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martes, 22 de marzo de 2011

Cruel



Volvía a casa emocionada con la sorpresa para él. Podría contarle cómo eran sus ovarios. Se los describió minuciosamente: -son como esas galletas con pintas de cholocate-Él puso cara de oler mierda. - Me encantan tus genitales-le dijo. Recuerda cómo nos reimos cuando nos enteramos de lo de la cirugía de estética vaginogenital. Pero cuando me dijiste lo de la sorpresa y me diste aquella pista ("es algo ultrafemenino"), reconozco que pensé en la depilación. Conociendo tu excentricidad, y reconociendo mi curiosidad... una vez vi unos recortes que guardabas en una de tus carpetas; eran pelucas púbicas. Hoy pensaba que me sorprenderías con algo así...pero...una foto de tus ovarios...y que me digas que son como una galleta con pintas de chocolate...Francamente, cari, me has decepcionado.

-Las pintitas de chocolate son quistes, churri. Como sé que te preocupas tanto por mí, no quise decírtelo a lo médico.

Pero no pongas esa cara...me rasurarán completamente cuando me operen....


Y quizás entonces me ponga la peluca.



domingo, 20 de marzo de 2011

Naïf



La chica del abrigo rojo espera en la parada del autobús mientras una mujer atraviesa la avenida a toda velocidad saltándose el semáforo en rojo.

Una no tan joven escritora se enfrenta a la página en blanco cuando ve caer, implacables, los fríos copos de nieve sobre las ruinas de la devastación. Blanco sobre negro sin el sol naciente.

Vestida de terciopelo verde descorchó la botella que recordaba sus formas de mujer.

Delineando el perfil de sus pestañas de un negro intenso dibujó la curva del vientre materno

Repasando el contorno de sus rojos labios se fijó en el corazón estigmatizado en su labio superior

Maquillando de colores el rostro camuflaba lo monocromático de su yo.

En sus sueños azules llenos de olas, en sus pesadillas negras de moscas muertas, en sus noches en blanco llenas de insonmios...

Lirios, tulipanes, manzanas y limones estallando de color en cascadas de arcoiris. Bombas que nunca caerán sobre Libia.

Oscuridad inmensa.


martes, 15 de marzo de 2011

Ensemble



La había visto envejecer de repente. Toda una vida a su lado no fue tiempo para ir viéndolo. De un día para otro su fisonomía cambió, su mirada trasmigró, su rictus se hundió...se hizo pequeña al hacerse mayor.

Unas manos de huesos doblados, la nariz afilada, la profundidad en las cuencas de los ojos, los finos labios hacia dentro, su piel llena de pliegues...suave. Pequeñas heridas que fueron poblando su tez, postillas sangrantes cada vez que se pasa el peine. Lóbulos estirados, esternón, costillas, clavícula. Vientre maltrecho, cruzado. Muslos meñiques, pies de elefante. Bolsas de líquido acumulado, venas rotas, lágrimas secas. Peso pluma, dolor de plomo.

Ternura infinita, amor eterno, belleza en el gesto, en la mirada. Extraña los ojos con los que hablaba. Extraña la mano que lo tocaba. Extraña el cuerpo, extraña el alma.

El hombre sonreía muy triste mientras llevaba la cuchara a la boca de la mujer que no miraba a ninguna parte. Horas antes la había cubierto con su cuerpo cuando la tierra empezó a moverse. La Tierra se la quería llevar para dentro, pero él se aferraba a ella. No la iba a dejar irse y mucho menos que nada se la arrebatara.

Hay fuerzas aun mayores que las de la naturaleza.

lunes, 14 de marzo de 2011

Sentences



-Aunque el carnaval se termine nosotras no nos quitamos esta máscara.
-Pero, por qué? Prefiero librarme de ella
-Porque cierra los poros y rejuvenece la piel
-Pensaba que la llevábamos para divertirnos y engañar a los demás
-Pues no. La llevamos como sacrificio y autoengaño.
-Pues yo me la voy a quitar; me da calor.
-Déjala entonces, es que está surtiendo efecto. Frío y calor. Astringente e hidratante.
-Pero el carnaval ha terminado...
-Pero nuestro careto no...
-Qué dura eres
-Y qué dura estoy; ves?
-¿Todas nuestras conversaciones han de ser así?
-No. Mucha gente no habla con su conciencia. Preferiría no tener ninguna conversación contigo.
-Pero es que me estás machacando...
-Por todas las veces que me lo has hecho tú a mí.

sábado, 12 de marzo de 2011

Et Dieu...créa la femme


Las mujeres guapas se convierten en las musas de hoy en día, pero ¿quiénes son las musas de las mujeres guapas? Sólo las muy egocéntricas en un acto reflexivo se inspiran a sí mismas: su reflejo en un cristal, el olor fragante de su melena al moverse, el efecto provocado en los demás...
No es la inspiración empresa sencilla para el común de los mortales.
Ella estaba tocada de fina sensibilidad estética, y se conmovía ante todo aquello que le parecía esencialmente bello: personas, sentimientos, cosas, palabras...La mezcla de belleza y tristeza le parecía la conjunción perfecta: una mujer bonita y lánguida mirando la línea del horizonte, la lágrima que recorre el rostro arrugado de su abuela, una sonrisa desdentada, la caída de la hoja o la tormenta perfecta. Música que llega al corazón, caricias de despedida.
Ella necesitaba vivir inspirada. Una vida sin musas es angustiosa porque te pasarás media en busca de ellas. Les pondrás nombres distintos a los clásicos; las llamarás amor, dinero, sexo, atractivo, estatus, poder, hedonismo...Se convertirán en tu obsesión y nublarán de tu horizonte placeres no tan menores. Perseguimos musas como si fueran mariposas. Intentamos cazarlas, pescarlas o atraparlas sin entender su verdadera naturaleza intangible. Recurrimos a pócimas en finas copas de cristal.
Ansiamos encontrarlas y también convertirnos en una de ellas. Pensamos que luciendo las galas que a ellas adornan, seremos una más, y no entendemos que la magia de las musas reside en su esencia inalterable.
Yo conocí a más de una. Todavía a veces viene alguna a visitarme, y entiendo que es una visita y no una mudanza. Ellas viven en el olimpo y yo no sé si cuando vienen aquí bajan o suben, pero sé que no se quedan y creo que será por algo. También lo agradezco, porque Tristeza es muy intensa; Amor a veces se convierte en Desamor, y eso me desconcierta. Alegría no puede contra todos. Belleza tiende a deprimirse cuando abre los ojos. Pasión a veces se descontrola y sólo trae problemas...
Las mujeres guapas sustituyen a las musas igual que el pensamiento práctico al romántico.


jueves, 10 de marzo de 2011

Danseuse



Sus brazos, piernas, cuello, dedos...extremidades alargadas que crecían al ritmo de la música, al compás de su emoción. Bailarina sobre puntas que giraba sobre sí misma, mujer suspendida sobre cuerda siempre al borde del abismo. Parecía salida de un cuadro impresionista; su perfil dibujado con precisión, esculpido con finos trazos como su cuerpo. Su piel reflejaba un sudor perlado que resbalaba por su nuca haciéndola brillar. El moño tenso, la trenza deshecha.
Trenzaba su larga cabellera entre los dedos ágiles, diestros. La anudaba con maestría, y la elevaba enroscándola y apoyándola sobre la nuca. Ritual.
Pintaba sus labios rojos, subía sus medias negras, vestía su malla gris, calzaba sus zapatillas ya mimetizadas con el color pálido de su piel. Celebraba.
Los primero acordes. Ojos abriéndose para escuchar, brazos desplegándose para volar, manos dibujando caricias, piel tirante y tensa, pecho palpitante, fuerza animal...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Ars vivendi



Prometo no volver a hablar de mí.

