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lunes, 25 de abril de 2011

Elle ne se regrette pas?






Ada Cuerpo se calza sus botas; están sucias. Sabe que ha vuelto a equivocarse e intenta solucionarlo con una mueca de sonrisa. El día va a ser muy largo para Ada Cuerpo, lleno de remordimientos en sus minutos. Quiere que pasen las horas y ni siquiera desayuna en un intento de hacerlas correr. La cama apenas hecha. Evita mirarla, olerla. Una nausea súbita la hace correr al baño: es bilis. Recordaba la conversación de unos chicos que al estrenar casa se preguntaban unos a otros si ya la "habían estrenado" en su clara connotación sexual. Le provocó risa su simpleza, pero al verse vomitando, temblando con la cabeza entre sus manos, se dijo a sí misma que ella sí que ya había estrenado su nueva casa. Casa vomitada, casa estrenada.



Ada Cuerpo arrastraba fama de bulímica.



Sus nervios se instalan en la barriga y desde allí la dominan. No le será fácil disimular hoy. Busca el tabaco y las llaves y sale rápida cerrando la puerta tras de sí.



Baja por las escaleras con el miedo de cruzarse con alguien. Sus botas siguen estando sucias. En la calle busca su coche, pero no lo encuentra. Echa a andar, cruza los prados, sube el puente, se adentra en una autovía. Los coches pitan, algunos la insultan. Trepa por una valla y se adentra en una huerta. Pisa tomates, se hunde en la tierra. Continúa y coge una manzana de un árbol. Un perro la persigue ladrando. Sale de la finca y para un autobús. Se sube y no se sienta, se baja en la siguiente parada. Camina por un parque esquivando niños, llega a la plaza de toros. Se para.



Realmente no sabe cómo lidiar con lo que se le viene encima.



Ada Cuerpo, torera con botas sucias.

viernes, 22 de abril de 2011

Cocktail




Sinosuke es medio india medio japonesa. La piel de su rostro es india, la de su cuerpo, japonesa. Se mueve entre la blancura más absoluta y el dorado amarillento, lo que le confiere perpetuo aspecto enfermizo en la cara y lozanía inmaculada en el cuerpo. Sinosuke tiene pelo de india, ojos japoneses. El brillo de su mirada proviene de la mezcla; de la de razas y de la de alcohol. Sinosuke bebe para alegrarse, para estimularse, para evadirse, para llorar. Bebe para justificarse; para poder hacer lo que realmente desea y no se atrevería de otra forma. Sinosuke no sabe si quiere ser Sinosuke, no sabe ni siquiera si se conoce. Cuando bebe sale una parte de sí misma adorable y siempre reprobable. Su parte de india salvaje. Su génesis y origen. Subyace su barbarie bajo la dermis japonesa que siempre disimula. Sonríe sin perder el equilibrio. Ha cambiado la ceremonia del té por rituales etílicos que cumple con la rigurosidad aprendida. Sinosuke bebe rápido, es elegante al servir las copas, no le tiembla el pulso mientras. Al beber tiende a cerrar sus ojos japoneses, que rápidamente abre al paso del licor por la garganta. Sinosuke debe beber sola; hacerlo en compañía supone peligro: para ella y para ellos. El alcohol se convierte en el disfraz perfecto bajo el que esconderse para ser otra. Lo que no sabe es si como cuando nos disfrazamos lo que hacemos es elegir identidades soñadas. La bella Sinosuke lo es más cuando se embriaga: se llena de picardía, afila la mirada, sonríe y ríe, deviene la melancolía, humo de tristeza, lágrimas, soledad...
Sinosuke se perfila los ojos, bucea en el vestidor buscando la prenda que la haga brillar sentada en la barra del bar al que irá para beber sola y encontrar a alguien que brinde luego con ella en su casa. Aunque quiera ocultarlo bajo su disfraz Sinosuke sólo busca caricias que reconforten su soledad. Es una buena chica.


martes, 19 de abril de 2011

Hérédité






Las dos hermanas vuelven a encontrarse tras meses de desencuentro. La hermana mayor le ha tendido la mano; es su obligación, es la mayor-piensa. Lo ha hecho por responsabilidad y por conciencia. Ha renunciado a su orgullo, como siempre. La hermana pequeña mantiene el papel de hermana pequeña: caprichosa, consentida, tirana. La pequeña ha estudiado, es lista, independiente. La mayor los ha cuidado a todos, es abnegada, humilde, resignada.



Quedan para comer en territorio no neutral. La que invita elige campo. La mayor cocina sin ser navidad: entradas, pescado, carne...que todos puedan ser complacidos. La pequeña lleva ricos postres de rica pastelería. Comen, todos menos la mayor que sirve y apenas come. Hablan, banalidades siempre polemizables. No ríen, tensiones no resueltas. Sobremesa y se quedan solas. No hay momento para homenajes a los que ya no están. Hay que hablar de negocios. Porque la herencia es un negocio y la culpa no es del capitalismo. La culpa es del egoísmo. Piensan los padres en dejar como herencia la educación de sus hijos, los principios por los regirán su vida, los buenos sentimientos. Se preocupan y se ocupan para que sus hijos se desarrollen, se formen, encuentren algo sobre lo que poder sustentarse. Y llegan las hijas y parece que se aferran al recuerdo paterno en forma de billetes. Los principios se convierten en dinero. Y eso sí parece capitalismo. Son hijas de la postguerra, nietas de una guerra y no aceptan el armisticio. Vergüenza siente la mayor, sinvergüenza ha llamado a la pequeña.



Nunca creyeron que les pasaría a ellas, y seguro que hoy alguien se remueve en su tumba.



Dioses y héroes clásicos intervendrían en estos conflictos; pero no hay dios ni hay héroes. Hay villanos enfermos de dinero y de envidias.



Las dos hermanas se alejan tras el reencuentro. Llora la mayor de pena, de rabia la pequeña.



sábado, 16 de abril de 2011

Autobiographie



Cuando le mostré a mi madre mis textos recientes me dijo que sólo los disfrutarían las personas sensibles, porque los que no tuviesen sensibilidad no los entenderían. Me dio que pensar. Mi padre nunca me dijo una palabra de ellos...A lo sumo, cuando yo le preguntaba y no encontraba escapatoria posible, respondía reproduciendo parte de los textos a modo de interpretación y queriendo luego llevarlo todo a mis experiencias personales: "ahí quieres expresar tu independencia", "ahí describes la ansiedad"...Me enfadaba. No es autobiografía. Un día mi madre me dijo que todos los textos se parecían entre sí; le contesté airada que yo tenía mi estilo, pero que si ella quería escribiría uno sobre lo bello que es vivir. El problema, le dije, es que no creía que me saliera. A mi madre le gustan y a mi padre no. Supongo que eso resume perfectamente lo que soy yo y lo que somos todos; las dos mitades que tenemos pese a que no nos hayamos criado con ellos o que sólo hayamos vivido con uno o que sólo queramos parecernos a uno...Otro día, mi madre me dijo que no iba a estar siempre diciéndome que le encantaba lo que escribía, y yo le contesté, otra vez airada que por qué. Si he de privarme de alguna pasión que no sea de la de madre...Curiosas son las percepciones. Un amigo me preguntaba hace meses que por qué el 90% de lo que escribía versaba sobre sexo. Me quedé medio muerta, e intenté comenzar muchos escritos así: "el 90% es sexo"; los tiré todos. Mi estupor en ese momento vino porque yo pensaba que el 90% de lo que describía eran sentimientos. Y hablando de sexo:

