sábado, 31 de julio de 2010

À la lumière du jour



Resacón.

Remordimientos.

Resignación.

Rememorar.

Revivir.

Retórica.

Resolución.

Repetición.

Reliquia.

Rembrandt.

Resucitar.

Re, mi, fa, sol, si

Repipi!!


Restos del naufragio; sálvese quien pueda.

Reducción al absurdo.


Pensaba en todas estas cosas mientras miraba las todavía tiernas marcas en su cuerpo.

Lo peor eran las marcas que como muescas iban grabándose en su alma.

Un alma que aspiraba a trasmutarse en vida.

Una vida que andaba de puntillas.

Una bailarina frágil que se pone en puntas sobre la cuerda floja.

Una payasa que no encuentra su circo.

Y una nariz roja




jueves, 29 de julio de 2010

Enflammer



A las niñas con abrigo rojo siempre les ocurre algo trágico.

A las chicas de ropa interior roja siempre les pasa algo emocionante.

A las mujeres con vestido rojo siempre les silba un albañil.



A las abuelas no les gusta el rojo.

A Dora le gusta el abrigo de letras que cubre de sombra su cuerpo mientras toma el sol desnuda.

Le gusta que sea la suave brisa que trae el mar su ropa interior.

Espera que su vestido sea la caricia

Y anhela un baño de lengua

Y secarse con el calor de la respiración en su nuca.
Y peinarse con Sus dedos y mirarse en el espejo de sus ojos.

Y pintarse los labios con el rojo de los besos

Y en los ojos el velo de la mora de la morería

Y en las uñas el rojo de la sangre que yace con el magma de los confines

Y las mejillas del rubor que enciende la mecha que detona de fuegos artificiales el abrir de sus ojos tras el batir de emociones.


A Dora le gustan las abuelas a las que no se les puede hablar de sexo






lunes, 26 de julio de 2010

Clair-obscur

Dora buscaba una imagen bonita, sensual con la que embriagar sus sentidos. Buceó en su imagiinario y en su memoria. No es que creyese que una imagen valía más que mil palabras, porque si fuese así no buscaría en lo intangible de la mente sino en lo prosaico de la red.
Últimamente necesitaba de estímulos no sólo para llorar sino también para sonreír.
El caso es que buceando y buscando, recordó escenas que no le importaba volver a evocar. Pero la mente, la memoria y la historia, a veces juegan malas pasadas; como cuando queriendo recordar cosas bonitas, aparecen cosas tristes a su lado cogidas de la mano. Claroscuros.


jueves, 22 de julio de 2010

Paradoxe


A las feministas no se les permiten concesiones.

Lo sabía. Lo requetesabía.

Ella era una, y había fallado a la causa; a su causa.

Y no es que hubiese tenido un comportamiento machista( eso hubiese supuesto la hoguera), pero sucumbió al encanto de unas preciosas y económicas gafas de sol.

¿Que dónde está el problema?

Pues en la marca de las gafas: Playboy.

No pudo fingir que no se dio cuenta, porque vio el conejito en la patilla nada más tenerlas en sus manos, y casi le da algo cuando vio la toallita para limpiarlas; por suerte la funda era blanca y sin demasiada estridencia: un único y solo conejito presidiendo la tapa.

Las compró. Pudo su ansia consumista y devoradora de moda ( que no de conejos)

Ha de aclararse que consultó sobre su posible devolución antes de meterlas en el bolso (puta conciencia)

Y como si de un castigo divino se tratara, una vez puso un pie en la calle y se decidió a ponérselas, comenzó a verlo todo rojo. Sus uñas parecían pintadas para la ocasión, el pelo de su madre echaba llamas, el toldo de la heladería, las motos de los repartidores, las camisetas de la selección, las chanclas de los turistas...

ohhh

Y seguro que esa noche soñaría con el conejito asesino que en tremenda paradoja se come a una feminista.



