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viernes, 17 de junio de 2011

Ecologismo


Salí a comprar el periódico y aproveché para tirar en el contenedor del reciclaje una botella con un mensaje de S.O.S dentro.
Sabía que me cargaría el proceso; papel con vidrio.
Supongo que querría fastidiar al tiempo que quemaba un cartucho más...Es increíble cómo me he empeñado en demostrar que el romanticismo no existe para mí.
Sólo una ilusa grita al vacío esperando ser oída.
Subí a mi casa para esperar la llegada del camión de la basura asomada a la ventana. Fumaba un cigarrillo y llegó. A cámara lenta vi cómo enganchaba los contenedores, cómo los volcaba, los devolvía vacíos y se marchaba.
Me fui a la cama, soñé con olas...
Al día siguiente, madrugué para ir a trabajar. Me duché, desayuné, me vestí y cerré la puerta con llave al salir.
Al subirme al coche me di cuenta de que al lado de la puerta descansaba agotado mi mensaje de auxilio.
 Supongo que se habría caído.
Lo recuperé y lo devolví al lugar donde siempre debió haber estado: el contenedor de papel.

miércoles, 15 de junio de 2011

Mito


De todos los mitos y leyendas, ella se quedaba con el de Lolita. No existía en toda la Cultura Clásica personaje que le suscitara tal fascinación. Y ella la hizo mito y leyenda.
Se acercaba la figura de lolita a la suya propia en que no había más pizca de intención en ellas que la de divertirse y la de no calibrar nunca las consecuencias que podían acarrear sus juegos.
Personas libres y sin ataduras, locas por seducir y ansiosas por ser seducidas.
Personas que conciben el tú a tú como un lance a muerte.
Mujeres siempre niñas
y niñas escondidas en curvas de mujer.
Dolores fue la matrona que asistió a su madre en el parto, y por ella, lleva su nombre. Es una Dolores ansiando ser una Lolita. Las uñas rojas coral, recortadas con los dientes; los vestidos con escote siempre en forma de corazón y frescas frutas estampadas. Volantes, guantes, turbantes, gafas...complementos perfectamente elegidos a juego con su perversión; a juego con su juego.
Dolores conquistó a su profesor de música tocando el arpa, a su monitor de natación mientras aprendía a lanzarse de cabeza, al enfermero de la escuela, cayéndose por las escaleras, al novio de su amiga, moviendo las caderas y al socorrista de la playa comiéndose un helado un día de lluvia estival.
Dolores era Lolita pero no porque lo ansiara sino porque la ansiaban.

viernes, 10 de junio de 2011

Heterosexual





No le resulta fácil como mujer ponerse en la piel de un hombre, más que nada porque ha sentido cómo muchos se la han rasgado, marcando así no sólo su cuerpo sino también su vida.
Sherezade disfrazada moviéndose como un hombre por las calles de Bagdad, cofrades bajo capirucho escondiendo su femineidad, burkas, maquillaje...capas y capas que esconden una piel quizás más suave pero sin duda también resistente.
Hoy ella jugó a ser él, y lo primero que hizo fue pensar en cómo se comportaría con ellas, con todas; porque si de algo estaba segura siendo él, es que habría muchas ellas en su vida. Si ya siendo mujer se sentía seducida por la mirada de muchas, por la melena, por la sonrisa, por el cruce de piernas...o se quedaba prendada de un vestido, de unos andares o de la caída de una blusa sobre la piel; siendo hombre suponía que la afición se tornaría en obsesión. La belleza de las mujeres, en todos sus rituales, elevaba la mera observación a categoría artística.
No dependía de factores sincrónicos, de modas o tendencias; era algo esencial, algo intrínseco codificado en la piel.
Jugando a ser Él, paseaba por la calle fijando su mirada en los ojos de todas las mujeres con las que se cruzaba. Topó con algunos limpios, con otros camuflados bajo capas de rímel negro, con ojos miopes tras gafas de pasta, con ojos abiertos que no veían nada, y con los suyos...Los de ella eran de mora, o de china, o de gitana; eran raza. Parecían dibujados por un trazo firme, diseñados en época de cánones. Eran grandes para su cara, que era linda, de niña. Ella se movía con paso marcial y sus caderas ondulaban compases de valses o ritmos latinos; porque en ella había contradicción, había verdad. No vio a una mujer escondida tras inseguridades, transfigurada apenas por artificios. Pero vio a una mujer que seguro que tenía miedos, porque la belleza que irradia de la verdad es pura virtud.
Sólo pudo seguirla por varias calles atestadas de gente con prisa que no se para ante lo que a ella siendo ella o siendo él, la paraliza...y no olvidó su rastro de belleza, de virtud, de verdad imposible de ocultar