"Ella se encongió, dobló sus rodillas, plegó las brazos y escondió su cara entre ellos. Tenía el vestido doblado en la cintura y la visión de su culo, sin bragas, en perfecto ángulo con su muslos, le transtornó. Quería cubrirla, tapar con su cuerpo el de ella, tendida en aquella cama. El vestido le había parecido precioso al verla, pero ahora que se posaba arrugado en su vientre, mostrando la mitad del pubis, sus caderas y nalgas; mostrando los muslos y aquellas piernas...ahora, ahora le parecía turbador. En ese momento deja de sentirla tierna, adorable, querible. En ese momento la descubre cruel, despiadada, fría. Entiende que ella está posando para él, que quiere volverle loco. Finge estar dormida, va girándose separando su piernas hasta abrirlas ante su cara. A él entonces le alcanza la muerte, o eso cree. No se va a dejar matar por muy bella que sea. Se abalanza sobre ella que abre rápidamente los ojos clavándoselos en el alma. Lo desarma; eyacula repentinamente. Avergonzado, se aleja de ella, mientras ve que vuelve a replegarse sobre sí misma."

martes, 12 de abril de 2011

Hard Rock



Quizás ya no necesite escribirle. Ya se lo ha dicho todo y también le ha dicho de todo intentando provocar una reacción que no llega. Sabe que él la ha leído, pero intuye que no lo ha interiorizado. Él hará suyo aquello de que la ficción supera la realidad.

El fracaso es incluso peor que el desamor. El desamor dignifica mientras que el fracaso es tan mundano y mediocre. Un fracaso es una experiencia deseable para todo mortal; es bueno sentirse perdedor alguna vez y ayuda a comprender el movimiento del mundo.

Pero acumular fracasos es para ella envejecer.

Y envejecer con toda su carga peyorativa.

Quizás ya no necesite escribirle, pero lo seguirá haciendo. Igual que le seguirá llamando cada vez que se emborrache e igual que tocará su cabeza pensando en cómo él la acariciaba. Quizás ya no necesita escribirle, pero lo seguirá haciendo porque no fue ella quien decidió sacarlo de su vida, así que no lo ha sacado. El camino es unidireccional y es mejor: no hay choques. Seguirá escribiéndole porque le da la gana, porque quedan cosas por decir, por gritar. Y nunca volverá a leer palabras de amor porque sigue doliendo el fracaso. Y espera volver a sentir amor cuando sele quite el miedo al fracaso. Y espera que sigan alegrándose algunos cuando vean nocturnas llamadas con brillo etílico...


Porque los viejos roqueros nunca mueren...aunque acumulen fracasos.




domingo, 10 de abril de 2011

Au revoir




Había una vez un hombre que le había servido de inspiración. Lejos de tocarse se comunicaban a través de los otros sentidos y muy especialmente estaban conectados por un terrible sentimiento de superioridad. Los dos se sentían elegidos, demasiado inteligentes y tocados de una sensibilidad y personalidad no apta para compartir convivencia con otro. Sentían una fuerte atracción mutua y una pulsión sexual difícil de contener. Jugaban a excitarse. Se escribían apasionados textos poblados de un léxico rico y llenos de referencias literarias. Los ensuciaban con palabras malsonantes cargadas de pasión que atravesaban sus entrañas como flechas. Utilizaban el arte como potente afodisiaco para sublimar sus emociones.

Se volvían locos comentando los detalles de una pintura, intercambiando versos, escuchando música mientras se imaginaban bailando, soñando leerse pasajes, tocarse, olerse, probarse...

Él le servía de inspiración porque la provocaba, y salía así lo mejor de ella misma. Pinchaba su modesto talento que se inflamaba pareciendo entonces mayor. Nunca quiso enamorarse de ella, pero no pudo evitarlo. Y al enamorarse, comenzó a despreciarla. Sólo él sabe porqué quiso apartarla de su lado. Comenzó su estrategia de manera despiadada: celos. Le hablaba de otras mujeres con tono admirativo. Antes, gozaban haciéndolo. Él las ponderaba pero siempre les encontraba algún defecto al compararlas con ella; nuncan era tan mujeres. Observó cómo los celos lejos de alejarla, la habían atraído más hacia él; se mostraba más entregada. Por un momento sintió que quizás fuese una mujer normal, un animalito más, pero recordó su naturaleza exaltada, nacida para la lucha. No podía evitar sentir aquella simpatía hacia ella. Decidió entonces olvidarla. Mostrar la más absoluta indiferencia, volver a sus rutinas antes practicadas, frecuentar a esas mujeres antes citadas. Pronto alguna le tendría suficientemente ocupado como para no sentirse tentado a buscarla; y no por ganas, sino por agotamiento.


Ella, por su parte, sólo lamentaba haber perdido la inspiración.

miércoles, 6 de abril de 2011

Poésie



Se le ocurren tantas metáforas mientras mira la taza llena de café...

Vive en la metáfora mientras sueña, piensa y actúa...

Cree en la metáfora como forma de relacionarse...

Y dice: "si la metáfora es un recurso, por qué no se usa más?

Quiere un mundo gobernado por la poesía, y si no gobernado que sea regido, que suena mejor.

Todas aquellas almas, cuerpos y voces poéticas deberían alzarse ante tamaño mundo prosaico.

La rebelión de la inteligencia, de la ocurrencia, de la creación. La vanguardia de la mente dormida.

Lo dice ella que es prosa y lija pero que siente con la métrica libre.

Lo ha dicho ella que vive en la sinestesia.


Música descubierta a través de José Luis Moreno Ruiz.

domingo, 3 de abril de 2011

Parfum



¿Conoces a alguien a quien le desagrade el olor de su madre?

Parece algo contranatural, tipo aberración. Si le damos la vuelta, sería tipo monstruoso: una madre a quien desagrade el olor de su criatura...

Cuando su novio le dijo que no le gustaba su perfume, sabía que la iba a dejar. Tardaría más o menos, pero llegaría ese momento.

Tenía experiencias previas, con otras personas, donde el principio odorífero marcaba el principio del final. Le pasó con unas compañeras de piso malavenidas: cuando empezaron a desagradarse por los olores (corporales, artificiales, gastronómicos o de ambiente) descubrieron lo deteriorado de la relación.

También le pasó en algún trabajo que al principio olía a gloria y en su final a mierda.

Ella misma se atufaba en algunos momentos.

Volviendo al olor materno, le gusta pensar que es una herencia matriarcal. Las abuelas lo atesoran durante toda una vida y cuando ésta termina se lo pasan a las madres, no sólo para que lo conserven y retengan, sino también para que lo amplíen y personalicen. Así se conforma una esencia que raro es a quien no enganche.

A veces el olor de la criatura recién nacida o en sus primeros años evoca al de la abuela en sus últimos. Teorías de los círculos que se van cerrando a la vez que se abren.

Quizás a las otras personas se las huela sólo por partes: genital a la pareja, posible o real; axilar al compañero, dérmico al otro sexo, doméstico a las familias...

A todos nos gusta oler bien y todos difrutamos oliendo. Cuando el gozo se torna tortura, salta la alarma fragante.

¿La hueles?



jueves, 31 de marzo de 2011

Professionnel





Para completar el chiste de Forges Forges entre las aulas.