No quiero aburrirte con mis naderías. Tengo un don; seguro que tú piensas que no es tal, que es un defecto que en vez de adornarme me recarga. Soy capaz de novelar todo lo que me acontece. Si te importara conocerme te contaría que lo cuento así porque lo vivo así. Las cosas que a mí me pasan son cosas normales, pero las vivo como extraordinarias, y te las cuento, porque me gusta llenar con mi voz silencios o huecos que ponen los demás. No me molesta el silencio pero aborrezco los huecos, los vacíos. Noto que a veces no te importa lo que cuento, pero jódete por la de veces que te he hecho reír. Soy bufona, soy payasa pero también soy persona que te muestra algo que los demás no hacen. ¿Que si eso es un mérito? pues quizás no, pero en ti está el quedarte conmigo o irte con los otros. Vete si quieres, tampoco creo que te ponga difícil volver. Me debo a mi público; pero advierto: soy rencorosa si me dañas. ¿Has entendido peligrosa? he dicho rencorosa y sólo si me dañas. Pero además eso sólo me perjudica a mí; así que tranquilo. Busca paz y armonía y estabilidad. Mientras la buscas yo seguiré novelando.


Prometí no volver a hablarle de mí...y creé un blog.

martes, 8 de marzo de 2011

Une fille très jolie

Y si quieren que sea una munequita...
seré una muñequita diabólica.

A veces querían que sólo sonriera, otras que sólo fuese un agujero, otras que me hiciese la tonta pero que fuese lista para resolver los problemas, otras que ejerciera de la niña que parezco, otras que jugara a la ratita presumida que barre su casita. Se han olvidado de que soy Mujer, no mujer; siempre me han tratado como mercancia peligrosa o frágil. Subestiman inteligencias y subliman físicos ocurrentes. Menosprecian emociones y valoran pragmatismos. Se asustan, temen y luchan contra mí. Me ganan o eso les dejo creer. Soy una resentida; una muñeca diabólica que arde en su propio infierno.

lunes, 7 de marzo de 2011

La lit

Cuando dormía en una cama de 1,35 me abrazaba a mí misma intentando emular el abrazo de un hombre. La cama me quedaba grande; estaba fría. Pasé a una de 90 y su pequeña intimidad también me sobrecogía; me abrazaba entonces a la almohada. No sé cuánto hará de eso, porque ahora me da igual la cama, nunca añoro abrazos. A veces intento pensar en algún hombre que me acompañe, y no sé si será por la cama, pero me da pereza. No sé si será preocupante que el lugar donde más fantaseaba se haya convertido en un eral; una sabana.
Quizás si me compro una de 1,50 me vuelva a sentir sola. Ahora lo estoy, pero no me siento. Y quizás deba sentirme para empezar a moverme. Encontrar a un hombre que me quiera y que no quiera perturbar mis sueños. Que me diga:
-Buenas noches, Dora. Me voy a mi cama. Duerme bien, mi amor.
Y madrugar yo porque he dormido muy bien, y saltar sobre su cama para despertarle. Y leerle un ratito por la mañana, con mi voz todavía ronca. Y ver cómo se emociona con los ojos mediocerrados...y entonces me abraza. Me abraza por la mañana y me duermo con un libro clavado entre mi pecho y el suyo.



sábado, 5 de marzo de 2011

Caín-Abel et elle.


Las dos hermanas no se querían. Disimulaban ante el mundo; se besaban protocolariamente en público, se daban la paz en las iglesias y se felicitaban cumpleaños incluso santos. No se querían. Procedían de un mismo vientre y de una misma casa, pero pesaban más otros sentimientos entre ellas.
La hija única las veía desde lejos y no evitaba cierto regocijo ante su frialdad. La hija única las besaba protocolariamente, festejaba sus cumpleaños, pero ni santos ni paz ni iglesia cabían en ella. Las envidiaba cuando las veía marchar juntas, sin hablarse...
Pensaba la hija única que era mala y que ser única era bueno para esa hermana no tenida, pues si envidiaba a aquellas hermanas, qué no haría con la suya propia.
Sabía de su egoísmo, de su lucha por ser la mejor, de lo poco que le gustaban los eclipses pese a lo poético, de su incapacidad para compartir. Sabía que le gustaba gustar y que era ladrona. Robar a una hermana es sucio, pero seguro que para ella sería divertido.
La hija única podría parecer un monstruo, pero no más que las dos hermanas.
La hija única se hace daño a sí misma, sangra hacia dentro, metaboliza bilis.
Las dos hermanas no dejan de ser dos hijas únicas peleadas por tener que ser hermanas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Des livres


Años de biblioteca; miradas furtivas descansando del estudio, de la lectura. Pasiones imaginadas y recreadas en los pasillos. Descubrimiento de nuevas estanterías pobladas de tesoros. Nacimiento de vocaciones. Amistades ligadas al humo del cigarrillo.
Le encantaba imaginar las vidas de sus compañeros de mesa y observarles y espiarles. Los opositores, siempre tan organizados, con sus novias yéndoles a buscar a una hora siempre en punto y aparentando tener una vida normal y ordenada. Los estudiantes de carreras ciéntificas, sin levantar el culo de sus asientos para consultar nunca nada, sin levantar nunca el culo de sus asientos para fumarse un cigarro, sin levantar nunca la mirada de sus apuntes para mirar a una chica guapa que pasa. Los futuros abogados, repeinados como para ir a juicio. Algún inquieto humanista que pasaba por allí. Las jóvenes economistas taconeando. Algún curioso que entra, consulta, no encuentra un sitio cómodo y se va. Ingenieros precoces con aires de suficiencia...
Si esa es la fauna, la flora era ella.

lunes, 28 de febrero de 2011

Armes



Golpean los sentientos y las sensaciones en la boca del estómago. ¿Puedes sentir pena de un niño violento? ¿Puedes empatizar más con él o con sus víctimas? En la mujer la violencia es sexy, dicen aquéllos que ansían, ignorantes, a la femme fatale. En el hombre la violencia es instintiva, dicen aquellos primitivos que defienden las teorías animalistas. En los ancianos es histórica..Pero, en los niños...No en los niños que patean llamando la atención, ni en las niñas que tiran de pelos más largos que los suyos. Niños de quince años reafirmando su insegura hombría a base de golpes, repitiendo patrones, jugando a dar pena a niñas que creerán poder redimirlos con amor, por amor. La violencia me hunde, me pesa dentro. No puedo ser juez, no puedo ser parte. Leía el dibujo de un niño, de los pequeños, que decía " En la guerra no hay nada de belleza". Me reí, incrédula. Pero a mí me gustan las guerras de causas nobles, la lucha entre iguales, el reto por superarse e incluso la propia defensa personal. No me gustan los ataques por la espalda, las guerras sucias, los disparos a traición. Incurriré en contradicciones pero es que me golpean los sentimientos y las sensaciones en la boca del estómago. Yo debo de ser una de esas niñas que piensan en redimir a través del amor. Creo ser una mujer que no ha conseguido nada.


domingo, 27 de febrero de 2011

Médecine



“El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desesperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.”