jueves, 9 de junio de 2011

Ciao bella ciao




Despedirse para no volver a verse. Sacar un pañuelo blanco de un bolso negro y agitarlo al aire en un día gris sin contrastes.
Si por lo menos hubiese tenido esa oportunidad...Es la importancia de los gestos; quizás más importantes los no tenidos que los llevados a cabo. Si hubiese sabido que era la última vez que lo vería, se habría aferrado a él para decirle que pese a no saber si le amaba locamente, sabía que le quería conscientemente. Y para ella eso era lo importante: racionalmente había decidido unirse a él y ser pareja. Porque ser pareja es más que amarse. Es cuidarse. Y eso pudo ser definitivo y marcar aquella despedida. En aquella época ella necesitaba ser cuidada, y en aquella época ella aprendía a ser pareja. A él le pudo la impaciencia al ver que no salía su ego a escena, le pudieron las escenas en las que cuando se subía el telón ella era grande ante su público y que en cuanto se bajaba, se volvía pequeña entre sus brazos, ante su mirada. Le enfadaba que sólo sacara el genio para los demás, y que no se lo aplicara un poco más en su vida. Entendió que a ella le faltaban ganas.
Y no la dejó despedirse, porque una despedida era demasiado teatral y ella tenía tablas.
Y él se fue sin entender nada, sin comprenderla, sin aceptarla.
Y es la importancia de los gestos no tenidos: el abrazo, darse las manos, mirarse a los ojos, tender un guante, bajarse las medias, mojarse los labios...y no marcharse...

domingo, 5 de junio de 2011

Prèt-a-porter






Todos quieren oír palabras encendidas, leer palabras alegres, sentir emociones fuertes. Todos quieren que les lleven a nuevos lugares, que les dediquen miradas, que les susurren versos. Todos quieren que les entretengan, que les conmuevan, que les hagan pensar.


Y algunos quieren que sea ella quien escriba.





Y ella no puede porque se ha puesto su vestido más bonito, aquél que tiene perlas en las mangas, y una a una se le han ido cayendo. Y ahora se arrodilla por el suelo para recogerlas, con las mangas deshilachadas y las perlas clavándosele en las plantas de sus pies. Y ha dejado de sentirse guapa porque se siente ridícula, porque ha presumido de algo que ha resultado de una inconsistencia aun mayor que su talento.





Ahora debe aprender a coser no sólo las perlas, sino también sus palabras.



miércoles, 1 de junio de 2011

Leonard Cohen

16.Ya no estoy en mi mejor momento para practicarel oficio de los versos.
Se me da mucho mejorestar en el cuarto ropero con Sara.
Pero incluso en este mundo alternativotampoco estoy ya en mi mejor momento.
Necesitola compasión de mi propia atención.
Quién podría haber adivinadoque el corazón envejecedel contacto con otros.

49.Un día de estosserás el blancodel desprecio de los esclavos.Entonces no hablarás con tanta tranquilidadsobre tu libertad y tu amor.Entonces te aguantarás las ganasde ofrecernos tus respuestas.Tú tienes muchas cosas en la cabeza.Nosotros sólo pensamos en la venganza.

68.Dejé que tu mente entrara en mípor culpa de la soledad.Fui un hogar para tu visión.Pero no podría serlo dos veces.No pises tu sombra,no pises mi escoba.Yo mantendré tu sombra limpia.

95.El amor es un fuego.Arde por todas partes.Desfigura a todo el mundo.Es la excusa que el mundo ponepor ser tan feo.

102.Ya no me queda talento.Ya no puedo escribir más poemas.Ya podéis llamarme Len o Lennie,como siempre habéis querido hacer.Supongo que debería dejarlo,pero los viejos hábitos persisteny las mujeres no hacen más que empujarme a ello.Antes de que me acuséis de que os aburro(para vuestro definitivo triunfo y alivio)acordaos de que ni vosotros ni yopodemos hacer ya el amor,y una vez más habéis disfrutadode la compañía de mi alma.

114.Cada vez que mi mujer tiene un hijose vuelve loca;ve el mundo con lucidezy se vuelve loca.La tenemos que internarpara poder volver a la guerra.Hombres y mujeres muerenprecisamente delante del niño.