Virtualité


Leía en uno de sus marcapáginas que "El amor puede surgir de una sola metáfora". Pensó en ello porque le había sucedido algo que le hacía pensar. Normalmente las personas a las que había conocido o tratado llegaban a ella de forma presencial. ¿En qué se fijaba o qué le llamaba la atención de ellas? Sin duda su manera de expresarse en todos los sentidos. Se fijaba en las palabras, en los gestos, en el vestido, en los complementos...también en los dientes (podía ser una reminiscencia de sus ilusiones ecuestres)

Por eso cuando le cuestionaron que pudiera ilusionarse con alguien a quien no había tenido nunca frente a ella, alguien de quien sólo conocía cómo escribía y de quien sólo veía imágenes sesgadas; ella pensó, pero no sucumbió. Tuvo claro que ir descubriendo a una persona a través de sus palabras escritas, es una experiencia no asequible a todo el mundo y digna de disfrute. Un momento de desnudez sin pudores. Un momento de libertad sin el yugo de la imposición física. Un conocer e ir descubriendo los rincones secretos del alma poco a poco, verso a verso...

Un conocer e ir descubriendo poco a poco la apariencia portadora de la esencia.

Un crear una ilusión no carente de morbo que se nutre día a día.

Y la facilidad de terminar con todo a ello a golpe de botón.

Y todavía le decían que no entendían qué hacía una mujer como ella en un sitio como ése.

Al final la respuesta que más complacía era: Cibersexo.






miércoles, 21 de julio de 2010

Pourparlers


¿Conversación a dos bandas o monólogo interior?

Si el que tienes delante te devuelve el reflejo de tu propia imagen pasada por el subjetivo prisma de la opinión y de la impresión, se quedaba sin duda con el monólogo interior. Pero si lo que iba a suceder era una pugna dialéctica con digno rival, que mira a los ojos y a la boca mientras charla, y que sonríe a la vez con ojos y boca; entonces, no dudaba en elegir la conversación y olvidarse del resto del mundo.

Los barmans eran los mejores conversadores. A ellos no podía engañarlos. Sabían sacar lo mejor de sí misma al compás de los tragos de cualquier combinado.

-Crea uno para mí, le espetó Dora. Uno especial, que se parezca a mí, balbuceó entre pícara coqueta e inocente borrachuca.

-Será de un color rojo profundo y picará al rozar el cielo de la boca. Cosquilleará en la garganta provocando una ligera risa y terminarás ardiendo por el calor que produzca. No dejará más opción que la de cerrar los ojos tras su sorbo.

-Coño, Sam, dijo ella. No sabía que pudiera evocar ese efecto. No sé hasta que punto puedo sentirme halagada con la comparación a una coca-cola.

-No, no, Rebatió él. Me refería al clásico y potente cubalibre. Lo serviría en una copa de cognac o brandy con el hielo picado, y no le cambiaría el nombre porque lo llevarías a gala.

-Que sean dos, rogó ella.

Tomaron varios mientras rieron y pasaron las horas.

Al final, ella le ayudó a bajar el telón que dio por terminada la función que combinó los ardores etílicos con los calores embriagadores de una buena conversación. Y sola de camino a su casa, seseante o zinzagueante o deambulante, recordó lo que ya dijera Baudelaire: Embriagaos...

"Hay que estar siempre ebrio. Esto es lo único. Para no sentir el horrible fardo del tiempo que rompe vuestros hombros y os inclina hacia la tierra, hay que emborracharse sin tregua.¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como gustéis. Pero embriagaos.Y si alguna vez, en la escalera de un palacio, o en el borde de un foso, o en la soledad melancólica de vuestro cuarto despertáis ya disminuida o desaparecida la embriaguez, pedidle al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que canta, a todo lo que habla, preguntadle qué hora es.Y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, os contestarán: “Es hora de embriagarse. Para no ser los esclavos martirizados por el tiempo, embriagaos constantemente. De vino, de poesía o de virtud, como gustéis.”

lunes, 19 de julio de 2010

La princesse japonaise


Cuando la princesa se asoma al balcón de la torre y mientras se trenza el cabello otea el horizonte, ¿qué es lo que espera?

A lo lejos aprecia un bulto y como si de una sombra quijotesca se tratara, sueña con un rescate sin víctimas, fantasea con su propia redención, y fabula con un mundo mejor.
Dora sabía que no sería ni un príncipe ni un hábil negociador de la policía quien la rescatara de su carcelero; pues no era nadie sino ella la que sabía dónde guardaba las llaves.

Podía planear una fuga inteligente o un motín abordo.

La rebelión más difícil es la que se ha de librar contra una misma, así que sospechaba que si realmente quería huír, no le quedaba otra que amotinarse.