Sus confesiones dejaron abatida a la Doctora Psiquis. No hay muchas mujeres que reconozcan su violencia y menos que suene tan bien que no puedas ni reprobarla. Una mujer presa de su temperamento descontrolado y angustiada por su permanente control. No está loca, sólo pasa una temporada intentando olvidar que pueda estarlo. El internamiento fue voluntario. Volvió a su casa fijando la mirada en la carretera y pensando cómo la presión puede hacer mella en nosotros:el trabajo, los jefes, los compañeros, el dinero, las relaciones, los sentimientos...Somos pequeñas armas de autodestrucción a merced de las circunstancias. Su paciente no era tan distinta de sí misma. Quizás la doctora se había tratado con razones mientras que a ella no le habían funcionado. Ahora debía engañarla con argumentos menos contundentes pero más eficaces a base de ansiolíticos y antidepresivos. Su familia le preguntaba si no iba a recetarle también terapia, pero ella temía que si seguía reflexionando empeorara. Aquella mujer era preclara; llevaba la vida que le habían impulsado a llevar: familia, trabajo, éxito social...pero se sentía infeliz por el ajustado corsé que sujetaba y envaraba todas esas cosas.


Aquella mujer no era más que su propia conciencia.

Llegó a casa, vaso de leche con pastilla y a dormir que mañana será otro día.

sábado, 26 de febrero de 2011

Samedi



De piropos, halagos y elogios.


Todoterreno.


De transporte, paseo y disfrute.



jueves, 24 de febrero de 2011

Magie



Cirano no se enfrentaba a su nariz y la recordaba aunque no se la recordaran. Ella, pese a tener una nariz perfecta, veía la obra acordándose de sí misma. El miedo la paralizó y doblegó muchas veces en su vida. Sus inseguridades iban más allá de barreras físicas porque llegaban hasta los límites emocionales. Flaqueaba al dar los pasos y por eso repetía mecánicamente los caminos de ida y vuelta.

Sentada en la butaca del teatro no se sintió público; voló sobre las tablas y entró dentro de los personajes para poseerlos una y otra vez. No se sabe si fue por su empatía o por su ansia de protagonismo pero logró emocionarse con la inseguridad de Cirano que fraternizaba con la de su rival en el amor, sonrió con la compleja frivolidad de su amada, asintió ante el final siempre infeliz...

El teatro se quedó vacío para que ella saltara por encima de las butacas, corriera hasta el escenario y le diera tiempo a agradecer la ovación final con ceremoniosa reverencia y lágrimas en los ojos. Agradecida al teatro, caja de magia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Si



Si escribiera mi verdad estaría llena de palabras que ofenderían a oídos finos y a vastas conciencias. Sería una verdad que yo creería absoluta y demoledora, y que chocaría frontalmente con otra verdad; la que me rodea y me asfixia. Si todo es relativo y yo no soy capaz de verlo, quizás esté ciega pero no soy necia. Tampoco soy pragmática, ni dogmática. Soy una mujer que quiere gritar a los que no están sordos pero sí son necios.



lunes, 21 de febrero de 2011

Rancune

Sara Holbert.



Su larga melena escondía mechones de desencanto. Él la acariciaba intentando dormir a la fiera que en ella palpitaba. Era bálsamo, era pomada, era... mentira...


Un fraude de caricias. Así como las cosas nuevas se estropean en el momento que vence la garantía, sus caricias terminaron en cuanto venció la realidad. Ella tuvo que conformarse con noches semillenas de su propio tacto, evocando las manos de aquél que quiso ser sanador y que se convirtió en mal menor. Extrañaba los largos dedos enredados en su vello, enredando con su vello; ahora eran dedos que hurgaban en la herida. Dedos que provocaban nauseas ante el asco de la deslealtad. Y seguía vomitando tiempo después todas las palabras que no la dejó decirle, escupiendo toda la rabia y la impotencia, purgándose de desamor.


Su larga melena se había vuelto opaca tras el roce de aquellas manos.



jueves, 17 de febrero de 2011

Surnaturel(elle)


Se quiso quedar con su olor. Compró su perfume para llevarlo consigo, pero no era lo mismo.

No era el olor de un hombre amado; era el olor de una mujer envidiada. Y no soportaba que dijeran que las mujeres eran malas entre ellas, que se ponían zancadillas, que se destrozaban...Ella sólo quería su olor. A las otras mujeres, guapas, inteligentes, esbeltas o estilosas, las admiraba, porque normalmente todo eso se conseguía con trabajo. Sólo podía envidiar aquello que se tenía sin esfuerzo alguno. Y quería su olor.

Comenzó por observarla. Apreció un movimiento quizás para otros desapercibido: cada cierto tiempo se llevaba la muñeca derecha a la nariz para olérsela; cerraba los ojos cuando lo hacía.

Pronto empezó a seguirla; su fragancia era la huella que la guiaba.


Un día, y siempre llevada por su olor, entró al mar. Se sumergió bañada por una ola y allí la vio. Una sirena que plácida se movía ajena a su mirada. Salió del mar empujada por otra ola y se quedó tumbada sobre la arena, en la orilla. Turbada, la esperó. Con la caída del sol, la vio pasear por la bahía, llevándose la muñeca a la nariz y cerrando los ojos.


Sobrenatural


La brisa marina cedió ante el olor de la sirena.


lunes, 14 de febrero de 2011

Ironie





Nací romántica y sonrío al ver a una pareja besarse.


Crecí inocente y me sonrojo ante una declaración de amor.


Pronto me abrí al amor y me río de quienes lo proclaman de dos en dos.


Maduraré ¿sintiendo por fin?


Dora hablaba así con Valentina mientras intentaba seducirla recogiendo su larga cabellera en un moño lateral...
(Irónico y cruel)





miércoles, 9 de febrero de 2011

Aujourd'hui



Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo.

Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.

Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.

Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.


Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:

poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.



viernes, 4 de febrero de 2011

Dédicace





Hoy celebro que no he abandonado la carrera. Como en las metas volantes del ciclismo atravieso levantando los brazos para continuar. El amarillo no me sienta bien, compite con mi piel, así que no sufro por no llevar el maillot. El mío es un deporte individual, y la mía, una vida solitaria; así que cruzo la línea de meta sabiendo que mañana la competición continúa más dura, más sola. Con un poco de suerte me topo en el campamento base con alguien que quiera festejar esta noche conmigo; si está en esta carrera, seguro que me interesa. Hace tiempo que nadie me regala un poema y languidezco sin lírica. Los días mecánicos de esta cadena de producción se tornan grises sin un verso que llevarse a la boca. Si de mí saliera poesía me gustaría regalarla. Mis regalos significan lo mismo que yo.