El chiste de Forges que se publicó ayer en este periódico lo dice casi todo. No todo pero casi todo. La viñeta retrata a un alumno del programa Erasmus que pregunta a un supuesto decano la fecha de los exámenes de primero de Filología Hispánica. Y el supuesto decano le contesta. "En pasando de porcima lo que es la Semana Santa; sinencambio sin llegando a lo que significa junio, o sá; pa mayo". La exageración, propia de los chistes, hace más que elocuentes sus significados. En este caso, el significado del insignificante (o nefasto) papel que la Universidad desempeña en la formación del alumnado. Y ello, tanto por culpa del profesorado como del alumnado. Es decir, ¿por culpa de todos? ¿Todos culpables de este bochorno universal? Sartre, que no era benevolente en casi nada, decía de los participantes en coyunturas adversas: "Á moitié victimes, á moitié coupables, comme tout le monde". Culpables y víctimas, todos a la vez y tanto en la Universidad como en la enseñanza media o en la primaria. Culpables y víctimas de un sistema de educación, unos programas y unos modos de formación caducos, tan desastrosos como el destartalado diálogo del chiste de Forges y tan grotesco como tratar, por ejemplo, que los chicos de primero de Bachillerato se aficionen a la lectura a través de estudiar El Lazarillo de Tormes, La Celestina o El buscón, llamado don Pablos. El supuesto decano de la caricatura de Forges habla rematadamente mal, pero, ¿quién puede decir que lo hace de modo más enrevesado, según nuestro tiempo, a como lo hacen estos libros recomendados como modelos? El alumno pierde interés por la lectura pero, a la vez, respeto por el maestro que le ordena asumir un argumento y un lenguaje del siglo XVII. Por su parte, el profesor frustrado suspende al alumno por no ser capaz de valorar los textos de una época como el Renacimiento o de otra denominada, nada menos, que la Edad de Oro. El cisma es tan profundo entre el educador y el educando que el absentismo escolar debería considerarse un mixto. Muchos profesores actuales, muchos de los mejores de nuestros intelectuales y escritores mayores de 50 años se obstinan ciegamente en que la cultura de verdad se halla en el pasado y no en este presente "bárbaro". Como consecuencia, en lugar de ponderar los elementos de una nueva cultura y del todo indiferentes a la posibilidad de que la cultura vigente sea cultura, aunque distinta, zanjan el asunto diagnosticando una terrible plaga de incultura. ¿Ignorancia o miedo a lo desconocido? Ciertamente hoy se habla mal y muy mal. Y se habla sobre todo pésimamente a como se hablaba a comienzos del siglo XX. Se habla mal en España respecto a como se habla en Colombia y se habla mal el castellano en la ciudad respecto a como todavía se habla en muchas aldeas de la nueva o la vieja Castilla. Manuel de Lope, reciente autor de Azul sobre azul, sostiene que en los pueblos burgaleses se emplean diariamente, en el habla común, el doble de términos que en Madrid y no desbarra lo más mínimo. Andrés Berlanga escribió una novela, La gaznápira, cuyo verdadero y proteico protagonista era el bellísimo castellano de Labros en Guadalajara donde ahora quedarán apenas un par de familias. La historia, sin embargo, no avanza en dirección a las aldeas ni a los modelos sociales, económicos y comunicativos de América Latina. La historia que se halla en marcha arrasa la oratoria y la lectura, impone el mensaje breve, la música pop y la imagen, desdeña el pensamiento en beneficio de la información y camina hacia la práctica y no a la teoría. Todas las agitaciones a favor de una Universidad apartada de la realidad productiva, todas las protestas contra Bolonia, inciden en el mismo pecado de vanidad. Es decir, "la Universidad como centro del saber por el saber", de la Torre de Marfil por el marfil, de la reverencia a las insignes figuras del pasado. Sabias figuras del pasado. Eficientes para su tiempo pero no para cualquier época. Y menos aún para la eternidad. La extrema devoción que muchos de los profesores e intelectuales de hoy profesan por pensadores de hace dos, tres o cuatro siglos merece todos los respetos. Pero igual que los merece la grey religiosa que cree en la Biblia como el libro donde ya todo se ha dicho. De ese respeto casi bíblico no debe privárseles nunca a los maestros y catedráticos, pero de su tarea de educadores para el presente mañana mismo ya sería tarde.


VICENTE VERDÚ 31/03/2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Savoir latin



Tempus fugit.


Y sentirse mayor. Un puñado de jóvenes revolotean ruidosos a su lado. Ellos inútilmente tatuados y perforados; ellas, preciosas hasta que abren la boca. La miran intentando calcular su edad, seguramente pensando que es mucho mayor que ellos; a saber, unos 10 años de insalvable distancia. Puede que el gesto de ella sugiera todavía mayor diferencia. Buscaba algún cómplice entre aquella manada, alguien a quien poder guiñar un ojo y que pudiera entender ese gesto en toda su dimensión (siempre ojo avizor el depredador). Rápidamente localizó los objetivos. El primero resultó ser además su compañero circunstancial. Bastaron dos frases para darse cuenta de que los excesos de su generación estaban pasando factura; no se equivocaban los padres, no. Automáticamente pasó de ser un posible objetivo a batir a un entrañable compañero circunstacial al que cuidar. Otro se acercó a ellos. Su sonrisa parecía franca, su mirada ilusionada. Dedujo que era gay. Y entonces supo que él no la querría cerca. Los gays la repelían. No había un ápice de homofobia en ella, pero debía incomodarles su movimiento, de natural seductor. Ella tomó la iniciativa, presentándose. Le dijo: Hola, me llamo Dora-tendiéndole la mano-Él, con suma educación, respondió al gesto mientras miraba con aquella ilusión al compañero circunstancial.

Una de las beldades se dirigió a ella. Observó que tenían un aspecto similar: ambas lucían un vestido de flores, labios rojos y marcada raya negra dibujando la forma de los ojos. La simpatía de la mimesis. Empezaba a caerle bien la chica hasta que apareció su novio. Le encantó: tan tímido, tan dulce, tan guapo...No dejó de cruzárselos todo el día. También cruzó alguna mirada con él que miedo le dio. Era del tipo perforado pero a lo bestia: sus orejas estaban horadadas por dos aros incrustados en los lóbulos. Tremendo. No podían ser amigas-decidió. Mejor la distancia que es el olvido ( o eso dicen).


Carpe diem.


Y sentirse joven. Se metió entre ellos hasta confundirse. Se dejó llevar por el ritmo de la música que sólo ella oía y comenzó a sonreír. Se dirigió hacia la esquinita con su libro y un cigarro. Se sentó de cara al sol y se sintió feliz leyendo y levantando la vista de su libro de vez en cuando para ver el tiempo pasar.


sábado, 26 de marzo de 2011

C'est crédible



No sabría decir si lo que tuvo fue suerte o siguió con el infortunio. No topó con quien quererse ir a la cama. Prefirió seguir las huellas de su saliba sobre la botella que comerse la saliba de quien no sabe a nada. Volvía ebria, triste y sola. Perdía todos sus equilibrios. Le apetecía llorar mientras a punto estaba de caerse; reía mientras pensaba en que la loba regresaba hambrienta y con el rabo entre las piernas. Le encantaba ser una perdedora porque era lo que quería ser. Un personaje de novela más cercano a Naoko, Karenina, Electra o Briony que a Bridget Jones. Una lectora de novelas que te pegan tal hostia que te quitan las ganas de salir a buscar presas porque te hacen entender que tú estás presa; presa de tus emociones. Musa de sus propios relatos que llenan los vacíos. Heroina de ficciones dramáticas y villana en los cuentos de navidad. Víctima de verdugos inarmes, asesina de ilusiones ajenas.

