martes, 31 de mayo de 2011

40 de mayo.

Una niña a la que hoy sólo quiso su profesora se tiró llorando a sus brazos, y le enseñó su hombro, mordido por la que debería ser su madre.
Alguien que dice quererla se preocupa porque se crea lo que le cuenta esa niña.
Una madre intenta que su hija aleje sus preocupaciones
Y un padre que sólo disfruta con los deportes
Una paloma a la que se le resta identidad llamándola rata
Y unas plumas que sobrevuelan la ciudad
Miles de historias de amor abortadas
y una cama que rezuma su propio sudor
Unas ansias por escribir algo bello
versos que sólo habitan dentro de ella
prosa que huele mal.
Ideas que se escapan como la sidra al escanciarse
emociones que palpitan con el trago ingerido
palabras que brotan sin sentido.

Cadáveres exquisitos esperando sepultura.

domingo, 29 de mayo de 2011

Nouvelles vagues




Tenía miedo, miedos.
De pequeña y de mayor me creía lo que me contaban, pese a que no solía creer en quien lo contara. Me creía los asesinatos de las películas sobre todo si estaban contados por un buen narrador, creía en los fantasmas y en los espíritus bien caracterizados, me asustaban las heridas y la sangre cuanto más espectaculares y no podía dormir sola si tenía miedo.
De mayor seguí igual salvo que por mucho miedo que tuviera, dormía sola; puntualizo: me acostaba sola; porque dormía con los auténticos fantasmas, los del miedo. Se presentaban ante mí en forma de agua, grandes olas que me cubrían, me impedían el paso, me aupaban o sumergían, me empujaban violentamente contra las rocas o sólo se alzaban ante mí, imponentes. Vivía estos sueños con las sensaciones encontradas: por una lado aterrada y por otro gozando de la maravilla del paisaje embravecido. Y así debía de ser mi miedo, mis miedos: sensaciones apabullantes, paralizantes, inquietantes que generaban tal adrenalina que me hacían sentir viva, muy viva.
Algo debía de gustarme, porque no solía luchar contra él, contra ellos. Dejaba que como las mareas, subieran y bajaran. Enfrentarse a ellos y ganar, suponía el triunfo de la razón.
He de reconocer que alguna vez gané, pero hasta los triunfos pueden llegar a generar miedo. Como la felicidad intensa.
Mis miedos me han servido para mantenerme alerta, despierta...insomne
Si hoy escribo esto es porque estoy aterrada: tengo miedo de mí misma; de una conciencia contaminada de prejuicios que siempre acusan, que gritan culpable. Soy la jueza más dura, su señoría implacable, inquisidora, cruel. Porque la justicia también da miedo, incluso la poética. Castigos ejemplarizantes, ejecuciones públicas, años de reclusión, privación de libertades, ley del tailón, del silencio, venganzas...La represión de lo que nos asusta lo hace crecer; por eso yo no podía intentar acallar mi conciencia, porque me habría estallado en las sienes. Y sabía que si me tenía miedo, haría bien, porque era más temible de lo que cualquiera podría llegar a serlo nunca para mí: era mi mayor enemiga.

sábado, 28 de mayo de 2011

Excuse-moi






Hoy he atropellado a una paloma, y mucho me temo que fuese la paloma de la paz.



Confié en que ella evitara las ruedas de mi coche, que fuese hábil para colarse entre ellas; pero no. No puedo confesar que la haya querido matar, pero debo decir que tampoco lo he evitado. La dejé a ella con la responsabilidad de salvarse, y no sé si no pudo o no quiso. Lo que sé es que dejé un rastro de plumas tras de mí pese a que no haya encontrado nada en las ruedas. Aterrada, esperaba encontrarme su cabeza aplastada allí, pero no. Ni rastro. Y sé que la maté porque la oí y porque la vi. Y sé que con ella se va mi paz, porque yo sólo puedo matar a la paloma de la paz.