Hoy celebro el cumpleaños de mi abuela y por primera vez se me ha pasado por la cabeza ir al cementerio para volver a preguntarle si está orgullosa de mí; pero no puedo. Ella me ha hecho un regalo hoy en su primer cumpleaños sin ella y por eso he ganado esta etapa; para ella. Quid pro quo siempre.


Te regalo todas mis palabras.


martes, 1 de febrero de 2011

Tours



No puedo ponerme en la piel de un hombre ni aunque éste sea aquél que un día vi limpiando la Torre Eiffel y del que supe, me podía enamorar.

No sé si se tratará de otro hombre perfecto, pero lo imagino recogiéndome cada vez que me quisiera tirar de la torre abajo, suicidio imposible por lo que tengo entendido y suicidio pensable por ende. LLamarle el de mantenimiento de la torre me parece injusto, inventarle un nombre francés, vulgar; ponerle camisa a rayas y pipa en la boca sería convertirle en Chanquete. Así que contaré la verdad que nunca toda la verdad.

De origen paquistaní, sus ojos se clavaron en mi mirada.

De tránsito francés su acento ronco.

Destino desconocido perseguido por días monótonos.

Decoro sobre un minúsculo arnés.


Y es que dicen que es mejor intuir...


domingo, 30 de enero de 2011

Démiurge



Es una historia muy triste. Quizás al final logre darle la vuelta o lo logres tú, pero es una historia muy triste. La protagonizan el abandono, la dejadez y la ignorancia. La padecen personas a las que un día se apartó de la circulación por pequeñas taras que les hacían subnormales.
Entrar en su mundo le dio una bofetada en la mejilla izquierda y un beso en la derecha.
Mongolia bien podía ser un paraíso.
Aquellos hombres y mujeres que un día fueron niños, bebés, se afanaban en sus tareas con ahínco; concentraban su atención en el trabajo que desarrollaban eficientemente. Un grupo arreglaba una suerte de jardín japonés colocando las piedras con un mimo digno de quien manipula porcelanas. Diseñaban un caminito de líneas quebradas que terminaban en un seto recortado como salido de un cuento. Le sorprendió que no hablaran mientras lo hacían, tal era su concentración. Se sentó en un banco al sol mientras los observaba y entonces se dio cuenta de la historia de amor que se vivía y que daba sentido al jardín japonés. Cada vez que él colocaba la última piedra de una serie, se producía un ritual. Él empleaba más tiempo para esa piedra que para las demás, y tras colocarla la miraba. Ella respondía a esa mirada con una sonrisa limpia e ilusionada, y una vez que él volvía al montón para proseguir con el diseño, ella se acercaba a la última piedra colocada de la serie. Se agachaba, la levantaba y encontraba el tesoro. Iba dejando para ella pequeñas letras que conformaban un mensaje. Se enteró que no hacía mucho que habían aprendido a leer, y que el método utilizado fue ir juntando letras que primero recortaban de periódicos y revistas. Él no se conformó sólo con aprender a leer,
sino que también quiso escribir para ella. Todos sabían de sus mensajes porque luego se leían en el taller, y suponían un motivo de arrobo para todos. Los colgaban de un corcho en la pared que te recibía al entrar. Casi todos eran mensajes cursis de amor, pero uno le llamó especialmente la atención: “tendremos un hijo”.
Se quedó helada en ese momento. Se había dejado llevar por el momento romántico que le había colgado una tonta sonrisa en la boca. Todo le parecía inocente, casi infantil. No se había percatado de que los protagonistas de esa historia no eran niños, sino personas con pulsiones adultas. Pronto se enteró de que aquella historia de amor como toda buena historia de amor que se precie suscitaba polémica y todo el mundo opinaba sobre ella. Había quienes se oponían frontalmente a que fueran padres argumentando la vida tan perra que le podía esperar a esa descendencia: una más que segura discapacidad, una orfandad temprana, limitaciones...Otros, por el contrario, defendían ese posible embarazo como movimiento natural de aquella relación. Le volvió a parecer una historia muy triste. Se giró para encontrarse de nuevo con la sonrisa de ella, con la mirada de él.
Ya no estaba tan segura de que Mongolia fuese un paraíso.
Ahora lo que veía era cómo sus vidas estaba en manos de los demás, personas que podían decidir sobre su voluntad y que quizás debían.
Se apenó aún más cuando se enteró de que los protagonistas de esta historia de amor fueron hijos abandonados, niños aislados, jóvenes apenas educados y siempre marginados por intuírseles una diferencia a la hora de percibir y de entender la realidad.
El mensaje sepultado bajo las piedras era la expresión más sencilla y pura del amor: “Te quiero”.
Se fue de allí sin saber si había estado en el infierno o en el paraíso.
Un lugar más o menos igual al mundo en el que ella vivía.


martes, 25 de enero de 2011

Sombre

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El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.


jueves, 20 de enero de 2011

Átame



Si la dictadura de los sentidos dominaba sus impulsos comprendía que debía exiliarse a otro cuerpo donde el regente no se dejara dominar por su pasión.
“-Es fácil que se nos vaya de las manos este juego”, le decía arrodillado.
Ella, como el dictador, no sabía cuándo el juego perdía la gracia, o cuándo dejaba de divertirle.
Dominar cobró sentido para ella como la venganza que se disfraza de justicia. Muchos eran los que suplicaban sufrirla. ¿Qué tenía? ¿Qué hacía que imploraran sus golpes más violentos? No le interesaban aquéllos que se querían redimir. Bajo su desamparo sólo quería a aquéllos que la elevaran a una altura donde le fuera imposible atisbar el barro en el que tantas veces hubo de luchar. Se había convertido en una salvaje cegada por el odio. Alimentaba a todos los sumisos que en su puerta hacían cola de la esperanza de pasar hambre. Consagraba su existencia a hacer crecer su poder y anhelaba un mundo mayor donde poder clavar más lindes.
-“Déjate llevar, cariño. Lo hacemos para divertirnos...” le dijo clavándole el tacón en el pecho.
-”Estoy preparado; empieza cuando gustes”
-”Lo haré cuando quiera, pedazo de mierda”
Le tapó los ojos con la misma venda que oprimía su estómago, y mientras él consumía su tiempo tumbado en aquella tosca estera, ella abrió un periódico donde leyó la caída de una dictadura lejana.
No pudo más que congratularse en tremenda paradoja por sentirse miembro de una especie en extinción aunque no por ello poco poblada.
“_¿Qué haces?
-”Leer”
-Compártelo conmigo, por favor.
-Nunca ¿Cómo un sumiso como tú osa optar a la lectura?
Él se calló porque la venda tapó también su boca.