No volvió ni jodida ni contenta la pobre princesa japonesa.


viernes, 25 de marzo de 2011

C'est incroayable



Hoy voy a echar un polvo. Lo haré con ansiedad; ha sido larga la espera. Lo haré sin devoción, sin contrición, sin prisa pero sin pausa, con nostalgia, con sorpresa, de frente y de lado. Lo susurraré y lo gritaré, lo sufriré y disfrutaré. Lo vestiré con misterio y lo disfrazaré de pasión. Lo adornaré con caricias y no disimularé las lágrimas. Planearé mis miradas y todos mis mordiscos. Afilaré la lengua dentro de su boca. Dibujaré en su espalda arañazos de furia. Me quedaré con cabello arrancado de su pelo.

Quizás deje que me pegue, porque sólo así podría descargar yo mi rabia. Deberá abrirme la veda. Golpearía su abdomen, patearía su espalda. Marcaría su cara.

Después de eso quizás pueda volver a hacer el amor.





jueves, 24 de marzo de 2011

Ligne d'arrivée



Llego cansada hasta para quitarme la ropa. Ajusté mi vestido con un cinturón cuya hebilla se ha trasladado a mi espalda; no me di cuenta ni cuando se me clavaba (evocaciones masoquistas). El maquillaje está descolorido en la cara e incrustado en las grietas de mis labios secos. Demasiados cigarros hechos colillas. El pelo llega en un moño apenas sujeto por una pinza que ni recuerdo a quién se la pude haber birlado. Huelo a perfume, a tabaco, a sudor, a cansancio...Mis manos tiemblan, mi espalda se queja, mi cuello no resiste y mis pies...mis pies...
Llego pensando en el día de mañana sin haber acabado el de hoy.
Llego dudando de hoy.
Llego por fin llego; pero ¿llego o no llego?


martes, 22 de marzo de 2011

Cruel



Volvía a casa emocionada con la sorpresa para él. Podría contarle cómo eran sus ovarios. Se los describió minuciosamente: -son como esas galletas con pintas de cholocate-Él puso cara de oler mierda. - Me encantan tus genitales-le dijo. Recuerda cómo nos reimos cuando nos enteramos de lo de la cirugía de estética vaginogenital. Pero cuando me dijiste lo de la sorpresa y me diste aquella pista ("es algo ultrafemenino"), reconozco que pensé en la depilación. Conociendo tu excentricidad, y reconociendo mi curiosidad... una vez vi unos recortes que guardabas en una de tus carpetas; eran pelucas púbicas. Hoy pensaba que me sorprenderías con algo así...pero...una foto de tus ovarios...y que me digas que son como una galleta con pintas de chocolate...Francamente, cari, me has decepcionado.

-Las pintitas de chocolate son quistes, churri. Como sé que te preocupas tanto por mí, no quise decírtelo a lo médico.

Pero no pongas esa cara...me rasurarán completamente cuando me operen....


Y quizás entonces me ponga la peluca.



domingo, 20 de marzo de 2011

Naïf



La chica del abrigo rojo espera en la parada del autobús mientras una mujer atraviesa la avenida a toda velocidad saltándose el semáforo en rojo.

Una no tan joven escritora se enfrenta a la página en blanco cuando ve caer, implacables, los fríos copos de nieve sobre las ruinas de la devastación. Blanco sobre negro sin el sol naciente.

Vestida de terciopelo verde descorchó la botella que recordaba sus formas de mujer.

Delineando el perfil de sus pestañas de un negro intenso dibujó la curva del vientre materno

Repasando el contorno de sus rojos labios se fijó en el corazón estigmatizado en su labio superior

Maquillando de colores el rostro camuflaba lo monocromático de su yo.

En sus sueños azules llenos de olas, en sus pesadillas negras de moscas muertas, en sus noches en blanco llenas de insonmios...

Lirios, tulipanes, manzanas y limones estallando de color en cascadas de arcoiris. Bombas que nunca caerán sobre Libia.

Oscuridad inmensa.


martes, 15 de marzo de 2011

Ensemble



La había visto envejecer de repente. Toda una vida a su lado no fue tiempo para ir viéndolo. De un día para otro su fisonomía cambió, su mirada trasmigró, su rictus se hundió...se hizo pequeña al hacerse mayor.

Unas manos de huesos doblados, la nariz afilada, la profundidad en las cuencas de los ojos, los finos labios hacia dentro, su piel llena de pliegues...suave. Pequeñas heridas que fueron poblando su tez, postillas sangrantes cada vez que se pasa el peine. Lóbulos estirados, esternón, costillas, clavícula. Vientre maltrecho, cruzado. Muslos meñiques, pies de elefante. Bolsas de líquido acumulado, venas rotas, lágrimas secas. Peso pluma, dolor de plomo.

Ternura infinita, amor eterno, belleza en el gesto, en la mirada. Extraña los ojos con los que hablaba. Extraña la mano que lo tocaba. Extraña el cuerpo, extraña el alma.

El hombre sonreía muy triste mientras llevaba la cuchara a la boca de la mujer que no miraba a ninguna parte. Horas antes la había cubierto con su cuerpo cuando la tierra empezó a moverse. La Tierra se la quería llevar para dentro, pero él se aferraba a ella. No la iba a dejar irse y mucho menos que nada se la arrebatara.

Hay fuerzas aun mayores que las de la naturaleza.

lunes, 14 de marzo de 2011

Sentences



-Aunque el carnaval se termine nosotras no nos quitamos esta máscara.
-Pero, por qué? Prefiero librarme de ella
-Porque cierra los poros y rejuvenece la piel
-Pensaba que la llevábamos para divertirnos y engañar a los demás
-Pues no. La llevamos como sacrificio y autoengaño.
-Pues yo me la voy a quitar; me da calor.
-Déjala entonces, es que está surtiendo efecto. Frío y calor. Astringente e hidratante.
-Pero el carnaval ha terminado...
-Pero nuestro careto no...
-Qué dura eres
-Y qué dura estoy; ves?
-¿Todas nuestras conversaciones han de ser así?
-No. Mucha gente no habla con su conciencia. Preferiría no tener ninguna conversación contigo.
-Pero es que me estás machacando...
-Por todas las veces que me lo has hecho tú a mí.

sábado, 12 de marzo de 2011

Et Dieu...créa la femme


Las mujeres guapas se convierten en las musas de hoy en día, pero ¿quiénes son las musas de las mujeres guapas? Sólo las muy egocéntricas en un acto reflexivo se inspiran a sí mismas: su reflejo en un cristal, el olor fragante de su melena al moverse, el efecto provocado en los demás...
No es la inspiración empresa sencilla para el común de los mortales.
Ella estaba tocada de fina sensibilidad estética, y se conmovía ante todo aquello que le parecía esencialmente bello: personas, sentimientos, cosas, palabras...La mezcla de belleza y tristeza le parecía la conjunción perfecta: una mujer bonita y lánguida mirando la línea del horizonte, la lágrima que recorre el rostro arrugado de su abuela, una sonrisa desdentada, la caída de la hoja o la tormenta perfecta. Música que llega al corazón, caricias de despedida.
Ella necesitaba vivir inspirada. Una vida sin musas es angustiosa porque te pasarás media en busca de ellas. Les pondrás nombres distintos a los clásicos; las llamarás amor, dinero, sexo, atractivo, estatus, poder, hedonismo...Se convertirán en tu obsesión y nublarán de tu horizonte placeres no tan menores. Perseguimos musas como si fueran mariposas. Intentamos cazarlas, pescarlas o atraparlas sin entender su verdadera naturaleza intangible. Recurrimos a pócimas en finas copas de cristal.
Ansiamos encontrarlas y también convertirnos en una de ellas. Pensamos que luciendo las galas que a ellas adornan, seremos una más, y no entendemos que la magia de las musas reside en su esencia inalterable.
Yo conocí a más de una. Todavía a veces viene alguna a visitarme, y entiendo que es una visita y no una mudanza. Ellas viven en el olimpo y yo no sé si cuando vienen aquí bajan o suben, pero sé que no se quedan y creo que será por algo. También lo agradezco, porque Tristeza es muy intensa; Amor a veces se convierte en Desamor, y eso me desconcierta. Alegría no puede contra todos. Belleza tiende a deprimirse cuando abre los ojos. Pasión a veces se descontrola y sólo trae problemas...
Las mujeres guapas sustituyen a las musas igual que el pensamiento práctico al romántico.


