, impactante, bello...

No se trataba de elegir, sino de discutir...o ...¿de follar??

Totalmente, tiernamente, trágicamente

miércoles, 23 de junio de 2010

Amitié







¿Será más fácil entender a los demás que a uno mismo?


Leía en una revista de moda una entrevista a una actriz, y se fijó en una respuesta que se repite en las entrevistas a actores: -es que yo soy muy tímida.


Tendía a llevárselo todo a su terreno(su todoterreno) y con esto no iba a ser diferente. Ella era una mujer lanzada, como marcaban los cánones del París de la época, franca y directa. Pero a veces se desarmaba, la desarmaban. Solía mirar de frente, a los ojos; sonreía sin prejuicios y estrechaba la mano con firmeza y siempre adelantándose. Estaba acostumbrada a los envites de las discusiones, a las presiones de los sentimientos y a convivir con su propia sensibilidad. Pero a veces la desarmaban, se desarmaba. Acostumbrada también a las duras palabras, a las pérdidas, a los reproches, a los jucios...no pudo más que llorar cuando leyó la palabra Amiga. Y entonces pensó si habría saltado la franja de la desconfianza. Pensó que era más fácil funcionar cuando los demás desconfiaban de una, porque así no había miedo a fallar. Y se volvió a sentir cobarde.


Si no lo miró al día siguiente, fue por timidez y por miedo.


Cuando piensan que eres lo puto peor, no tienes nada que perder, sólo ganas, porque van viendo que no eres tan puto peor. Pero cuando te quieren...¿qué miedo, no?¿Y si no estás a la altura, y si fallas...?






domingo, 20 de junio de 2010

Accident




Compartió su vida y su convivencia con un hombre. Lo hizo en su territorio, en el de él: su casa, su ciudad, sus bares, sus costumbres, sus amigos, su idioma, su familia, sus libros, su música, su clima, su cama...Todo lo hizo suyo y en poco tiempo; menos una cosa:

Tuvo que ir por urgencias varias veces debido a los accidentes domésticos. Aquella meseta que siempre estaba ahí cuando se incorporaba de sacar patatas de la bolsa, aquella pata de sofá que reventó su uña pequeña del pie, aquellos botes de gel que caían sobre su empeine cual misiles en cada ducha, aquellas manillas de las puertas que se incrustaban en su cadera o codo alternativamente, por no mencionar el menaje, que se empeñaba en recibirla como el perro que allí no tenía, cada vez que abría la puerta,no de casa, sino de armarios varios.

¿Sería un indicio, pista o evidencia de que aquel no era su sitio?

Y si no es recomendable hacer lecturas más allá de lo obvio, ¿tan patosa era?

Fueron buenos tiempos para la lírica, para la narrativa, pero sobretodo para el teatro.


jueves, 17 de junio de 2010

Souvenirs








Frases y párrafos subrayados de uno de sus libros favoritos:

-No era mi brazo el que ella buscaba, sino el brazo de alguien. No era mi calor lo que ella necesitaba, sino el calor de alguien.

-Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos.

-Cuando a tu alredor todo son oportunidades, es muy difícil pasar de largo sin aprovecharlas, ¿Entiendes?

-Conoceré a alguien que me quiera con toda su alma los 365 días del año.
¿Y lo has conseguido?
No es tan fácil. Quizás sea por haber esperado tanto tiempo, pero ahora busco la perfección.
¿Un amor perfecto?
No, no pido tanto. Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto.

-No te consumas de forma antinatural.

-En enfermedades como la mía es fundamental confiar en alguien.


Observó cómo la miraba mientras pasaba rápidamente las páginas de su libro en busca de perlas subrayadas en otra época; en busca de sí misma.





miércoles, 16 de junio de 2010

Soûlographie



Siempre va suceder algo que te cambie el día..

Esta afirmación es siempre cierta cuando el día es un buen día; y no siempre se cumple a la inversa, es más, rara vez se cumple a la inversa.


La recepción de noticias

El encuentro con alguien

La visión de algo

Una escucha

Un roce


No sabía volcar una percepción negativa en positiva, pero sí sabía volcar una percepción negativa en una tragedia.