(Del libro La energía de los esclavos, publicado en Visor)

martes, 31 de mayo de 2011

40 de mayo.

Una niña a la que hoy sólo quiso su profesora se tiró llorando a sus brazos, y le enseñó su hombro, mordido por la que debería ser su madre.
Alguien que dice quererla se preocupa porque se crea lo que le cuenta esa niña.
Una madre intenta que su hija aleje sus preocupaciones
Y un padre que sólo disfruta con los deportes
Una paloma a la que se le resta identidad llamándola rata
Y unas plumas que sobrevuelan la ciudad
Miles de historias de amor abortadas
y una cama que rezuma su propio sudor
Unas ansias por escribir algo bello
versos que sólo habitan dentro de ella
prosa que huele mal.
Ideas que se escapan como la sidra al escanciarse
emociones que palpitan con el trago ingerido
palabras que brotan sin sentido.

Cadáveres exquisitos esperando sepultura.

domingo, 29 de mayo de 2011

Nouvelles vagues




Tenía miedo, miedos.
De pequeña y de mayor me creía lo que me contaban, pese a que no solía creer en quien lo contara. Me creía los asesinatos de las películas sobre todo si estaban contados por un buen narrador, creía en los fantasmas y en los espíritus bien caracterizados, me asustaban las heridas y la sangre cuanto más espectaculares y no podía dormir sola si tenía miedo.
De mayor seguí igual salvo que por mucho miedo que tuviera, dormía sola; puntualizo: me acostaba sola; porque dormía con los auténticos fantasmas, los del miedo. Se presentaban ante mí en forma de agua, grandes olas que me cubrían, me impedían el paso, me aupaban o sumergían, me empujaban violentamente contra las rocas o sólo se alzaban ante mí, imponentes. Vivía estos sueños con las sensaciones encontradas: por una lado aterrada y por otro gozando de la maravilla del paisaje embravecido. Y así debía de ser mi miedo, mis miedos: sensaciones apabullantes, paralizantes, inquietantes que generaban tal adrenalina que me hacían sentir viva, muy viva.
Algo debía de gustarme, porque no solía luchar contra él, contra ellos. Dejaba que como las mareas, subieran y bajaran. Enfrentarse a ellos y ganar, suponía el triunfo de la razón.
He de reconocer que alguna vez gané, pero hasta los triunfos pueden llegar a generar miedo. Como la felicidad intensa.
Mis miedos me han servido para mantenerme alerta, despierta...insomne
Si hoy escribo esto es porque estoy aterrada: tengo miedo de mí misma; de una conciencia contaminada de prejuicios que siempre acusan, que gritan culpable. Soy la jueza más dura, su señoría implacable, inquisidora, cruel. Porque la justicia también da miedo, incluso la poética. Castigos ejemplarizantes, ejecuciones públicas, años de reclusión, privación de libertades, ley del tailón, del silencio, venganzas...La represión de lo que nos asusta lo hace crecer; por eso yo no podía intentar acallar mi conciencia, porque me habría estallado en las sienes. Y sabía que si me tenía miedo, haría bien, porque era más temible de lo que cualquiera podría llegar a serlo nunca para mí: era mi mayor enemiga.

sábado, 28 de mayo de 2011

Excuse-moi






Hoy he atropellado a una paloma, y mucho me temo que fuese la paloma de la paz.



Confié en que ella evitara las ruedas de mi coche, que fuese hábil para colarse entre ellas; pero no. No puedo confesar que la haya querido matar, pero debo decir que tampoco lo he evitado. La dejé a ella con la responsabilidad de salvarse, y no sé si no pudo o no quiso. Lo que sé es que dejé un rastro de plumas tras de mí pese a que no haya encontrado nada en las ruedas. Aterrada, esperaba encontrarme su cabeza aplastada allí, pero no. Ni rastro. Y sé que la maté porque la oí y porque la vi. Y sé que con ella se va mi paz, porque yo sólo puedo matar a la paloma de la paz.






Ahora me toca esperar.












viernes, 27 de mayo de 2011

Quelques mots

En un intento por conocerse a sí misma, se pone triste.
Pobre Sinossuke, incapaz de definirse.

martes, 24 de mayo de 2011

Remember









Rescato estos dos textos de mi baúl de los recuerdos. El primero es del 22 de septiembre de 2010 y el segundo del 9 de febrero de este año.


No sé si necesitan un rescate, ni siquiera una relectura...