jueves, 10 de marzo de 2011

Danseuse



Sus brazos, piernas, cuello, dedos...extremidades alargadas que crecían al ritmo de la música, al compás de su emoción. Bailarina sobre puntas que giraba sobre sí misma, mujer suspendida sobre cuerda siempre al borde del abismo. Parecía salida de un cuadro impresionista; su perfil dibujado con precisión, esculpido con finos trazos como su cuerpo. Su piel reflejaba un sudor perlado que resbalaba por su nuca haciéndola brillar. El moño tenso, la trenza deshecha.
Trenzaba su larga cabellera entre los dedos ágiles, diestros. La anudaba con maestría, y la elevaba enroscándola y apoyándola sobre la nuca. Ritual.
Pintaba sus labios rojos, subía sus medias negras, vestía su malla gris, calzaba sus zapatillas ya mimetizadas con el color pálido de su piel. Celebraba.
Los primero acordes. Ojos abriéndose para escuchar, brazos desplegándose para volar, manos dibujando caricias, piel tirante y tensa, pecho palpitante, fuerza animal...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Ars vivendi



Prometo no volver a hablar de mí.

No quiero aburrirte con mis naderías. Tengo un don; seguro que tú piensas que no es tal, que es un defecto que en vez de adornarme me recarga. Soy capaz de novelar todo lo que me acontece. Si te importara conocerme te contaría que lo cuento así porque lo vivo así. Las cosas que a mí me pasan son cosas normales, pero las vivo como extraordinarias, y te las cuento, porque me gusta llenar con mi voz silencios o huecos que ponen los demás. No me molesta el silencio pero aborrezco los huecos, los vacíos. Noto que a veces no te importa lo que cuento, pero jódete por la de veces que te he hecho reír. Soy bufona, soy payasa pero también soy persona que te muestra algo que los demás no hacen. ¿Que si eso es un mérito? pues quizás no, pero en ti está el quedarte conmigo o irte con los otros. Vete si quieres, tampoco creo que te ponga difícil volver. Me debo a mi público; pero advierto: soy rencorosa si me dañas. ¿Has entendido peligrosa? he dicho rencorosa y sólo si me dañas. Pero además eso sólo me perjudica a mí; así que tranquilo. Busca paz y armonía y estabilidad. Mientras la buscas yo seguiré novelando.


Prometí no volver a hablarle de mí...y creé un blog.

martes, 8 de marzo de 2011

Une fille très jolie

Y si quieren que sea una munequita...
seré una muñequita diabólica.

A veces querían que sólo sonriera, otras que sólo fuese un agujero, otras que me hiciese la tonta pero que fuese lista para resolver los problemas, otras que ejerciera de la niña que parezco, otras que jugara a la ratita presumida que barre su casita. Se han olvidado de que soy Mujer, no mujer; siempre me han tratado como mercancia peligrosa o frágil. Subestiman inteligencias y subliman físicos ocurrentes. Menosprecian emociones y valoran pragmatismos. Se asustan, temen y luchan contra mí. Me ganan o eso les dejo creer. Soy una resentida; una muñeca diabólica que arde en su propio infierno.

lunes, 7 de marzo de 2011

La lit

Cuando dormía en una cama de 1,35 me abrazaba a mí misma intentando emular el abrazo de un hombre. La cama me quedaba grande; estaba fría. Pasé a una de 90 y su pequeña intimidad también me sobrecogía; me abrazaba entonces a la almohada. No sé cuánto hará de eso, porque ahora me da igual la cama, nunca añoro abrazos. A veces intento pensar en algún hombre que me acompañe, y no sé si será por la cama, pero me da pereza. No sé si será preocupante que el lugar donde más fantaseaba se haya convertido en un eral; una sabana.
Quizás si me compro una de 1,50 me vuelva a sentir sola. Ahora lo estoy, pero no me siento. Y quizás deba sentirme para empezar a moverme. Encontrar a un hombre que me quiera y que no quiera perturbar mis sueños. Que me diga:
-Buenas noches, Dora. Me voy a mi cama. Duerme bien, mi amor.
Y madrugar yo porque he dormido muy bien, y saltar sobre su cama para despertarle. Y leerle un ratito por la mañana, con mi voz todavía ronca. Y ver cómo se emociona con los ojos mediocerrados...y entonces me abraza. Me abraza por la mañana y me duermo con un libro clavado entre mi pecho y el suyo.



sábado, 5 de marzo de 2011

Caín-Abel et elle.


Las dos hermanas no se querían. Disimulaban ante el mundo; se besaban protocolariamente en público, se daban la paz en las iglesias y se felicitaban cumpleaños incluso santos. No se querían. Procedían de un mismo vientre y de una misma casa, pero pesaban más otros sentimientos entre ellas.
La hija única las veía desde lejos y no evitaba cierto regocijo ante su frialdad. La hija única las besaba protocolariamente, festejaba sus cumpleaños, pero ni santos ni paz ni iglesia cabían en ella. Las envidiaba cuando las veía marchar juntas, sin hablarse...
Pensaba la hija única que era mala y que ser única era bueno para esa hermana no tenida, pues si envidiaba a aquellas hermanas, qué no haría con la suya propia.
Sabía de su egoísmo, de su lucha por ser la mejor, de lo poco que le gustaban los eclipses pese a lo poético, de su incapacidad para compartir. Sabía que le gustaba gustar y que era ladrona. Robar a una hermana es sucio, pero seguro que para ella sería divertido.
La hija única podría parecer un monstruo, pero no más que las dos hermanas.
La hija única se hace daño a sí misma, sangra hacia dentro, metaboliza bilis.
Las dos hermanas no dejan de ser dos hijas únicas peleadas por tener que ser hermanas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Des livres


Años de biblioteca; miradas furtivas descansando del estudio, de la lectura. Pasiones imaginadas y recreadas en los pasillos. Descubrimiento de nuevas estanterías pobladas de tesoros. Nacimiento de vocaciones. Amistades ligadas al humo del cigarrillo.
Le encantaba imaginar las vidas de sus compañeros de mesa y observarles y espiarles. Los opositores, siempre tan organizados, con sus novias yéndoles a buscar a una hora siempre en punto y aparentando tener una vida normal y ordenada. Los estudiantes de carreras ciéntificas, sin levantar el culo de sus asientos para consultar nunca nada, sin levantar nunca el culo de sus asientos para fumarse un cigarro, sin levantar nunca la mirada de sus apuntes para mirar a una chica guapa que pasa. Los futuros abogados, repeinados como para ir a juicio. Algún inquieto humanista que pasaba por allí. Las jóvenes economistas taconeando. Algún curioso que entra, consulta, no encuentra un sitio cómodo y se va. Ingenieros precoces con aires de suficiencia...
Si esa es la fauna, la flora era ella.