Los griegos, el griego...


Hoy algo había iluminado su cara con una sonrisa y de un buen color. Hoy algo había hecho florecer su sentido del humor. Algo la había vuelto oportuna, locuaz, simpática, picante, cálida...


In vino veritas...


Ya llegará la tragedia mañana.


domingo, 13 de junio de 2010

Pathétique



No podía tener un vestido colgado en el armario sin estrenar.

No podía terminar un libro y no comentarlo.

No podía maquillarse para no salir.

No podía sentir y no decirlo.

Todo se resumía en compartir y en conocer la opinión de los demás.


Resultaba muy frustrante ser un ser tan de libro de psicología de 1º.


Cuando sintiéndose especial acudió al psicoanalista, y éste desmontaba todas sus paranoias con explicaciones de lo más lógicas, sintió vergüenza.

Ella quería que le dijeran cómo era. Necesitaba que alguien mostrase interés por su persona (aunque fuese pagando) y pensó que un psicólogo era más digno que un gigoló; además los anuncios del periódico ya no conseguían excitarla ni un poco. La crisis había llegado también al poco creativo ya de por sí mundo del sexo anunciado por palabras. El caso es que fue al psicólogo que resultó ser psicóloga y que le hizo sentirse absolutamente avergonzada por lo común de su consulta. No es extraño querer sentir aceptación cuando de carácter se es insegura, le dijo.

Y como un dardo disparado, sintió la seguridad de su mediocridad, el patetismo de su falsa modestia, la soledad de ser alguien normal con pretensiones extraordinarias y la vergüenza de necesitar conocer la opinión de los demás.


Ahora que lo piensa, recuerda que ese día tenía la regla.


jueves, 10 de junio de 2010

Retombée






A veces una pierde la ilusión. Cuando eso ocurre es cuando una se siente perdida. Los días de lluvia sirven para recordarle a una que como el caracol, donde mejor se está es bajo el caparazón. Con lo que alivia una ducha y lo que reconstituye, lo mucho que se evita mojarse bajo la lluvia.

Puede que sea por la falta de desnudez con la que nos empeñamos en vestirnos.

Puede que cuando una tenga ilusión sea ése su vestido más favorecedor.



Un día vivió la película. Caminaba por el centro de una ciudad cuando le sorprendió tremendo aguacero. Por suerte su pelo era lacio y el empaparse no la afeó demasiado. Se había pintado las pestañas con rímel y con la luvia se creó un efecto gótico siniestro en su cara. De esa guisa se metió en el primer soportal que encontró pensando en vivir una película; a saber, un hombre atractivo que pasea a su perro cuando repentinamente empieza a llover y decide resguardarse en, oh casualidad, su mismo soportal...

Mientras limpiaba su cara y se distraía en semejante pensamiento, oyó acercarse a alguien corriendo...



El borrachín del parque, cartón de vino en mano, eligió su mismo soportal; y lo mismo hicieron sus compañeros de banco. Encantados con la nueva compañía no tuvieron mayor diversión que la de reírse de su cara tintada con repegones negros. Y ella entendió que la película era surrealista.



Como no la invitaron ni a un trago, salió sin hacer ruido; igual que había entrado.




miércoles, 9 de junio de 2010

Dissolution




¿Puede haber algo más antierótico que la depilación?

Y no precisamente se refería a la femenina.

Desconfiba de los hombres que se depilaban. También de los que no bebían, de los que no miraban a los ojos, de los que te colman de piropos nada más conocerte, de los que no sonríen, de los que nunca hablan de sus sentimientos, de los que se dejan a la novia en casa, de los que nunca han tenido novia, de los que se enamoran cada semana, de los que se quieren casar, de los que dicen no querer tener hijos, de los que odian a los perros, de los que se obsesionan con la limpieza, de los que van al gimnasio, de los que no se bañan en el mar, de los que promenten llamar, de los que huyen de los peligros, de los que no comen de todo; pero sobre todo desconfiaba de los que prometían cosas sublimes.