Cada uno de los barrotes que oprimía su ser tenía nombre. Algunos eran propios, pero la mayoría pertenecían al mundo de los lugares comunes: soledad, miedo, represión, inacción, contención, cobardía, fracasos, abandonos, tedio y hastío...

Si alguna vez creyó vislumbrar un príncipe, sólo quería que portase la llave maestra que la liberara de su propio encierro.

Pero todo era un espejismo; un oasis al que acudir cuando la sed de pasiones la ahogaba.

Todo lo desencadenó una masturbación solitaria a la que siguió un fluir de lágrimas que no sólo mojaron su almohada, sino que refrescaron los cerrojos que a punto estuvieron de ceder.
Sólo en ese momento de debilidad, de caída, deseó que alguien la sujetara y se la llevara al mundo donde no hay lugares comunes.



viernes, 16 de julio de 2010

Dénouement


Desenlace: (viene de la anterior)

Amaneció un día nublado, lluvioso, gris...

Inició los preparativos de buena mañana ya que la cita pese a vespertina, era tempranera. Se pintó las uñas; eligió la manicura francesa, como no podía ser de otra manera. Una nueva duda la mantuvo ocupada: al llover no sabía si cambiar el vestido por unos vaqueros. Un poco de lectura interrumpida por un mensaje al móvil con doble opción:

a) cambiar de territorio neutral a Su casa (100 kms dista de la suya)

b) posponer la cita a la próxima semana ( con la aclaración "yo te llamo")


Excusa aducida: Está el día muy feo.

Miró el termómetro que colgaba de su ventana y que marcaba 18 grados y pensó que lo que estaba feo era pasar nervios a lo tonto, sobretodo cuando una ya se ha curtido en mil batallas.

Volvió a mirar por la ventana y un rayo de sol amenazó con salir y fulminarla por su idiotez.





jueves, 15 de julio de 2010

Une rencontre en aveugle



Una cita.

Hacía siglos que no tenía una. Se sentía realmente nerviosa ante la perspectiva del sexo; del opuesto y del reverso.

El día antes se preguntaba si anularla. Cuando se ponía nerviosa sentía su corazón en la barriga. Y lo estaba.

No había sido mujer de muchas citas. Lo de ella siempre había sido algo más improvisado.

Una cita requería de preparación para posterior ejecución, y a ella se le iban todas las energías en la preparación.

El vestido ya estaba elegido (precioso)

El lugar ya estaba acordado (territorio neutral)

Dudaba si ponerse tacones (eterna duda)

La hora ya estaba concertada (demasiado pronto para su gusto; prefería la oscuridad)

Pensaba llevar un preservativo en la cartera ( pero al final, ¿¿quería??)

Ahí ya se bloqueó (imposible no visualizar la situación)

Superó el bloqueo pensando en si se pintaría las uñas (sabía que a él le gustaría)

Se avergonzó de sí misma un ratito por ser tan boba.

Siguió pensando en emborracharse (podría ser la ruina, lo sabía)

Se iba acobardando por momentos (¿lo notas?)

Una respiración.

Otra.

Ahora volvía a pensar en sexo (estaba fatal, la pobre).

Si el de la cita viera el antes y el después se diría que no es la misma mujer. Y no lo decía ni por los tacones ni por el maquillaje.

Era una especialista en convertir situaciones placenteras en auténticos viacrucis.

Y todo esto para al final:

a) no ir

b) ir y aburrirse

c) ir y engancharse de alguien que sólo la querría para sexo esporádico

d) ir y que él se prendara obsesivamente de ella

e) ir y pasar un buen rato...


El día antes de una cita, no es un buen día.

El día después...








martes, 13 de julio de 2010

L'homme parfait


Conoció a un futbolista y se preguntó si todos serían tan absolutamente primarios como aquél.

Conoció a un bombero y se preguntó si todos serían tan absolutamente concienciados como aquél.

Conoció a un intelectual y ni le pudo dar fuego para encender su cigarrillo.

Conoció a un obrero y se preguntó si todos tendrían tan poca conciencia como él.

Conoció a un submarinista y pensó que se podría enamorar de él.

Alguien que vive feliz bajo la superficie del mar y que tiene cola, como una sirena.