lunes, 28 de febrero de 2011

Armes



Golpean los sentientos y las sensaciones en la boca del estómago. ¿Puedes sentir pena de un niño violento? ¿Puedes empatizar más con él o con sus víctimas? En la mujer la violencia es sexy, dicen aquéllos que ansían, ignorantes, a la femme fatale. En el hombre la violencia es instintiva, dicen aquellos primitivos que defienden las teorías animalistas. En los ancianos es histórica..Pero, en los niños...No en los niños que patean llamando la atención, ni en las niñas que tiran de pelos más largos que los suyos. Niños de quince años reafirmando su insegura hombría a base de golpes, repitiendo patrones, jugando a dar pena a niñas que creerán poder redimirlos con amor, por amor. La violencia me hunde, me pesa dentro. No puedo ser juez, no puedo ser parte. Leía el dibujo de un niño, de los pequeños, que decía " En la guerra no hay nada de belleza". Me reí, incrédula. Pero a mí me gustan las guerras de causas nobles, la lucha entre iguales, el reto por superarse e incluso la propia defensa personal. No me gustan los ataques por la espalda, las guerras sucias, los disparos a traición. Incurriré en contradicciones pero es que me golpean los sentimientos y las sensaciones en la boca del estómago. Yo debo de ser una de esas niñas que piensan en redimir a través del amor. Creo ser una mujer que no ha conseguido nada.


domingo, 27 de febrero de 2011

Médecine



“El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desesperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.”


Sus confesiones dejaron abatida a la Doctora Psiquis. No hay muchas mujeres que reconozcan su violencia y menos que suene tan bien que no puedas ni reprobarla. Una mujer presa de su temperamento descontrolado y angustiada por su permanente control. No está loca, sólo pasa una temporada intentando olvidar que pueda estarlo. El internamiento fue voluntario. Volvió a su casa fijando la mirada en la carretera y pensando cómo la presión puede hacer mella en nosotros:el trabajo, los jefes, los compañeros, el dinero, las relaciones, los sentimientos...Somos pequeñas armas de autodestrucción a merced de las circunstancias. Su paciente no era tan distinta de sí misma. Quizás la doctora se había tratado con razones mientras que a ella no le habían funcionado. Ahora debía engañarla con argumentos menos contundentes pero más eficaces a base de ansiolíticos y antidepresivos. Su familia le preguntaba si no iba a recetarle también terapia, pero ella temía que si seguía reflexionando empeorara. Aquella mujer era preclara; llevaba la vida que le habían impulsado a llevar: familia, trabajo, éxito social...pero se sentía infeliz por el ajustado corsé que sujetaba y envaraba todas esas cosas.


Aquella mujer no era más que su propia conciencia.

Llegó a casa, vaso de leche con pastilla y a dormir que mañana será otro día.

sábado, 26 de febrero de 2011

Samedi



De piropos, halagos y elogios.


Todoterreno.


De transporte, paseo y disfrute.



jueves, 24 de febrero de 2011

Magie



Cirano no se enfrentaba a su nariz y la recordaba aunque no se la recordaran. Ella, pese a tener una nariz perfecta, veía la obra acordándose de sí misma. El miedo la paralizó y doblegó muchas veces en su vida. Sus inseguridades iban más allá de barreras físicas porque llegaban hasta los límites emocionales. Flaqueaba al dar los pasos y por eso repetía mecánicamente los caminos de ida y vuelta.

Sentada en la butaca del teatro no se sintió público; voló sobre las tablas y entró dentro de los personajes para poseerlos una y otra vez. No se sabe si fue por su empatía o por su ansia de protagonismo pero logró emocionarse con la inseguridad de Cirano que fraternizaba con la de su rival en el amor, sonrió con la compleja frivolidad de su amada, asintió ante el final siempre infeliz...

El teatro se quedó vacío para que ella saltara por encima de las butacas, corriera hasta el escenario y le diera tiempo a agradecer la ovación final con ceremoniosa reverencia y lágrimas en los ojos. Agradecida al teatro, caja de magia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Si



Si escribiera mi verdad estaría llena de palabras que ofenderían a oídos finos y a vastas conciencias. Sería una verdad que yo creería absoluta y demoledora, y que chocaría frontalmente con otra verdad; la que me rodea y me asfixia. Si todo es relativo y yo no soy capaz de verlo, quizás esté ciega pero no soy necia. Tampoco soy pragmática, ni dogmática. Soy una mujer que quiere gritar a los que no están sordos pero sí son necios.



lunes, 21 de febrero de 2011

Rancune

Sara Holbert.



Su larga melena escondía mechones de desencanto. Él la acariciaba intentando dormir a la fiera que en ella palpitaba. Era bálsamo, era pomada, era... mentira...


Un fraude de caricias. Así como las cosas nuevas se estropean en el momento que vence la garantía, sus caricias terminaron en cuanto venció la realidad. Ella tuvo que conformarse con noches semillenas de su propio tacto, evocando las manos de aquél que quiso ser sanador y que se convirtió en mal menor. Extrañaba los largos dedos enredados en su vello, enredando con su vello; ahora eran dedos que hurgaban en la herida. Dedos que provocaban nauseas ante el asco de la deslealtad. Y seguía vomitando tiempo después todas las palabras que no la dejó decirle, escupiendo toda la rabia y la impotencia, purgándose de desamor.


Su larga melena se había vuelto opaca tras el roce de aquellas manos.



jueves, 17 de febrero de 2011

Surnaturel(elle)


Se quiso quedar con su olor. Compró su perfume para llevarlo consigo, pero no era lo mismo.

No era el olor de un hombre amado; era el olor de una mujer envidiada. Y no soportaba que dijeran que las mujeres eran malas entre ellas, que se ponían zancadillas, que se destrozaban...Ella sólo quería su olor. A las otras mujeres, guapas, inteligentes, esbeltas o estilosas, las admiraba, porque normalmente todo eso se conseguía con trabajo. Sólo podía envidiar aquello que se tenía sin esfuerzo alguno. Y quería su olor.

Comenzó por observarla. Apreció un movimiento quizás para otros desapercibido: cada cierto tiempo se llevaba la muñeca derecha a la nariz para olérsela; cerraba los ojos cuando lo hacía.

Pronto empezó a seguirla; su fragancia era la huella que la guiaba.


Un día, y siempre llevada por su olor, entró al mar. Se sumergió bañada por una ola y allí la vio. Una sirena que plácida se movía ajena a su mirada. Salió del mar empujada por otra ola y se quedó tumbada sobre la arena, en la orilla. Turbada, la esperó. Con la caída del sol, la vio pasear por la bahía, llevándose la muñeca a la nariz y cerrando los ojos.


Sobrenatural


La brisa marina cedió ante el olor de la sirena.


lunes, 14 de febrero de 2011

Ironie





Nací romántica y sonrío al ver a una pareja besarse.


Crecí inocente y me sonrojo ante una declaración de amor.


Pronto me abrí al amor y me río de quienes lo proclaman de dos en dos.


Maduraré ¿sintiendo por fin?


Dora hablaba así con Valentina mientras intentaba seducirla recogiendo su larga cabellera en un moño lateral...
(Irónico y cruel)





miércoles, 9 de febrero de 2011

Aujourd'hui



Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo.

Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.

Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.

Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.


Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:

poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.



viernes, 4 de febrero de 2011

Dédicace





Hoy celebro que no he abandonado la carrera. Como en las metas volantes del ciclismo atravieso levantando los brazos para continuar. El amarillo no me sienta bien, compite con mi piel, así que no sufro por no llevar el maillot. El mío es un deporte individual, y la mía, una vida solitaria; así que cruzo la línea de meta sabiendo que mañana la competición continúa más dura, más sola. Con un poco de suerte me topo en el campamento base con alguien que quiera festejar esta noche conmigo; si está en esta carrera, seguro que me interesa. Hace tiempo que nadie me regala un poema y languidezco sin lírica. Los días mecánicos de esta cadena de producción se tornan grises sin un verso que llevarse a la boca. Si de mí saliera poesía me gustaría regalarla. Mis regalos significan lo mismo que yo.


Hoy celebro el cumpleaños de mi abuela y por primera vez se me ha pasado por la cabeza ir al cementerio para volver a preguntarle si está orgullosa de mí; pero no puedo. Ella me ha hecho un regalo hoy en su primer cumpleaños sin ella y por eso he ganado esta etapa; para ella. Quid pro quo siempre.


Te regalo todas mis palabras.


martes, 1 de febrero de 2011

Tours



No puedo ponerme en la piel de un hombre ni aunque éste sea aquél que un día vi limpiando la Torre Eiffel y del que supe, me podía enamorar.

No sé si se tratará de otro hombre perfecto, pero lo imagino recogiéndome cada vez que me quisiera tirar de la torre abajo, suicidio imposible por lo que tengo entendido y suicidio pensable por ende. LLamarle el de mantenimiento de la torre me parece injusto, inventarle un nombre francés, vulgar; ponerle camisa a rayas y pipa en la boca sería convertirle en Chanquete. Así que contaré la verdad que nunca toda la verdad.

De origen paquistaní, sus ojos se clavaron en mi mirada.

De tránsito francés su acento ronco.

Destino desconocido perseguido por días monótonos.

Decoro sobre un minúsculo arnés.


Y es que dicen que es mejor intuir...


domingo, 30 de enero de 2011

Démiurge



Es una historia muy triste. Quizás al final logre darle la vuelta o lo logres tú, pero es una historia muy triste. La protagonizan el abandono, la dejadez y la ignorancia. La padecen personas a las que un día se apartó de la circulación por pequeñas taras que les hacían subnormales.
Entrar en su mundo le dio una bofetada en la mejilla izquierda y un beso en la derecha.
Mongolia bien podía ser un paraíso.
Aquellos hombres y mujeres que un día fueron niños, bebés, se afanaban en sus tareas con ahínco; concentraban su atención en el trabajo que desarrollaban eficientemente. Un grupo arreglaba una suerte de jardín japonés colocando las piedras con un mimo digno de quien manipula porcelanas. Diseñaban un caminito de líneas quebradas que terminaban en un seto recortado como salido de un cuento. Le sorprendió que no hablaran mientras lo hacían, tal era su concentración. Se sentó en un banco al sol mientras los observaba y entonces se dio cuenta de la historia de amor que se vivía y que daba sentido al jardín japonés. Cada vez que él colocaba la última piedra de una serie, se producía un ritual. Él empleaba más tiempo para esa piedra que para las demás, y tras colocarla la miraba. Ella respondía a esa mirada con una sonrisa limpia e ilusionada, y una vez que él volvía al montón para proseguir con el diseño, ella se acercaba a la última piedra colocada de la serie. Se agachaba, la levantaba y encontraba el tesoro. Iba dejando para ella pequeñas letras que conformaban un mensaje. Se enteró que no hacía mucho que habían aprendido a leer, y que el método utilizado fue ir juntando letras que primero recortaban de periódicos y revistas. Él no se conformó sólo con aprender a leer,
sino que también quiso escribir para ella. Todos sabían de sus mensajes porque luego se leían en el taller, y suponían un motivo de arrobo para todos. Los colgaban de un corcho en la pared que te recibía al entrar. Casi todos eran mensajes cursis de amor, pero uno le llamó especialmente la atención: “tendremos un hijo”.
Se quedó helada en ese momento. Se había dejado llevar por el momento romántico que le había colgado una tonta sonrisa en la boca. Todo le parecía inocente, casi infantil. No se había percatado de que los protagonistas de esa historia no eran niños, sino personas con pulsiones adultas. Pronto se enteró de que aquella historia de amor como toda buena historia de amor que se precie suscitaba polémica y todo el mundo opinaba sobre ella. Había quienes se oponían frontalmente a que fueran padres argumentando la vida tan perra que le podía esperar a esa descendencia: una más que segura discapacidad, una orfandad temprana, limitaciones...Otros, por el contrario, defendían ese posible embarazo como movimiento natural de aquella relación. Le volvió a parecer una historia muy triste. Se giró para encontrarse de nuevo con la sonrisa de ella, con la mirada de él.
Ya no estaba tan segura de que Mongolia fuese un paraíso.
Ahora lo que veía era cómo sus vidas estaba en manos de los demás, personas que podían decidir sobre su voluntad y que quizás debían.
Se apenó aún más cuando se enteró de que los protagonistas de esta historia de amor fueron hijos abandonados, niños aislados, jóvenes apenas educados y siempre marginados por intuírseles una diferencia a la hora de percibir y de entender la realidad.
El mensaje sepultado bajo las piedras era la expresión más sencilla y pura del amor: “Te quiero”.
Se fue de allí sin saber si había estado en el infierno o en el paraíso.
Un lugar más o menos igual al mundo en el que ella vivía.


martes, 25 de enero de 2011

Sombre

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El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.


jueves, 20 de enero de 2011

Átame



Si la dictadura de los sentidos dominaba sus impulsos comprendía que debía exiliarse a otro cuerpo donde el regente no se dejara dominar por su pasión.
“-Es fácil que se nos vaya de las manos este juego”, le decía arrodillado.
Ella, como el dictador, no sabía cuándo el juego perdía la gracia, o cuándo dejaba de divertirle.
Dominar cobró sentido para ella como la venganza que se disfraza de justicia. Muchos eran los que suplicaban sufrirla. ¿Qué tenía? ¿Qué hacía que imploraran sus golpes más violentos? No le interesaban aquéllos que se querían redimir. Bajo su desamparo sólo quería a aquéllos que la elevaran a una altura donde le fuera imposible atisbar el barro en el que tantas veces hubo de luchar. Se había convertido en una salvaje cegada por el odio. Alimentaba a todos los sumisos que en su puerta hacían cola de la esperanza de pasar hambre. Consagraba su existencia a hacer crecer su poder y anhelaba un mundo mayor donde poder clavar más lindes.
-“Déjate llevar, cariño. Lo hacemos para divertirnos...” le dijo clavándole el tacón en el pecho.
-”Estoy preparado; empieza cuando gustes”
-”Lo haré cuando quiera, pedazo de mierda”
Le tapó los ojos con la misma venda que oprimía su estómago, y mientras él consumía su tiempo tumbado en aquella tosca estera, ella abrió un periódico donde leyó la caída de una dictadura lejana.
No pudo más que congratularse en tremenda paradoja por sentirse miembro de una especie en extinción aunque no por ello poco poblada.
“_¿Qué haces?
-”Leer”
-Compártelo conmigo, por favor.
-Nunca ¿Cómo un sumiso como tú osa optar a la lectura?
Él se calló porque la venda tapó también su boca.


