domingo, 29 de julio de 2012

Mares insondables


                                            Ricardo Imbern

Una travesía en barco por los mares del sur supuso la evocación perfecta para un sueño desnudo.
Aquella noche se acostó con la esperanza vana de que las pesadillas marinas de grandes olas no acudieran a bañarla. A la mañana siguiente amaneció empapada. Se levantó de la cama dejando tras de sí una estela líquida de ilusiones desvaídas.
 Es lo que ocurre con el sexo que rezuma humedad en noches solitarias de verano.

martes, 17 de julio de 2012

De mutaciones...


Puede pasar por bicho siendo una mujer. Se esconde bajo una piel de lagarto. Le ha salido una coraza natural que no sabe si es para protegerla o para fastidiarla. Está mutando de mujer a reptil. Ha empezado a salirle por el hombro derecho: primero se puso rojo, parecía quemado. Después su piel suave comenzó a volverse rugosa y de rojo pasó a colorado. Más tarde toda la piel se cubrió de postilla; una especie de costra que de rojo a colorado derivó a granate. No tardó mucho tiempo en taparle toda la espalda y en cubrirle del mismo modo su ánimo. Sigue dudando de si le ha salido para potegerla o para fastidiarla.

domingo, 8 de julio de 2012

Comodidades incómodas.


Sólo una tonta se emociona así.
Esa mañana se levantó con el ánimo bajo. Alguien le estaba haciendo de espejo y el reflejo no le gustaba nada.
Cuando una puede llegar a ser y se queda en estar.

domingo, 1 de julio de 2012

Maldito Nevado Ruiz.


Erupción del volcán Nevado Ruiz.
Lejos de ser esto una crónica se convierte en la expresión de unos sentimientos.
Colombia llevaba el nombre de la tierra de su madre. Era una morena de pelo largo indio y ojos rasgados que llamaba la atención por su gesto, siempre serio. Había quien llegaba a pensar que tenía los dientes podres y por eso nunca sonreía. Ella creía que lo que tenía podre era el alma.
Colombia amaneció aquel día nevada y sus nieves serían perpetuas. El hielo cubriría el calor de su piel para siempre y ni el más intenso de los orgasmos lograría deshacer el frío que la envuelve. Nada tiene que ver con el estado de su alma ni con la pinta de sus dientes.
 Colombia utiliza sus dientes para morderse el alma.
Sólo su sangre palpitante logra manchar el nevado de su piel...que no se derrite; llora.