No era la primera vez que le pedían que les leyera algo durante las sesiones. Incluso alguno llegó sacar algún libro en la sala; creyó verle la Filosofía del tocador a un joven aspirante a actor en su bolsa. También el viejo profesor la sorprendió con La crucifixión rosa de Miller un día nada más entrar. Ante esos casos, debía ser implacable. Nada de libros. Nada de lecturas. Cualquier amateur de la dominación lo sabe. Aquí no se viene, aquí se ve uno obligado a venir.
Túnez sólo le gustaba para vivir una pasión turca o una pasión tunecina, lo mismo daba.
Ella vivía lejos de allí, en una sociedad que a priori nada tenía que ver con aquéllas donde dictadores, amigos y amantes campaban a sus anchas. Vivía lejos de lugares donde “cultura” es pecado, donde “mujer” es demonio, donde “moneda” es paraíso, donde se limpian con esmero altares y donde “libertad” es quimera.
Vivía alejada de todo aquello, pero vivía en una casa al que iba todo aquél que mirando las páginas de contactos del periódico la había encontrado bajo su nombre artístico: Ama Profesional.


El juego de la perversión frente a la perversa realidad.


martes, 18 de enero de 2011

Roman



Era una tienda de ésas de toda la vida. La poblaban maniquíes inexpresivos y mobiliario industrial. También en los últimos tiempos colgaban de sus perchas indumentarias aptas para fantasías cutres. Era una tienda de un barrio lejano al suyo, por el que pasaba siempre en coche y no muy a menudo, pero siempre que lo hacía se veía obligada a parar frente a ella; tal era el tráfico y las señales siempre respetadas (no obstante, en ese lejano barrio se ubicaba una de las autoescuelas más populares). Y sí, se respetaban las señales. Y sí, ella no sólo lo hacía con el ceda al paso. Aquel escaparate era una señal. En su época más fantasiosa, soñaba con ser escritora. La poesía fue al principio, la prosa fue definitiva. Una novela era el novamás de la creación literaria; el ejercicio perfecto. Dos fueron sus ideas: el maniquí viviente y la mentirosa patológica. Mirando el escaparate descubrió la autobiografía. Lejos estaba del ejercicio perfecto...



Y siguiendo con el recuerdo nostálgico, evocó a aquél que como herencia le dejó una grabadora confiando en la buena idea de sus dos únicas ideas. Ella nunca la utilizó porque no hizo falta para que aquello quedara grabado en su vida como una historia romántica más con final.


sábado, 15 de enero de 2011

C'est la vie



Llega el primer aniversario, el cabo de año. Ensombrece un día soleado la figura de la iglesia. Los recuerdos no son sombras pero se diluyen como bruma; algunos se quedan fijos, inamovibles: la imagen de la muerte, las miserias de la vejez, los ruidos de la enfermedad...Son los sentimientos los que no se alteran inmutables: la ternura mayor conocida, el amor sin remilgos, la identificación plena y el arraigo.

Pasa un año que cunde por una vida, porque aunque parezca que nada ha cambiado, ha sido el primer año de una nueva vida, huérfana de referente y carente de sentido.

La cocina funciona a pleno rendimiento esperando a los invitados que rindan comiendo homenaje.

Yo no arranco a funcionar. Me voy encogiendo por momentos sintiéndome la niña que lo hacía en su regazo; una niña de 30 años que la triplicaba en kilos y que sin considerarlo buscaba sus mimos, su aliento, su mirada.

Ha pasado un año y sigo durmiendo a su lado.

sábado, 8 de enero de 2011

Je suis fan



Cuando la abandonó ella se olvidó de la música. En su casa reinó el silencio durante los días, y sólo se permitió acompañar sus noches acompañadas por aquella música que había venido con él. No deja de ser cruel para con ella y no deja de ser un homenaje a la memoria el que sonase aquella sinfonía siempre en su cama. Era absolutamente evocador y absurdo. Sus fugaces acompañantes no entendían su emoción ante aquellos acordes, pero sentían cómo se alejaba con el transcurrir de la melodía. Se entregaba a la música y no a ellos.
Se torturaba pensando que lo hacía como un acto más de amor empecinado y necio hacia a él, pero cuando acudió a aquella sala y escuchó en directo a aquél que sonaba en sus noches, entendió que lo que realmente amaba era aquella música que la hacía estremecer.


Reapareció la música en sus días
(Y los músicos...)

martes, 4 de enero de 2011

Théâtre



Y llegó el momento de subir al escenario. Sentía una fuerte emoción. Su corazón palpitaba muy acelerado y notaba sus latidos en la sien y en la barriga. Era pura adrenalina. Subía a recoger un premio y se había vestido para la ocasión; eligió un traje de pantalón negro, estilo esmoquin, y bajo la chaqueta un cuerpo de encaje. Se sentía segura para subir las empinadas escaleras que la llevarían hasta la esquina izquierda del escenario. Le quedaba un largo trecho que recorrer donde todas las miradas se posarían sobre ella. Sabía de la expectación que provocaba su premio y por eso lo del pantalón. Siguiendo su impulso, se habría puesto un vestido de un género noble sin mucho escote, quizás mostrando los hombros, la espalda o de manga francesa...pero no era muy buena caminando con tacones, y tampoco era plan de subir con sus botas militares o moteras. Por eso lo del pantalón: le permitía calzarse unos buenos zapatos de tacón con cordones, de estilo también masculino como el traje, que le permitirían pisar con garbo. Esos zapatos no favorecían especialmente con vestido. Su melena caía suelta y natural. Sus labios rojos apenas maquillados, la raya negra del ojo, bien marcada definiendo aun más su fina seguridad y perfumada con rosas para la ocasión.

Apenas probó bocado durante la cena pero apuró todas las copas de vino blanco hasta llegar al cava. Era el toque de brillo final que necesitaban sus ojos.

El resto de los comensales le preguntaban que porqué no comía más, que si era para mantener su esbelta figura, pero ella contestaba que era porque prefería hablar. Y sí, habló.

En su mesa se sentaban miembros del jurado, algún que otro premiado e invitados al sarao. Empezó interesándose por ellos y alabando el gusto por sus trajes, luego siguió comentando la música ambiente, los últimos movimientos políticos regionales, nacionales e internacionales, algún cotilleo sobre los otros premiados, sobre el vino, sobre las viandas, de cine, de su barrio, de la juventud y de los bares de no moda.

Comenzó la entrega de premios y entonces se calló. Echó de menos tener a alguien suyo a su lado, pero eso era parte del premio. Cuando comenzaron con su presentación lo señalaron: por acudir sola con su soledad, por acompañarse sólo de su fantasía, por divertirse y divertirnos con sus presencias y ausencias y por inventarse historias, romances y amigas invisibles...el premio a la Reiteración de Pautas Hechas Costumbre (tanto en su vida como en su obra) es para...

Se levantó, pisó firme, sonrió y sin levantar la mirada del suelo llegó hasta el escenario que preparado para la magia se abrió en dos mitades y se la tragó.