Revolución y guillotina

Detrás de "paz y amor" hay un infierno. Tras "haz el amor y no la guerra" hay aburrimiento. Llegado el momento, escuchado lo que hay que oír, visto todo lo que se ha tenido que ver y aguantado más de lo estrictamente necesario, toca dar con el puño sobre la mesa y dejar de cagarse para empezar quizás a cagarla, pero a hacer algo. En el jardín de Dora no crecen " flowers power", se asemeja más a un jardín japonés lleno de piedras que tiraría sobre quien ose querernos hacer pasar por gilipollas. Se tapa la nariz para no respirar "Love is in the air" porque hasta las mismas narices está de olerse la que nos quieren armar. Sabe que esa serenata de "All you need is love" se lo puede cantar la tuna a quien le sobre ese amor, porque a los que les falta se deben conformar con salud y trabajo (por dinero, que no por amor al arte).Quizás se disfrace de hippie en el entierro por los derechos y el respeto del ser humano.



Aujourd'hui

Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo. Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.

sábado, 21 de mayo de 2011

Expiación










Experta en autocompasión aficionada al melodrama busca historias complejas sin final feliz.





Mucho le debe de gustar el sabor de sus lágrimas, porque siempre termina llorando. Una vez tras otra tropieza con el mismo bache de siempre, y todavía no ha aprendido a caer bien, sin dañarse más de lo estrictamente necesario. Como suele pasar, lo que más le duele al caerse es su propio amor propio; siempre hay alguien viendo el desplome inexorable. Se duele de vergüenza y le duele volver a machacar su zona más delicada. La parte íntima, la emocional no sale tan resquebrajada como la parte cerebral. Ella misma se insulta al comportarse como una torpe; se empeña en humillarse, en obsesionarse.





No se da cuenta que pierde el control porque no tiene equilibrio.





Ciertamente el alcohol contribuye a su inestabilidad y caída, pero también hace de ello algo divertido, patético, expiatorio. Caerse sobria no tiene perdón. Caerse ebria es casi una necesidad; porque necesita descender al suelo para volver a apegarse a la realidad. Despertar de sus ensoñaciones etílicas y concentrarse en el camino de vuelta a casa. Ha de recorrerlo digna, dejando que fluyan las lágrimas que en ella, es como achicar el agua de la barca a punto de hundirse. Porque muchas veces ha estado al borde, a punto de escorar contra sí misma, y nunca ha vuelto a tierra más tarde de lo que podría esperarse de una mujer como ella. Cuando llega ya no parece naúfraga, parece sirena con las pestañas llenas de sal de tanto llorar. Pero llega sonriendo porque sabe andar y desandar el camino pese a la cola de pez que tantas veces la hace caer.

viernes, 20 de mayo de 2011

(Des)espérer





Esperaba vestida a su amante. Mucho más cómodo hubiera sido hacerlo despojada de ropas, pero no quería estar cómoda para él, quería estar guapa. Le obsesionaba la idea de que la viera vestida, arreglada...ya que siempre la veía desnuda o con la ropa sencilla de andar por casa. Tal era su obsesión que cada vez que la visitaba, ella le sacaba todos los trapitos de su armario; le pedía consejo sobre qué ponerse en su próxima salida y cómo combinarlo. A él no le importaba nada de eso, pero a ella sí. Le esperaba, por tanto, vestida, con el pelo suelto y sin desmaquillarse. Sus actos reflejos al entrar en casa eran: descalzarse, desvestirse, enmoñarse y despintarse. De esa guisa se tumbó en el sofá, con los vaqueros puestos y la raya en el ojo; pensaba que peor había sido el día del vestido de encaje. Se fumó un pitillo, se sirvió un vino. Abrió una botella, un regalo de una amiga, algo especial. Apuró la copa y se sirvió otra. Notó el pronto brillo de la mirada alegre. Miró el reloj. Pensó en cenar algo, no quería que le entrara el hambre estando él. El cigarrillo y el vino la habían llenado, cenaría después. Puso una película pero era de chicas, de mujeres; se dijo que la quitaría en cuanto él entrara e intentó memorizar el canal de noticias a todas horas o el de deportes. La peli iba de chicas, de mujeres. Típico rollo argentino sobre la soledad de unas casi treintañeras, soledad compartida, soledad sin hijos, soledades de todo tipo.



Cuando se dio cuenta había oscurecido. La había dormido el acento argentino o el vino...






Era su soledad, la soledad de la que espera maquillada, vestida y ya despeinada a un amante que no llegará.



lunes, 16 de mayo de 2011

Ars poetica






Sale una prosa de mí que a veces parece tener la métrica de un verso libre.