Ahora me toca esperar.












viernes, 27 de mayo de 2011

Quelques mots

En un intento por conocerse a sí misma, se pone triste.
Pobre Sinossuke, incapaz de definirse.

martes, 24 de mayo de 2011

Remember









Rescato estos dos textos de mi baúl de los recuerdos. El primero es del 22 de septiembre de 2010 y el segundo del 9 de febrero de este año.


No sé si necesitan un rescate, ni siquiera una relectura...






Revolución y guillotina

Detrás de "paz y amor" hay un infierno. Tras "haz el amor y no la guerra" hay aburrimiento. Llegado el momento, escuchado lo que hay que oír, visto todo lo que se ha tenido que ver y aguantado más de lo estrictamente necesario, toca dar con el puño sobre la mesa y dejar de cagarse para empezar quizás a cagarla, pero a hacer algo. En el jardín de Dora no crecen " flowers power", se asemeja más a un jardín japonés lleno de piedras que tiraría sobre quien ose querernos hacer pasar por gilipollas. Se tapa la nariz para no respirar "Love is in the air" porque hasta las mismas narices está de olerse la que nos quieren armar. Sabe que esa serenata de "All you need is love" se lo puede cantar la tuna a quien le sobre ese amor, porque a los que les falta se deben conformar con salud y trabajo (por dinero, que no por amor al arte).Quizás se disfrace de hippie en el entierro por los derechos y el respeto del ser humano.



Aujourd'hui

Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo. Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.

sábado, 21 de mayo de 2011

Expiación










Experta en autocompasión aficionada al melodrama busca historias complejas sin final feliz.





Mucho le debe de gustar el sabor de sus lágrimas, porque siempre termina llorando. Una vez tras otra tropieza con el mismo bache de siempre, y todavía no ha aprendido a caer bien, sin dañarse más de lo estrictamente necesario. Como suele pasar, lo que más le duele al caerse es su propio amor propio; siempre hay alguien viendo el desplome inexorable. Se duele de vergüenza y le duele volver a machacar su zona más delicada. La parte íntima, la emocional no sale tan resquebrajada como la parte cerebral. Ella misma se insulta al comportarse como una torpe; se empeña en humillarse, en obsesionarse.





No se da cuenta que pierde el control porque no tiene equilibrio.





Ciertamente el alcohol contribuye a su inestabilidad y caída, pero también hace de ello algo divertido, patético, expiatorio. Caerse sobria no tiene perdón. Caerse ebria es casi una necesidad; porque necesita descender al suelo para volver a apegarse a la realidad. Despertar de sus ensoñaciones etílicas y concentrarse en el camino de vuelta a casa. Ha de recorrerlo digna, dejando que fluyan las lágrimas que en ella, es como achicar el agua de la barca a punto de hundirse. Porque muchas veces ha estado al borde, a punto de escorar contra sí misma, y nunca ha vuelto a tierra más tarde de lo que podría esperarse de una mujer como ella. Cuando llega ya no parece naúfraga, parece sirena con las pestañas llenas de sal de tanto llorar. Pero llega sonriendo porque sabe andar y desandar el camino pese a la cola de pez que tantas veces la hace caer.

viernes, 20 de mayo de 2011

(Des)espérer





Esperaba vestida a su amante. Mucho más cómodo hubiera sido hacerlo despojada de ropas, pero no quería estar cómoda para él, quería estar guapa. Le obsesionaba la idea de que la viera vestida, arreglada...ya que siempre la veía desnuda o con la ropa sencilla de andar por casa. Tal era su obsesión que cada vez que la visitaba, ella le sacaba todos los trapitos de su armario; le pedía consejo sobre qué ponerse en su próxima salida y cómo combinarlo. A él no le importaba nada de eso, pero a ella sí. Le esperaba, por tanto, vestida, con el pelo suelto y sin desmaquillarse. Sus actos reflejos al entrar en casa eran: descalzarse, desvestirse, enmoñarse y despintarse. De esa guisa se tumbó en el sofá, con los vaqueros puestos y la raya en el ojo; pensaba que peor había sido el día del vestido de encaje. Se fumó un pitillo, se sirvió un vino. Abrió una botella, un regalo de una amiga, algo especial. Apuró la copa y se sirvió otra. Notó el pronto brillo de la mirada alegre. Miró el reloj. Pensó en cenar algo, no quería que le entrara el hambre estando él. El cigarrillo y el vino la habían llenado, cenaría después. Puso una película pero era de chicas, de mujeres; se dijo que la quitaría en cuanto él entrara e intentó memorizar el canal de noticias a todas horas o el de deportes. La peli iba de chicas, de mujeres. Típico rollo argentino sobre la soledad de unas casi treintañeras, soledad compartida, soledad sin hijos, soledades de todo tipo.