Primera ovación de la noche.





lunes, 3 de enero de 2011

Une jungle



Siempre tiene los pies helados. Frota uno contra otro o contra la pantorrilla de la pierna contraria. También, si está tumbada se contorsiona hasta meter el pie bajo el culo. Los mulos suelen ser un horno. Cuando el frío se hace cortante, se los agarra con las manos. Sus pies son muy suaves y pequeños pero fríos como el hielo. A veces, de fríos parecen húmedos.

Con el dedo gordo tocó la punta de Su nariz y de un respingo llegó hasta el centro de Su boca. Desde allí un calor encendido recorrió su empeine, subió por su pantorrilla, rodeó sus muslos e inhundó su entrepierna.

Cuando con Su lengua lamió sus dedos dejó de ser hielo para convertirse en llama. Todas las aguas se tornaron termales y el deshielo formó un paisaje natural bellísimo.

Naturaleza embriagadora.


viernes, 31 de diciembre de 2010

Prostitution de Noël


Dentro del prostíbulo de Los Lugares Comunes se hallaba el consuelo de los mediocres.
Hombres y mujeres camuflaban sus complejos bajo falsos disfraces de poder, y muchos eran los que escondían su necesidad aparentando frialdad.
No recuerda bien qué le llevó allí, aunque piensa que fue la desesperación. Harta de perder en la batalla contra la desilusión y harta de ganar la batalla del cuerpo a cuerpo, entró en aquel lugar de nombre hecho a medida. Hombres y mujeres bailaban torpemente en la pista todo tipo de músicas. Hombres y mujeres se besaban, sudaban, se tocaban, se despojaban de sus ropas sin pudor y se trataban como desiguales. Se mantuvo alejada del bullicio tomando una copa apoyada contra la pared y espiando los comportamientos de aquéllos más animales que humanos. Rodeando la pista se encontraban las habitaciones. Fue acercándose hacia aquella zona de camino al servicio y se dio cuenta de que era una romántica inevitablemente. Una romántica y una dinamitera porque de camino al servicio se iba muriendo del asco que le producían esos tipos mediocres que se llevaban a espectaculares mujeronas al cuarto. Asco de la falsa sumisión y de la falsa dominación.
Asco de los lugares comunes; como hoy.

martes, 28 de diciembre de 2010

Ego



¿Quién brinda conmigo?

¿Habrá alguien que me desee salud, que quiera celebrar bebiendo, que me mire a los ojos y sonría, que se rompa la cabeza buscando causas para el brindis o que me invite a tomar una copa?

Podríais decirme que me vaya con Dora, que hace mucho que no me cuenta nada; pero anda ocupada. Su última andanza es el colmo del egocentrismo: paseando por la ciudad y curioseando escaparates, descubrió una galería muy pequeña. Se fijó en el escaparate pero le supo a poco y metió sus ojos dentro. Encontró unos cuadros que pronto le llegaron y al lado un cartel: "Se hacen retratos por encargo". Los que estaban expuestos le encantaron, eran especiales; y rápido acudió la idea luminosa a su mente: uno suyo. Se fue dándole vueltas. Pronto estrenaría casa y ya pensaba en cómo decorarla. Se intentaba mentalizar de que menos es más, que no iba a recargar las pequeñas estancias, que sólo quería libros y flores y una gran fotografía en blanco, negro y gris de un cielo nublado como cabecera de su cama. También le rondaba la idea de colgar pequeños capiteles en la pared, pero acto seguido seguía soñando con un vestidor lleno de barras de ballet donde colgar vestidos y abrigos y seguía soñando con alguien que portase la herramienta para ayudarla...

En la casa familiar había muchas fotos suyas; siempre bromeaba con su madre sobre aquel mausoleo. Que en su casa hubiese un retrato, era más in, pero no dejaba de ser más de lo mismo. ¿Realmente se gustaba tanto? ¿Prefería un retrato a mirarse en los espejos?


Me gustaría saber qué brindis se inventaría para mí.

Yo brindo contigo por las hijas únicas y por el matriarcado.

Y Quid pro quo, Dora.

domingo, 26 de diciembre de 2010

L'inspiration



La llamó musa, le dijo que su belleza era digna de ser exhibida, que nada en ella era casual, pero que todo parecía serlo. Le creó poemas, la dibujó, la elevó a los altares. La hizo diosa, sacrificó horas para ella, cortó flores, hizo ramos. Sufrió desvelos, se le cerró el apetito, tembló incluso de emoción. Nunca fue capaz de reír al verla, sentía la parálisis, la hemiplejia, la eyaculación interrumpida. Soñó con su rostro, con su gesto. Se ilusionó con su imagen, fantaseó con su deseo.
Padeció de idolatría; no se trató con el desdén de su mirada. Quiso contagiarla, inocularla, sólo tocarla. Alcanzó el roce de su piel, el fugaz perfume tras su paso, la leve brisa de sus andares.

Pequeños tesoros para el buscador.


jueves, 23 de diciembre de 2010

Le tunnel



Cuando ella abrió sus piernas, él entró en el túnel. Se sintió atrapado y entendió que no había ni posible vuelta atrás ni escapatoria posible. A veces había fantaseado con morir así, entre sus piernas, pero ahora que estaba allí sintió por vez primera la certeza de la muerte. Esa misma tarde la vio cruzar las piernas y la fascinación le perseguía desde ese momento. Ella no se percató del profundo impacto que le provocó. Se pasó el resto de la tarde sumido en el silencio y trastornado de pasión. Una y otra vez se le repetían esas piernas entreabriéndose; intuía el calor que desprenderían los muslos, la suavidad de la piel, el gusto delicioso...No sabía cómo la conseguiría y su mente estaba nublada de deseo. Los minutos corrían, y se acercaba la hora de salida. LLevaban dos semanas trabajando juntos en la biblioteca. Desde que la vio aparecer le turbó su figura, tan esbelta y elegante. Realmente parecía una bailarina rusa. Era también su frialdad disfrazada de timidez la que hacía crecer esa percepción. Se solía perder por los pasillos y cuando él iba en su busca, la encontraba sentada en uno de los ventales con algún libro de poemas entre las manos y los ojos brillando de emoción. Cuando ella lo veía, ni se inmutaba; levantaba la vista del libro y volvía a él con la tranquilidad que no mostraban sus ojos. Con los lectores era distante, apenas palabras. Con él era igual de silenciosa, hermosa. No se le ocurrió otra cosa que citarla en su casa a través de una nota escrita en su marcapáginas: venga, por favor, se lo suplico...(así terminaba). LLegó puntual y entró como brisa gélida. Tomaron una copa de vino tinto y cuando la terminó, pidió uno blanco. Su voz estaba rasgada. No se relajó en ningún momento. Después del blanco quiso volver al tinto. No le preguntó nada en ningún momento. Terminadas las dos botellas se permitió una sonrisa mientras muy lentamente iba bajando sus finas medias de cristal.