Es como mi sonrisa, cuando sale natural desarma, pero su impostura casi tiene el mismo efecto.



Ensayo, pruebo, juego...a escribir, a sonreír y a vivir.



Utilizo la primera persona para esconderme tras ella, y me quedo con la tercera como álter ego.



Creo personajes con los que siento, porque siento como si yo misma fuera un personaje. Estiro las sensaciones, me hundo en los sentimientos y lo veo todo con la imprudente perspectiva de la lectora voraz.



Creo finales inciertos que me provocan risa porque el drama está en el planteamiento, a lo largo del nudo.



Son las imágenes de cuerpos las que me muestran el alma, las de miradas las que muestran mi intención y las de mujeres las que habitan en mí.



Encuentro en el Surrealismo la esencia



en Oriente, la belleza



en el Francés, el estilo



en el Latín, el germen



en el Cine, la magia


el sexo, el complemento ideal a la Literatura



los hombres, el complemento ideal a una historia que vivo a través de mujeres que son todas yo.







Espero que te guste.









Y suena la música, siempre.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cannes





No para de preguntarle si es su amante. Pregunta ¿retórica? que ella debería saber contestar, pues amante es quien ama. No le ha preguntado nunca si es su querida, porque intuye que si sólo la besa en la boca, mucho es que no la quiere. Concubina, la otra, la puta, la zorra...



Se extraña porque ella sólo quiere ser su amiga. Una amiga con quien tumbarse abrazado, ante quien pasearse desnudo, con quien reirse y llorar a gusto; una amiga a muerte.



Sabe de los caprichos y sabe de los empachos. De los romances, de las aventuras y de las historias para dormir y para no hacerlo. Sabe que no debe enamorarse, pero lo que es peor, sabe que no puede aunque quiera. Sabe que va a seguir sola y tiene la certeza de que un poco más herida, porque le gusta el sabor a sangre que desprende su piel y el olor a melancolía. Seguirá esperando por los besos con ternura; esos besos ricos en los párpados, suaves en las mejillas, protectores en la sien. Mientras tanto, seguirá gozando de besos sensuales, marcando su ritmo, mordiendo sus labios; porque si va a ser amante, quiere serlo como las mujeres de antes y no como las niñas de ahora.

martes, 10 de mayo de 2011

Ma patrie





Mujer bandera es aquella que se niega a portar una sólo porque se lo pidan.




Le contaba su abuela, que cuando la guerra la querían como estandarte para una bandera; se lo exigieron. Al negarse, metieron a su madre en la cárcel, y la siguiente vez que la vio, tenía el pelo rapado. Odiaba las banderas, y más las que eran de color rojo sangre. Odiaba el pelo corto, y por eso todos llevaron siempre largas melenas rebeldes en su casa. Mientras que otras madres retiraban el pelo de los rostros de los niños, la abuela te obligaba a quitarte la coleta. Mientras que en colegio los niños se aplicaban con las banderas y sus atlas, la abuela les leía el retorno de Ulises a Itaca.




Era una mujer bandera por más que le jodiese.



Creció como la melena de Penélope mientras tejía. Nunca tuvo una tentación patriótica, pese a Ulises y su Itaca. Se sentía apátrida salvo en su casa; en el porche sentada junto a su abuela. Era el lugar donde se sucedía la Historia, la verdadera y la vivida. Los libros decían cosas que la abuela no contaba, y por supuesto que ella contaba cosas que no incluían los libros. Cosas que eran cuestionadas hasta por algunos maestros en la escuela. Ella creía en la verdadera historia y se esforzaba por revelársela al mundo. Un día la abuela le dijo que no se peleara por defender una historia, porque es como los cuentos; hay a quien le interesa creérselos y a quien no. Hay quien los ve como ejercicios de fantasía e imaginación o como simples productos infantiles. Hay quien piensa que el lobo no es malo, que sólo tiene hambre e intenta sobrevivir, y que los que para unos son malos, buenos son para otros, y "que sea la última vez que andas contando por ahí lo que se dice en casa". Le respondió a su abuela que ya no era una niña, que había cambiado los cuentos por la Historia, y que el lobo seguía siendo malo. La abuela sonrió ante la inocencia todavía no interrumpida.