Cuando se dio cuenta había oscurecido. La había dormido el acento argentino o el vino...






Era su soledad, la soledad de la que espera maquillada, vestida y ya despeinada a un amante que no llegará.



lunes, 16 de mayo de 2011

Ars poetica






Sale una prosa de mí que a veces parece tener la métrica de un verso libre.



Es como mi sonrisa, cuando sale natural desarma, pero su impostura casi tiene el mismo efecto.



Ensayo, pruebo, juego...a escribir, a sonreír y a vivir.



Utilizo la primera persona para esconderme tras ella, y me quedo con la tercera como álter ego.



Creo personajes con los que siento, porque siento como si yo misma fuera un personaje. Estiro las sensaciones, me hundo en los sentimientos y lo veo todo con la imprudente perspectiva de la lectora voraz.



Creo finales inciertos que me provocan risa porque el drama está en el planteamiento, a lo largo del nudo.



Son las imágenes de cuerpos las que me muestran el alma, las de miradas las que muestran mi intención y las de mujeres las que habitan en mí.



Encuentro en el Surrealismo la esencia



en Oriente, la belleza



en el Francés, el estilo



en el Latín, el germen



en el Cine, la magia


el sexo, el complemento ideal a la Literatura



los hombres, el complemento ideal a una historia que vivo a través de mujeres que son todas yo.







Espero que te guste.









Y suena la música, siempre.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cannes





No para de preguntarle si es su amante. Pregunta ¿retórica? que ella debería saber contestar, pues amante es quien ama. No le ha preguntado nunca si es su querida, porque intuye que si sólo la besa en la boca, mucho es que no la quiere. Concubina, la otra, la puta, la zorra...



Se extraña porque ella sólo quiere ser su amiga. Una amiga con quien tumbarse abrazado, ante quien pasearse desnudo, con quien reirse y llorar a gusto; una amiga a muerte.



Sabe de los caprichos y sabe de los empachos. De los romances, de las aventuras y de las historias para dormir y para no hacerlo. Sabe que no debe enamorarse, pero lo que es peor, sabe que no puede aunque quiera. Sabe que va a seguir sola y tiene la certeza de que un poco más herida, porque le gusta el sabor a sangre que desprende su piel y el olor a melancolía. Seguirá esperando por los besos con ternura; esos besos ricos en los párpados, suaves en las mejillas, protectores en la sien. Mientras tanto, seguirá gozando de besos sensuales, marcando su ritmo, mordiendo sus labios; porque si va a ser amante, quiere serlo como las mujeres de antes y no como las niñas de ahora.

martes, 10 de mayo de 2011

Ma patrie





Mujer bandera es aquella que se niega a portar una sólo porque se lo pidan.




Le contaba su abuela, que cuando la guerra la querían como estandarte para una bandera; se lo exigieron. Al negarse, metieron a su madre en la cárcel, y la siguiente vez que la vio, tenía el pelo rapado. Odiaba las banderas, y más las que eran de color rojo sangre. Odiaba el pelo corto, y por eso todos llevaron siempre largas melenas rebeldes en su casa. Mientras que otras madres retiraban el pelo de los rostros de los niños, la abuela te obligaba a quitarte la coleta. Mientras que en colegio los niños se aplicaban con las banderas y sus atlas, la abuela les leía el retorno de Ulises a Itaca.




Era una mujer bandera por más que le jodiese.