Desde bien jóvenes aprendemos que "Puedo prometer y prometo" es una de las mayores falacias, pero también desde bien jóvenes nos creemos las promesas.


Decían que depilándose con cera no volvían a salir los pelos.


Ahora la bomba antipelos se llama depilación con láser.


Llámese como se llame, siempre son las mismas mentiras.







lunes, 7 de junio de 2010

À fleur de peau




En una toalla descansaba su madre, mientras ella paseaba por la orilla del mar. Dudaba si bañarse. Sabía que haciéndolo se sentiría bien luego, pero como siempre, la pereza ocupaba un lugar preferente en su lista de rasgos, estados y ¿cualidades, defectos...?

Sentía el sol dorando su piel como si de un suave abrigo de lana que se echase por encima se tratase; al mismo tiempo, la brisa era tan poderosa como para querer ese abrigo.

Caminaba y miraba a su madre.

Deseaba que se levantase y acudiera a su encuentro, que la ayudase a meterse al agua e incluso a saltar las olas; que viniera con la toalla sólo perfumada con protector solar. Y que la acompañara su sonrisa, y la ternura de su mirada. Bajó la mirada al charco que mojaba sus pies y se dio cuenta de lo inexorable del paso del tiempo.

Entonces decidió ser ella la que corriera a la toalla para sentarse al lado de su madre y fumarse un cigarrito juntas mirando el mar. Momentos efímeros y eternos. En ese silencio compartido intentaba agarrar todo el amor, la necesidad y la admiración que sentía por ella. Cerró los ojos para que no se escaparan las sensaciones. Le pidió que se cuidase mucho:

_Mamá, dicen que es muy bueno bañarse diariamente en el mar, que los que lo hacen no tienen ni un catarro...

_Eres tan vaga, que querrías que me bañase yo por ti... si no te conociera...


Cuando volvían de la playa, pasaron por un barrio en fiestas de nombre Raíces.


domingo, 6 de junio de 2010

Se réveiller




Últimamente soñaba a menudo con el día de su boda. Pero no es que soñase despierta, que fantasease; soñaba dormida.


Durante gran parte de su vida, los sueños protagonistas eran aquellos que tenían que ver con el mar. Olas y más olas que la tragaban para luego devolverla a la superficie. Las sensaciones eran pura paradoja: a la angustia de verse embebida por una gran ola, le seguía la sensación de bienestar de sentirse flotando.


En las noches del último mes se vestía de blanco.


Miraba al interior de la taza del café del desayuno, le ayuda a concentrarse, e intentaba recordar todos los detalles del sueño.


La buscaba desesperadamente en su memoria.

Recorría todos los lugares e invitados que habían desfilado por su mente.
Ella no podía faltar; pero no estaba.

Levantó la vista del café y la clavó en el espejo que colgaba frente a ella. Quiso reconocerla en su cara, en su mirada, en su pelo...Sentía su ausencia tan intensa que todo se convirtió en vacío soledad.


Ni siquiera unos sueños le daban lo que la puta realidad le había quitado.

martes, 1 de junio de 2010

Garder un secret





No sé si me atreveré a contarte un secreto.


Seguro que piensas que lo sabes todo de mí; es cierto, soy muy habladora, y de cada cosa que me pasa hago una novela.

Pero hay algo que está tan dentro de mí, está en la capa más profunda de la piel, pegado a los órganos, en concreto creo que al intestino porque si pienso mucho en ello se me revuelve el estómago. Y no es porque sea escabroso (no tengo muertos en el armario) pero es íntimo.

¿Por qué no me cuesta compartir nada contigo y en cambio no puedo compartir mi intimidad con nadie? Quizás sea porque yo sí sé lo que significa y porque tú no te esfuerzas en querer saber lo que de verdad está tan dentro de mí.

He convertido en un secreto mi esencia.


Él la miró como si ella estuviese enunciando un difícil problema matemático; definitivamente le divertía más cuando le contaba sus pequeñas anécdotas cotidianas en forma de novela.


Venga, déjate de tonterías y vamos a dormir.
Es cierto, por qué contarle a él lo que podía contarle a querido diario...