Se puso el sol, seguían en el porche. Ahora se cogían de la mano, en silencio, viviendo la historia que más marcaba, la suya, la propia; la historia de un amor puro y revelador.





domingo, 8 de mayo de 2011

Des amies






Las dos amigas paseaban cogidas del brazo. No eran ni sus andares ni sus melenas alborotadas por el viento lo que llamaba la atención de ellas. Sorprendía a todos los que se las cruzaban el brillo que desprendían sus miradas. Sincronizaban sus pasos al compás de los latidos del corazón. Caminaban emocionadas, rápidas. Varios se volvieron a mirarlas; tal era su juventud e ímpetu. Las dos amigas no se sabían observadas pero sí se creían centro de todo universo. Una de ellas vio el cordón desatado del zapato de la otra. Se paró, se agachó y le hizo una lazada de doble nudo. Alzó la vista para recibir la sonrisa agradecida. La devolvió sincera. Siguieron cogidas del brazo, uniendo sus manos. Transitados unos metros, una de ellas comenzó a reirse. Era su risa escandalosa, pegadiza. La otra no pudo mantener el paso. Se paró para reirse con gusto, arqueando su espalda y cerrando unos ojos de los que ya salía agua. Al verla llorar, su amiga paró. Llevó la mano hacia su mejilla y barrió con ella las lágrimas que luego tragó. Volvieron sus ojos a refulgir.



Continuaron su largo camino recíproco de sonrisas, lágrimas y brillo en la mirada.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Allumer

Fuego, fuego...






Las llamas se le subieron a la cabeza, le inflamaron las sienes, ardieron las pestañas, estallaron las ideas y sus emociones quedaron diseminadas, esparcidas por la alfombra. Lo usual es que sea la vagina o los genitales los que ardan, pero a ella le ardía la cabeza. Maldito terrorismo intelectual. Él se había agachado a recorrer con su tacto los libros de su biblioteca, y ella sintió aquellas caricias como suyas. La devoción, la pasión, el culto...Cuando se incorporó, sus miradas coincidieron, y eran también flamígeras. No pudo más que alabarle el gusto por la selección literaria, lo que era una declaración en toda regla. Ella le gustaba pues le gustaban sus libros; pero no sólo eso: le gustaba cómo los había ido colocando, por la relación entre los autores. Ella le explicó que no estaban por autores sino por la relación que los ligaba. Y así comenzó a desentrañarle historias de amor, pasión, familia, odios, envidias o admiración. También convivían obras dentro de obras. Le contaba, emocionada, qué placer le suponía que un libro le llevara a otro. Y así los colocaba, unos dentro de otros, y si no podía por su tamaño, los unía, uno al lado del otro...






Se sentaron juntos, como si fueran dos libros en la estantería. Ella le preguntó cuál elegía: uno de filosofía, dijo él, sacando Así habló Zaratustra. ¿Y tú?, interrogó curioso...






Yo, una tragedia griega con estilo japonés, tipo Kafka en la orilla, o un novelón ruso, o unos poemas chilenos, o un tratado de arte...






Qué arte.






sábado, 30 de abril de 2011

La fête des méres





No tenía el padre más motivos para enfadarse con la hija, que la hija con el padre. Una vez crecida ella se miraban con ojos de hombre y mujer; había crítica en la mirada. No le gustaba a ella que no hubiese dejado de ser niño, que se permitiera y se le hubiera permitido no crecer. No le gustaba a él que ella pensara en todas las mujeres y sintiera sus agravios. No le gustaba a él que no le gustasen los hombres, porque tampoco le gustaría él.




Disgusto tras disgusto se soportaban padre e hija, mucho más iguales de lo que ninguno de los dos desearía.




Y es que todo se hereda menos la hermosura, le decía la madre bella, y tú eres igual que tu padre...





Ya.

















jueves, 28 de abril de 2011

Tie-break










Estaba condenada a muerte y ni siquiera le concedió un vis a vis. Sólo lo iba a utilizar para hablar: y podía jurarlo. Hablar quizás gritando, quizás llorando, escupiendo, pataleando, mordiendo o arañando; pero hablar. Era una condenada sin piedad; ni cristiana, ni musulmana ni catalana. Y entonces decidió morir sin honra, sin orgullo. Las paredes de su prisión aguantaron los golpes de su cabeza y las embestidas de su cuerpo. En ellas volcó su vómito, clavó sus uñas. A ellas miró sin ver, presa de rabia.





Comprendió con el paso de los días y de los años que su condena a muerte consistía en la privación de decirle lo que sentía. Podría seguir increpando a aquellos muros, pero a nunca a más a él, que se había encargado de levantarlos para ella.