Cuando abrió las piernas, él entró en el tunel que llevaba a la auténtica muerte dulce y dolorosa a un tiempo, la del placer.




domingo, 19 de diciembre de 2010

Final


Los encuentros se sucedían todos los días a la misma hora y en la misma esquina. Una farola iluminaba sus aristas y nos hacía sentir culpables bajo el foco acusador.
Los días de lluvia, las gotas dibujaban pequeñas ilusiones ópticas, y los días de luna plena, se creaban ondas de luz que formaban el aura entorno a nuestras cabezas.
Nos cítabamos con alevosía, con redundancia. Convertimos aquella esquina con su luz en lugar de estancia y no de tránsito. Allí yo acomodaba mi espalda mientras la luz se reflejaba en sus ojos y absorta me perdía en ellos. Sólo nos dábamos un beso profundo mientras los transeuntes debían esquivarnos. Los días de lluvia, tras el beso, me quitaba las gotas de la cara, y los días de luna llena, acariciaba mi mejilla, pasaba por la barbilla y terminaba subiendo sus dedos a mi boca. En ese momento la esquina se me clavaba en la espalda, desde ese momento una cicatriz cruza mi espalda.
El fin de la(s) historia(s) llega el día que derrumban el edificio para construir uno más alto, y decidimos no volver juntos a casa, sino encontrarnos ya allí.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Perle

Cada una de las perlas que cuenta mi collar es una pasión que me has despertado.
Cuando mis pasiones duermen, caen en puro letargo, y entonces te recuerdan y te anhelan, y es entonces cuando despiertan.
Sueñan mientras duermen, contigo. A veces parecen despertarse, pero es la ensoñación de lo ficticio; el humo, la sombra..,
Te iré entregando una a una todas las que algún día tuve que empeñar, no en acto vergonzante; tú sabes que fue necesidad.
Recuperar mis perlas me honra, y darte una a una me satisface.
No soy mujer de sumisiones, pero tengo la misión de ser mujer que siente, que se conmueve.
Cuando engarce todas y cada una de las perlas que tú me has regalado con las que en mi espalda han reposado, tendré el collar que quiero. Recuperaré el brillo de antaño y luciré para ti, para mí.
Peleará su blancura con la palidez de mi piel y refulgirá el deseo en tu mirada.
Con orgullo recordaré cómo lloré cuando me desprendí de ellas aun sabiendo que volverían a ser mías.
Fue un sacrificio; ahora es una victoria.



domingo, 12 de diciembre de 2010

Souligner

- Si te fijas en la foto, me ves.
Pese a las rayas, seguro que intuyes mis pezones, aunque no puedas apreciar que están partidos.
Algún amante clavó sus incisivos en la raja que los divide mientras yo arqueaba en movimiento reflejo mi espalda.
Viéndome desnuda pienso cómo puede un cuerpo estar tan manoseado y que no se note.
No siento haber perdido la virtud; siento haberla ido regalando. No sé si todavía tengo la suficiente como para empezar nada, como para sentir otra vez el cuerpo sin mácula, como para equilibrar mi inocencia con la de mi boca tantas veces robada.
Si te fijas en la foto, me ves.
No muestro mis cicatrices, ni mis moratones, ni mi mirada...
pero si te fijas en la foto, me ves.
-Pues yo no veo nada.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Duo



¿Veis a ese tipo de la foto?
Es ella y es él.
Él es un animal superado por su instinto.
Ella es un animal en una jaula que se llama ella.
Él no tiene miedo a las alturas, quiere que ella suba con él; pero ella teme caerse, y lo que es peor, arrastrarlo a él.
Ella es hermosa al extremo y él fuerte, varón.
Él la inspira, ella le excita: juntos se conmueven, pero luchan.
Porque ella muerde, araña y llora mientras lo ama.
Él y ella están más cerca de lo que ambos creen; aunque no rocen sus manos, conectan sus apetitos.
Y tienen hambre, y están sedientos...pero saben disimular y sobrevivir
Él sin ella, ella sin él.


domingo, 5 de diciembre de 2010

Penélope Glamour



Metió primera y aceleró fuerte; la mantuvo con el coche revolucionado mientras notaba que se iba calentando. Cambió a segunda y notó cómo el coche empezaba a volar. Su sensación era de vídeojuego. Se adentró en una rotonda mientras parecía sujetarse al suelo sólo por las ruedas del lado izquierdo. Una vuelta, dos, tres...comienza el mareo, el vértigo, la adrenalina. Salió de la rotonda disparada y frenó en seco. Agarrada con las dos manos al volante, no pestañeaba pero su respiración estaba muy agitada. Miró al copiloto que sonreía.

Le besó profundamente y luego cruzó con su lengua su boca de arriba a abajo y de lado a lado. Lo lamía sin suavidad, todavía con la velocidad dentro. Le hizo la señal de la cruz una y otra vez en los labios hasta que se cansó sin saliva. Llevó su mano a su entrepierna y al no notar la excitación presupuesta, le abrió la puerta y le invitó a salir.

No soportaba a los insensibles.




jueves, 2 de diciembre de 2010

Cabrée



Necesitaría ir a la compra, me falta un poco de orgullo.

También, de la que voy, me pararía por un poco de seguridad para aliñar una conciencia inquieta que se preocupa por todo.

Si vendiesen corazas, compraría una también, porque la mía se va desgastando.

Creo que alguien me está escondiendo las máscaras, porque ya son varios los días que salgo sin ellas a la calle.

No tengo el don de la palabra oportuna en el momento oportuno, así que tendré que comprar reflejos para cuando me noquean los que atacan diciendo no querer atacar.

Supongo que todo lo que me falta no se puede comprar.

Y me dicen que me sobra sensibilidad, susceptibilidad, mal genio...

Una joya





martes, 30 de noviembre de 2010

Bar à hôtesses



Giró su vaso y miró cómo la piedra de hielo daba vueltas manteniéndose a flote. Contó las burbujas que se habían formado: 27. No le gustaba; paradójicamente prefería los números pares. Le dio otra vuelta y volvió a contar: 49. El juego iba perdiendo su gracia. Levantó la vista de la copa y buscó clavarla en alguien, pero ni el barman parecía preocuparse de ella. Entonces se levantó y más seseante que zigzagueante se dirigió al aseo. Sentada, bajó su cabeza y se peinó con las manos. La levantó de golpe. Parecía una leona. Tras tirar de la cisterna, salió y se paró frente al espejo. Se vio sus dos lunares debajo de sus dos ojos y se le antojaron el par de lágrimas de un payaso. Era una simetría perfectamente triste. Ya de vuelta, observó que pegada a su butaca había otra. Se fijó que parecían un ying-yang con su blanco y negro. Se sentó no sin cierta dificultad, esperando a quien ocupase su lado derecho. Cansada de esperar, tomó su vaso y le dio una vuelta seca; luego un trago, un suspiro, un cigarrillo, una mirada al reloj...Notó un empujón. Era el barman. Barría el bar. Cerraba...




domingo, 28 de noviembre de 2010

Mourir de vieillesse



-Con un poco de cariño viviría hasta los 110 años.

El día que dijo eso era un hombre de 90 que apenas comía. Su respuesta vino provocada por cuestionar su dieta, y la receptora, su hija, no pudo más que callarse ante el reproche velado que escondían sus palabras.