Alguien cuyo universo se crea en un ecosistema distinto tiene que ser especial.

Alguien que en vez de regalar rosas, regalara lirios acuáticos.

Alguien que cuando posa los pies en la tierra es capaz de verla desde la perspectiva de conocer ulteriores mundos.

Alguien que no agrade, sino que se recrea.

Alguien que tenga la piel curtida y templanza de hierro.

Alguien que emulara a Ursula Andress saliendo del mar, pero en tío.

Alguien que no tuviera miedo al agua fría para cuando ella le echara una buena jarra por encima.

Y alguien que sepa sacar la cabeza afuera después de haber aguantado mucho la respiración.


Estaba decidido. Los futbolistas eran ricos y viajaban, pero eran demasiado primarios. Los bomberos no miraban para ella y estaban muy cotizados. Los intelectuales en peligro de extinción carecían de chispa . El submarinista que conoció estaba felizmente casado. Así que como siempre tendría que conformarse con un obrero al que inocular algo de conciencia social puesto que nunca había conocido a ninguno en más barricada que en la barra de un bar.

lunes, 12 de julio de 2010

Empathie



El suicidio le producía una profunda admiración. Un acto poseido de tal fuerza y valor que no podía sino sobrecogerse ante aquéllos que decidían poner un punto final a sus vidas.

Prefería obviar el reguero de dolor que quedaba tras ello inundando a todos aquéllos que algún día habían compartido aunque sólo fuera un momento con quien decidía matarse;porque si lo pensaba,se nublaba de tristeza todo su horizonte.

No quería que fuese aquélla una lectura triste, ni quería seguir con ese tono átono que parecía envolver sus últimos días. No quería aburrir a los demás con su rictus.Pero llegó el final del libro y con él el desenlace inesperado. No fueron felices ni comieron perdices. No llegó a tiempo el príncipe a caballo para rescatarla. No se cumplieron los tópicos con ella. Lectora y personaje. Autora y creación. Un fundido disoluble cargado de vivencias compartidas y de empatía que acerca a quien quiera estar cerca.

Con el suicidio de Ella, murió algo en ella.


sábado, 10 de julio de 2010

Tellement triste


NO, no , no. Esto sólo lo puede decir una persona que antes ha dicho mucho sí, sí, sí.


De todo se cansa una.


Sabía el efecto y las consecuencias de sus noes, pero se había cansado de la hegemonía del sí y de las ataduras que se contraen con su sóla pronunciación.


-"Sí quiero
-¿Estás segura?




Un día le dijo:


Para qué casarnos pudiendo ser novios. Era una metáfora. No la entendió.


Ese día fue el comienzo del No.


El primero fue el que le dijo él; un grandísimo "NO quiero seguir contigo". Después llegó uno de ella: "NO valgo para ser novia", a lo que le siguió una respuesta suya: "Lo que pasa es que tú no quieres, no es que no valgas". Ella replicó"No has querido conocerme"y él se defendió"No te has dejado".


Tras esa sucesión de puñales decició que NO quería comprometerse, que NO quería volver a sufrir, que No quería que nadie sufriera por ella y que iba a replegarse sobre sí misma un rato.

"

jueves, 8 de julio de 2010

Ôter le masque



Cuando una vive entre árboles es muy difícil adaptarse al cemento.

Podría ser la metáfora de su vida.

La naturalidad que ha tenido que ir transformándose hacia el artificio.

La inocencia no perdida, pero sí disimulada.

La perfecta invitada a un baile de máscaras.


La invitaron a uno durante los carnavales de Venecia. Tenía 30 años. Tenía que hacer un esfuerzo ingente para enfrentarse a los gastos, pero había decidido ir. Se movería como pez en el agua.

No era una fiesta convencional. La organizaba una empresa de publicidad y el leit-motiv era el cine. Dudó entre la Gilda de Rita Hayworth, la Cleopatra de Elizabeth Taylor, la bella vecina tentadora que vive arriba de Marylin Monroe o la Escarlata de Vivien Leight. Pensó primero en la máscara para en función de ella maquinar el vestido. Su máscara era negra con apliques leopardinos y encaje. Hacía como unos ojos de gato y el encaje cubría parcialmente su nariz. Combinaba perfectamente con la peluca rubia y el vaporoso vestido blanco. La tentación la eligió a ella.