Sabía de gobernadores que intercederían, de asociaciones que la sindicarían y de presos que como ella, estarían dispuestos a tirar los muros; pero había aceptado morir sin honra, porque muriendo ella, lo mataba a él.

martes, 26 de abril de 2011

Désir






Y sabes lo que le faltó siempre: deseo.



Y entendió que no se trata de amor. Solía pensar, la pequeña Carmencita Palermo, que el primer hombre que la hiciera sentir un orgasmo como los que ella se procuraba, sería el amor de su vida. Casi acierta, porque todavía recuerda su primer orgasmo junto a alguien. Sólo lograba decir: Ahí, ahí, ahí. Por fin alguien parecía haberlo encontrado...y creyó enamorarse. Las noches empezaron a repetirse y los insomnes sabrán de la dura repetición de las noches. Los orgasmos se volvieron noche. Rutina carente de deseo.


Carmen ya Palermo se enfrió tanto que arrastraba un enorme pañuelo crónico para sonar sus mocos helados. No bromeaba al pensar en su media frigidez. Se regalaba por si alguien llegara a sorprenderla. Reflexionando sobre su poca dedicación al coito, apareció la palabra 'deseo'. Y no pudo evitar evocar a Cernuda. Quizás fuese demasiado intelectual para el sexo. Realmente Carmencita Palermo despreciaba a las personas que se dedicaban con avidez a ello, pero no a las promiscuas, sino a las fieles. Una vez más no pudo evitar pensar en su simpleza.



Y ahora lo reducía todo al deseo. Porque estaba ardiendo y porque al arder le llegaba el orgasmo solo. Porque Carmen Palermo se sorprendió recordando el olor a polla, se estremeció al sentirla en su boca, al pensarla llenando su vacío.



Se sentía una italiana de pecho desbordado; desbordado de deseo.






lunes, 25 de abril de 2011

Elle ne se regrette pas?






Ada Cuerpo se calza sus botas; están sucias. Sabe que ha vuelto a equivocarse e intenta solucionarlo con una mueca de sonrisa. El día va a ser muy largo para Ada Cuerpo, lleno de remordimientos en sus minutos. Quiere que pasen las horas y ni siquiera desayuna en un intento de hacerlas correr. La cama apenas hecha. Evita mirarla, olerla. Una nausea súbita la hace correr al baño: es bilis. Recordaba la conversación de unos chicos que al estrenar casa se preguntaban unos a otros si ya la "habían estrenado" en su clara connotación sexual. Le provocó risa su simpleza, pero al verse vomitando, temblando con la cabeza entre sus manos, se dijo a sí misma que ella sí que ya había estrenado su nueva casa. Casa vomitada, casa estrenada.



Ada Cuerpo arrastraba fama de bulímica.



Sus nervios se instalan en la barriga y desde allí la dominan. No le será fácil disimular hoy. Busca el tabaco y las llaves y sale rápida cerrando la puerta tras de sí.



Baja por las escaleras con el miedo de cruzarse con alguien. Sus botas siguen estando sucias. En la calle busca su coche, pero no lo encuentra. Echa a andar, cruza los prados, sube el puente, se adentra en una autovía. Los coches pitan, algunos la insultan. Trepa por una valla y se adentra en una huerta. Pisa tomates, se hunde en la tierra. Continúa y coge una manzana de un árbol. Un perro la persigue ladrando. Sale de la finca y para un autobús. Se sube y no se sienta, se baja en la siguiente parada. Camina por un parque esquivando niños, llega a la plaza de toros. Se para.



Realmente no sabe cómo lidiar con lo que se le viene encima.



Ada Cuerpo, torera con botas sucias.