Cuando el hombre volvió a quedarse solo, respiró tranquilo ante su intimidad no invadida. Mientras la hija bajaba por las escaleras, pensaba que no era capaz de querer a ese hombre.

Dora lo veía pasear mecánicamente con paso marcial. Sabía que él había sido infeliz y había provocado infelicidad. Cuando era pequeño, le pusieron corrientes para aplacar sus nervios; luego vino la guerra, luego la postguerra...Toda la fortaleza de antaño, el mal carácter y el temperamento habían dado paso a la indefensión, la soledad y la miseria.

Inevitablemente pensó en su abuela, besó el anillo que siempre la acompañaba y se sumergió en la nostalgia y el desazón.

¿Para cuánto duraría su cariño?


jueves, 25 de noviembre de 2010

Désolée



Dora era una niña de 14 años. Tenía un novio de 18 que le parecía un hombre. Cuando se iba acercando el cumpleaños número quince, su novio le dijo que tenían que hacer algo muy especial. LLegó el día y él la colmó con regalos. Es curioso cómo a los que se les presupone poco inteligentes son capaces de manipular a los que se les cree inteligentes. Salieron a dar un paseo y él la frenó frente a uno de esos portales de los barrios con solera. La puerta impresionaba: por su altura, por su porte, por su talla...Ante la aparente casualidad, se percató de una placa que colgaba de la pared: Pensión.


-Vamos.


Subieron. Ella se quedó en el descansillo de las escaleras mientras que él lo arreglaba dentro. Pasados unos minutos la hizo entrar, y ella se sentía como allanando una morada. Rápidamente la condujo a una habitación. Los techos eran altísimos y su cara ardía de pura vergüenza. No quería estar allí. No recuerda cómo pero se recuerda debajo de él. Su cara girada llorando mientras decía no. La mano de él tapando su boca...


Comienzo de la oscuridad.


Se rió de sus lágrimas cuando ella vio la manchita roja en las sábanas, cuando le habló de su abuela, cuando le dijo que no la había escuchado...


Se rió de ella cuando le pidió (él) que pagara la pensión. Le dijo que ése era su regalo de cumpleaños. El quid pro quo.


Pagar por ser mancillada.


Ese día no dejó de ser niña para pasar a ser mujer. Pasó de niña a agujero.


Quizás alguien lo sienta tierno...






domingo, 21 de noviembre de 2010

Assassine en sèrie



La sedujo con solo mirarla. No tardaron en ir a su hotel; estaba de paso. Una vez allí, le mandó sentarse y sin despojarse del tono imperativo, la invitó a cerrar los ojos. Un instante después los cubría con un retal de tacto suave que apretaba sus sienes con dureza. Sintió cómo se posaban sobre ella sus manos frías y la desnudaban. Sintió cómo penetraban en ella fríos objetos de metal, cómo ardía la lengua que le conectaba con sus adentros, cómo se llenaba y se empachaba de sus largos e interminables silencios. El placer se extremaba gimiendo gritos.

Cuando el silencio retornó y sus ojos volvieron a la realidad, se encontró con su propia imagen en la pantalla del televisor que reproducía sin fidelidad lo ocurrido, lo sentido. Él permanecía sentado en el extremo del sofá observando. Miraba la imagen, pero se miraba a sí mismo.

Con el retal todavía enredado en sus dedos, y con los dedos todavía temblando en sus manos, se levantó de un salto y se situó tras él, que ensimismado de sí mismo, no opuso resistencia al retal que se ajustaba a su cuello ahogando su solitaria perversión.

Lo mató.

Lo mató su despiadado egoismo.


sábado, 20 de noviembre de 2010

Attitude


El viento alborotaba su larga melena anidándola. Las gotas de lluvia endulzaban la sal de sus lágrimas. En las manos sus primeras zapatillas, viejas, desgastadas. Bajó la mirada y se encontró con sus pies desnudos, encallecidos, fríos. Todo en ella temblaba, trémulo. Evocó a aquélla que valiente se arrojó al mar dejándose mecer por el oleaje. Recordó el cisne que tantas veces fue. Cisne quebrado era.
La soledad de la playa de invierno acompañaba su despedida. Su cuerpo se había parado como la cuerda del reloj; el mecanismo perfecto se desmonta con la primera fisura.
Alzó sus brazos, primera posición, demi plié...El cisne negro es más hermoso aun que el blanco.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pornographique?


Se pintaba negra la raya del ojo y el lápiz se astillaba tiñendo de sucio rojo sus pestañas.
El plató estaba preparado. Hoy tocaba rodar un trío, con Carolina, una colombiana despampanante, y con Marcelo, el único negro que no le producía alergia. La sensibilidad de su blanca piel llegaba al punto de que el contacto con la piel negra le producía escozor e irritación. No sabía explicar porqué, pero era así. El olor también le resultaba fuerte, pero no llegaba a provocarle esa reacción. Marcelo le contó que había conocido a otras japonesas a las que les ocurría lo mismo, pero que el escozor lo focalizaban sólo en la entrepierna. A ella con sólo darse la mano, ya se le ponía colorada.
Preparada para una sesión interracial, perfumó su cuerpo y lo cubrió con su kimono. Estaba pintado a mano y era un recuerdo traído de Tokyo, de su casa. Lo decoraban aves de largos cuellos que se entrelazaban con juncos y flores. Se envolvió en él antes de girarse para ver el atuendo preparado para el último show. Era un conjuntito de colegiala. Hasta el tanga era de cuadritos escoceses. Marcelo iba de policía y Carolina de enfermera. Coincidieron los tres mirándose y se rieron lacónicamente.
Carolina se acercó a ella para limpiar la gota de sangre coagulada que colgaba de su pestaña.
-¿Qué pasa ángel? ¿No estás animada hoy, mi niña?
-No. El director me ha llamado para decirme que es mi último trabajo.
-¿Por qué, mi ángel?
-Por japonesa. Dice que no inspiro la brutalidad que quiere en las tomas.
-Eres dulce, angelito; pero tienes la mirada más dura que he visto jamás comiendo una polla. Da igual que siempre la lleves baja y escondida tras el negro.
-Pues me ha dicho que ni disfrazándome de escocesa pierdo el Oriente.
-Ay mi ángel, hoy vas a volar con esas alas tuyas de lo mucho que te vamos a querer el negro y yo.
-Quiero volver al Norte, volando...


domingo, 14 de noviembre de 2010

Crier vengeance

Te miro con el descaro de tener la razón, con el gusto por acariciar la venganza. Te miro sin velo. Te miro y me río.
Querrías que me diera la vuelta, que agachara la mirada, que volviera sumisa a apoyar mi cara contra la almohada; que te ofreciera mi mejor cara (o espalda).
Dices que ya no reconoces mi mirada, que mi voz se ha apagado.
Respondo que tú me has matado, pero que yo he resucitado.
Y es ésa mi venganza. Y es ése mi reto.
Sácame la foto y vete.
Llévate impresa mi mirada.
Resentida...