No era la primera vez que le pedían que les leyera algo durante las sesiones. Incluso alguno llegó sacar algún libro en la sala; creyó verle la Filosofía del tocador a un joven aspirante a actor en su bolsa. También el viejo profesor la sorprendió con La crucifixión rosa de Miller un día nada más entrar. Ante esos casos, debía ser implacable. Nada de libros. Nada de lecturas. Cualquier amateur de la dominación lo sabe. Aquí no se viene, aquí se ve uno obligado a venir.
Túnez sólo le gustaba para vivir una pasión turca o una pasión tunecina, lo mismo daba.
Ella vivía lejos de allí, en una sociedad que a priori nada tenía que ver con aquéllas donde dictadores, amigos y amantes campaban a sus anchas. Vivía lejos de lugares donde “cultura” es pecado, donde “mujer” es demonio, donde “moneda” es paraíso, donde se limpian con esmero altares y donde “libertad” es quimera.
Vivía alejada de todo aquello, pero vivía en una casa al que iba todo aquél que mirando las páginas de contactos del periódico la había encontrado bajo su nombre artístico: Ama Profesional.


El juego de la perversión frente a la perversa realidad.


martes, 18 de enero de 2011

Roman



Era una tienda de ésas de toda la vida. La poblaban maniquíes inexpresivos y mobiliario industrial. También en los últimos tiempos colgaban de sus perchas indumentarias aptas para fantasías cutres. Era una tienda de un barrio lejano al suyo, por el que pasaba siempre en coche y no muy a menudo, pero siempre que lo hacía se veía obligada a parar frente a ella; tal era el tráfico y las señales siempre respetadas (no obstante, en ese lejano barrio se ubicaba una de las autoescuelas más populares). Y sí, se respetaban las señales. Y sí, ella no sólo lo hacía con el ceda al paso. Aquel escaparate era una señal. En su época más fantasiosa, soñaba con ser escritora. La poesía fue al principio, la prosa fue definitiva. Una novela era el novamás de la creación literaria; el ejercicio perfecto. Dos fueron sus ideas: el maniquí viviente y la mentirosa patológica. Mirando el escaparate descubrió la autobiografía. Lejos estaba del ejercicio perfecto...



Y siguiendo con el recuerdo nostálgico, evocó a aquél que como herencia le dejó una grabadora confiando en la buena idea de sus dos únicas ideas. Ella nunca la utilizó porque no hizo falta para que aquello quedara grabado en su vida como una historia romántica más con final.


sábado, 15 de enero de 2011

C'est la vie



Llega el primer aniversario, el cabo de año. Ensombrece un día soleado la figura de la iglesia. Los recuerdos no son sombras pero se diluyen como bruma; algunos se quedan fijos, inamovibles: la imagen de la muerte, las miserias de la vejez, los ruidos de la enfermedad...Son los sentimientos los que no se alteran inmutables: la ternura mayor conocida, el amor sin remilgos, la identificación plena y el arraigo.

Pasa un año que cunde por una vida, porque aunque parezca que nada ha cambiado, ha sido el primer año de una nueva vida, huérfana de referente y carente de sentido.

La cocina funciona a pleno rendimiento esperando a los invitados que rindan comiendo homenaje.

Yo no arranco a funcionar. Me voy encogiendo por momentos sintiéndome la niña que lo hacía en su regazo; una niña de 30 años que la triplicaba en kilos y que sin considerarlo buscaba sus mimos, su aliento, su mirada.

Ha pasado un año y sigo durmiendo a su lado.

sábado, 8 de enero de 2011

Je suis fan



Cuando la abandonó ella se olvidó de la música. En su casa reinó el silencio durante los días, y sólo se permitió acompañar sus noches acompañadas por aquella música que había venido con él. No deja de ser cruel para con ella y no deja de ser un homenaje a la memoria el que sonase aquella sinfonía siempre en su cama. Era absolutamente evocador y absurdo. Sus fugaces acompañantes no entendían su emoción ante aquellos acordes, pero sentían cómo se alejaba con el transcurrir de la melodía. Se entregaba a la música y no a ellos.
Se torturaba pensando que lo hacía como un acto más de amor empecinado y necio hacia a él, pero cuando acudió a aquella sala y escuchó en directo a aquél que sonaba en sus noches, entendió que lo que realmente amaba era aquella música que la hacía estremecer.


Reapareció la música en sus días
(Y los músicos...)

martes, 4 de enero de 2011

Théâtre



Y llegó el momento de subir al escenario. Sentía una fuerte emoción. Su corazón palpitaba muy acelerado y notaba sus latidos en la sien y en la barriga. Era pura adrenalina. Subía a recoger un premio y se había vestido para la ocasión; eligió un traje de pantalón negro, estilo esmoquin, y bajo la chaqueta un cuerpo de encaje. Se sentía segura para subir las empinadas escaleras que la llevarían hasta la esquina izquierda del escenario. Le quedaba un largo trecho que recorrer donde todas las miradas se posarían sobre ella. Sabía de la expectación que provocaba su premio y por eso lo del pantalón. Siguiendo su impulso, se habría puesto un vestido de un género noble sin mucho escote, quizás mostrando los hombros, la espalda o de manga francesa...pero no era muy buena caminando con tacones, y tampoco era plan de subir con sus botas militares o moteras. Por eso lo del pantalón: le permitía calzarse unos buenos zapatos de tacón con cordones, de estilo también masculino como el traje, que le permitirían pisar con garbo. Esos zapatos no favorecían especialmente con vestido. Su melena caía suelta y natural. Sus labios rojos apenas maquillados, la raya negra del ojo, bien marcada definiendo aun más su fina seguridad y perfumada con rosas para la ocasión.

Apenas probó bocado durante la cena pero apuró todas las copas de vino blanco hasta llegar al cava. Era el toque de brillo final que necesitaban sus ojos.

El resto de los comensales le preguntaban que porqué no comía más, que si era para mantener su esbelta figura, pero ella contestaba que era porque prefería hablar. Y sí, habló.

En su mesa se sentaban miembros del jurado, algún que otro premiado e invitados al sarao. Empezó interesándose por ellos y alabando el gusto por sus trajes, luego siguió comentando la música ambiente, los últimos movimientos políticos regionales, nacionales e internacionales, algún cotilleo sobre los otros premiados, sobre el vino, sobre las viandas, de cine, de su barrio, de la juventud y de los bares de no moda.

Comenzó la entrega de premios y entonces se calló. Echó de menos tener a alguien suyo a su lado, pero eso era parte del premio. Cuando comenzaron con su presentación lo señalaron: por acudir sola con su soledad, por acompañarse sólo de su fantasía, por divertirse y divertirnos con sus presencias y ausencias y por inventarse historias, romances y amigas invisibles...el premio a la Reiteración de Pautas Hechas Costumbre (tanto en su vida como en su obra) es para...

Se levantó, pisó firme, sonrió y sin levantar la mirada del suelo llegó hasta el escenario que preparado para la magia se abrió en dos mitades y se la tragó.

Primera ovación de la noche.





lunes, 3 de enero de 2011

Une jungle



Siempre tiene los pies helados. Frota uno contra otro o contra la pantorrilla de la pierna contraria. También, si está tumbada se contorsiona hasta meter el pie bajo el culo. Los mulos suelen ser un horno. Cuando el frío se hace cortante, se los agarra con las manos. Sus pies son muy suaves y pequeños pero fríos como el hielo. A veces, de fríos parecen húmedos.

Con el dedo gordo tocó la punta de Su nariz y de un respingo llegó hasta el centro de Su boca. Desde allí un calor encendido recorrió su empeine, subió por su pantorrilla, rodeó sus muslos e inhundó su entrepierna.

Cuando con Su lengua lamió sus dedos dejó de ser hielo para convertirse en llama. Todas las aguas se tornaron termales y el deshielo formó un paisaje natural bellísimo.

Naturaleza embriagadora.