Temía las fiestas de disfraces porque ocultarte tras un personaje te libera, te desinhibe y eso es peligroso; casi tanto como una borrachera de tequila. Y su personaje podía ser letal.

Se probó el conjunto una vez finalizado, le añadió unos altos tacones rojos y tras mirarse en el espejo y admirarse, decidió no ir.

miércoles, 7 de julio de 2010

Une mauvaisse plaisanterie




Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos, pero ella pensaba que era el del humor.

No podía presumir de tener un buen carácter, ni de ser la más estable del mundo, ni la más fácil.

Tampoco es que fuera la alegría de la huerta ni que una sonrisa iluminara constantemente su cara. Su humor muchos días era de perros; sobretodo cuando dormía mal, no hacía sol, no se cumplían sus planes, tenía que esperar, la insultaban al volante, le dolía la barriga o la cabeza, o el cuello o la garganta...

Definitivamente no podía presumir de su sentido del humor.

Pero le gustaba mucho reirse. Quizás fuese de las cosas que más le gustaban en la vida. Reirse a mandíbula batiente, reirse hasta que se tuviese que frotar las mejillas y la cuenca de la boca de lo que le dolía, reirse hasta que se le marcaran bien las arrugas...
Un día, de bien jovencita, cuando el maquillaje sobra pero nunca es suficiente, se rió mucho. Tanto que uno que no sabía si tenía sentido del humor pero que sí gracia, al ver la marca que había producido la mezcla de risa y maquillaje, la llamó Joker.
Y colorín colorado esta historia...Porque...se podía haber enrollado con el simpático,no?
Pero le demostró que no tenía sentido del humor alguno cuando ella a su gracia le respondió con un...Sí, claro, tengo su mismo culo...Y él lejos de querer apreciarlo, se marchó todavía enfadado.

domingo, 4 de julio de 2010

Des petits détails



Eligió el rojo.
Ella le dijo:
-¿No sabía que mi femineidad la marcaba un esmalte de uñas?
Él respondió :
-Reside en todos tus detalles: la forma en la que desvías tu mirada cuando te digo lo guapa que estás, tu forma de rascarte los ojos recién levantada, tu boca, el tacto de tu piel, el moño que te anudas cuando tienes calor, el movimiento de tus manos, tu sonrisa pícara que poco a poco descubre tus dientes y terminas pasándote la lengua por los labios, tu cruce de piernas, tu olor, tu sabor...Habita en ti...
-Entonces, ¿por qué insistes en que me pinte las uñas?
-Soy yo el que quiero pintártelas.
-Pero no me hagas cosquillas
-No
-¿Y hablarás al mismo tiempo?
-No, me concentraré.
-¿En qué, en no salirte?
-No, en no dejar que se escape un momento de belleza, donde eres mía y por una vez sé que no te vas a escapar.
(Le dejó quedarse con la última palabra)

jueves, 1 de julio de 2010

Faire une régression




Veía a su madre como la versión buena de sí misma.

¿Las especies irán mejorando o sólo adaptándose?

En su caso era claramente una adaptación.

Las mujeres de su familia se caracterizaban por su bondad, reconocida por el vecindario, del que ya se sabe su común malidicencia. De ella los vecinos podían decir que le gustaban mucho los vestidos y que tenía muchos amiguinos desde bien pequeña.

Vivir en una zona alejada es lo que tiene, necesitas conocer gente para que te acerquen. La otra opción es la que hizo de sus piernas un par de buenas piernas.

El caso es que pensó que su raza iba en detrimento con ella como única superviviente. Todo vino fruto de una reflexión sobre la maternidad y el parecido materno-filial. Recordó a un novio que parecía estar más enamorado de su madre que de ella misma. Su madre era ella pero sin sus defectos.Parece una perversión y quién sabe si lo sería. . La mujer que no sólo le dio forma sino esencia. Pero como si de un Frankeinstein se tratara, la bondad y la nobleza se habían trasformado en malicia y desconfinza. La belleza y la razón en simple atractivo y pasión. La buena conducta y la resignación, en descarrío y rebeldía. La fidelidad y el compromiso, en una devota soltera. La buena gastronomía, en sólo me gusta comer y no cocinar...

Pura adaptación al medio, a los medios(medianos, mediocres, medianías...)