Creció como la melena de Penélope mientras tejía. Nunca tuvo una tentación patriótica, pese a Ulises y su Itaca. Se sentía apátrida salvo en su casa; en el porche sentada junto a su abuela. Era el lugar donde se sucedía la Historia, la verdadera y la vivida. Los libros decían cosas que la abuela no contaba, y por supuesto que ella contaba cosas que no incluían los libros. Cosas que eran cuestionadas hasta por algunos maestros en la escuela. Ella creía en la verdadera historia y se esforzaba por revelársela al mundo. Un día la abuela le dijo que no se peleara por defender una historia, porque es como los cuentos; hay a quien le interesa creérselos y a quien no. Hay quien los ve como ejercicios de fantasía e imaginación o como simples productos infantiles. Hay quien piensa que el lobo no es malo, que sólo tiene hambre e intenta sobrevivir, y que los que para unos son malos, buenos son para otros, y "que sea la última vez que andas contando por ahí lo que se dice en casa". Le respondió a su abuela que ya no era una niña, que había cambiado los cuentos por la Historia, y que el lobo seguía siendo malo. La abuela sonrió ante la inocencia todavía no interrumpida.




Se puso el sol, seguían en el porche. Ahora se cogían de la mano, en silencio, viviendo la historia que más marcaba, la suya, la propia; la historia de un amor puro y revelador.





domingo, 8 de mayo de 2011

Des amies






Las dos amigas paseaban cogidas del brazo. No eran ni sus andares ni sus melenas alborotadas por el viento lo que llamaba la atención de ellas. Sorprendía a todos los que se las cruzaban el brillo que desprendían sus miradas. Sincronizaban sus pasos al compás de los latidos del corazón. Caminaban emocionadas, rápidas. Varios se volvieron a mirarlas; tal era su juventud e ímpetu. Las dos amigas no se sabían observadas pero sí se creían centro de todo universo. Una de ellas vio el cordón desatado del zapato de la otra. Se paró, se agachó y le hizo una lazada de doble nudo. Alzó la vista para recibir la sonrisa agradecida. La devolvió sincera. Siguieron cogidas del brazo, uniendo sus manos. Transitados unos metros, una de ellas comenzó a reirse. Era su risa escandalosa, pegadiza. La otra no pudo mantener el paso. Se paró para reirse con gusto, arqueando su espalda y cerrando unos ojos de los que ya salía agua. Al verla llorar, su amiga paró. Llevó la mano hacia su mejilla y barrió con ella las lágrimas que luego tragó. Volvieron sus ojos a refulgir.



Continuaron su largo camino recíproco de sonrisas, lágrimas y brillo en la mirada.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Allumer

Fuego, fuego...






Las llamas se le subieron a la cabeza, le inflamaron las sienes, ardieron las pestañas, estallaron las ideas y sus emociones quedaron diseminadas, esparcidas por la alfombra. Lo usual es que sea la vagina o los genitales los que ardan, pero a ella le ardía la cabeza. Maldito terrorismo intelectual. Él se había agachado a recorrer con su tacto los libros de su biblioteca, y ella sintió aquellas caricias como suyas. La devoción, la pasión, el culto...Cuando se incorporó, sus miradas coincidieron, y eran también flamígeras. No pudo más que alabarle el gusto por la selección literaria, lo que era una declaración en toda regla. Ella le gustaba pues le gustaban sus libros; pero no sólo eso: le gustaba cómo los había ido colocando, por la relación entre los autores. Ella le explicó que no estaban por autores sino por la relación que los ligaba. Y así comenzó a desentrañarle historias de amor, pasión, familia, odios, envidias o admiración. También convivían obras dentro de obras. Le contaba, emocionada, qué placer le suponía que un libro le llevara a otro. Y así los colocaba, unos dentro de otros, y si no podía por su tamaño, los unía, uno al lado del otro...






Se sentaron juntos, como si fueran dos libros en la estantería. Ella le preguntó cuál elegía: uno de filosofía, dijo él, sacando Así habló Zaratustra. ¿Y tú?, interrogó curioso...






Yo, una tragedia griega con estilo japonés, tipo Kafka en la orilla, o un novelón ruso, o unos poemas chilenos, o un tratado de arte...






Qué arte.