viernes, 22 de abril de 2011

Cocktail




Sinosuke es medio india medio japonesa. La piel de su rostro es india, la de su cuerpo, japonesa. Se mueve entre la blancura más absoluta y el dorado amarillento, lo que le confiere perpetuo aspecto enfermizo en la cara y lozanía inmaculada en el cuerpo. Sinosuke tiene pelo de india, ojos japoneses. El brillo de su mirada proviene de la mezcla; de la de razas y de la de alcohol. Sinosuke bebe para alegrarse, para estimularse, para evadirse, para llorar. Bebe para justificarse; para poder hacer lo que realmente desea y no se atrevería de otra forma. Sinosuke no sabe si quiere ser Sinosuke, no sabe ni siquiera si se conoce. Cuando bebe sale una parte de sí misma adorable y siempre reprobable. Su parte de india salvaje. Su génesis y origen. Subyace su barbarie bajo la dermis japonesa que siempre disimula. Sonríe sin perder el equilibrio. Ha cambiado la ceremonia del té por rituales etílicos que cumple con la rigurosidad aprendida. Sinosuke bebe rápido, es elegante al servir las copas, no le tiembla el pulso mientras. Al beber tiende a cerrar sus ojos japoneses, que rápidamente abre al paso del licor por la garganta. Sinosuke debe beber sola; hacerlo en compañía supone peligro: para ella y para ellos. El alcohol se convierte en el disfraz perfecto bajo el que esconderse para ser otra. Lo que no sabe es si como cuando nos disfrazamos lo que hacemos es elegir identidades soñadas. La bella Sinosuke lo es más cuando se embriaga: se llena de picardía, afila la mirada, sonríe y ríe, deviene la melancolía, humo de tristeza, lágrimas, soledad...
Sinosuke se perfila los ojos, bucea en el vestidor buscando la prenda que la haga brillar sentada en la barra del bar al que irá para beber sola y encontrar a alguien que brinde luego con ella en su casa. Aunque quiera ocultarlo bajo su disfraz Sinosuke sólo busca caricias que reconforten su soledad. Es una buena chica.


martes, 19 de abril de 2011

Hérédité






Las dos hermanas vuelven a encontrarse tras meses de desencuentro. La hermana mayor le ha tendido la mano; es su obligación, es la mayor-piensa. Lo ha hecho por responsabilidad y por conciencia. Ha renunciado a su orgullo, como siempre. La hermana pequeña mantiene el papel de hermana pequeña: caprichosa, consentida, tirana. La pequeña ha estudiado, es lista, independiente. La mayor los ha cuidado a todos, es abnegada, humilde, resignada.



Quedan para comer en territorio no neutral. La que invita elige campo. La mayor cocina sin ser navidad: entradas, pescado, carne...que todos puedan ser complacidos. La pequeña lleva ricos postres de rica pastelería. Comen, todos menos la mayor que sirve y apenas come. Hablan, banalidades siempre polemizables. No ríen, tensiones no resueltas. Sobremesa y se quedan solas. No hay momento para homenajes a los que ya no están. Hay que hablar de negocios. Porque la herencia es un negocio y la culpa no es del capitalismo. La culpa es del egoísmo. Piensan los padres en dejar como herencia la educación de sus hijos, los principios por los regirán su vida, los buenos sentimientos. Se preocupan y se ocupan para que sus hijos se desarrollen, se formen, encuentren algo sobre lo que poder sustentarse. Y llegan las hijas y parece que se aferran al recuerdo paterno en forma de billetes. Los principios se convierten en dinero. Y eso sí parece capitalismo. Son hijas de la postguerra, nietas de una guerra y no aceptan el armisticio. Vergüenza siente la mayor, sinvergüenza ha llamado a la pequeña.



Nunca creyeron que les pasaría a ellas, y seguro que hoy alguien se remueve en su tumba.



Dioses y héroes clásicos intervendrían en estos conflictos; pero no hay dios ni hay héroes. Hay villanos enfermos de dinero y de envidias.



Las dos hermanas se alejan tras el reencuentro. Llora la mayor de pena, de rabia la pequeña.



sábado, 16 de abril de 2011

Autobiographie



Cuando le mostré a mi madre mis textos recientes me dijo que sólo los disfrutarían las personas sensibles, porque los que no tuviesen sensibilidad no los entenderían. Me dio que pensar. Mi padre nunca me dijo una palabra de ellos...A lo sumo, cuando yo le preguntaba y no encontraba escapatoria posible, respondía reproduciendo parte de los textos a modo de interpretación y queriendo luego llevarlo todo a mis experiencias personales: "ahí quieres expresar tu independencia", "ahí describes la ansiedad"...Me enfadaba. No es autobiografía. Un día mi madre me dijo que todos los textos se parecían entre sí; le contesté airada que yo tenía mi estilo, pero que si ella quería escribiría uno sobre lo bello que es vivir. El problema, le dije, es que no creía que me saliera. A mi madre le gustan y a mi padre no. Supongo que eso resume perfectamente lo que soy yo y lo que somos todos; las dos mitades que tenemos pese a que no nos hayamos criado con ellos o que sólo hayamos vivido con uno o que sólo queramos parecernos a uno...Otro día, mi madre me dijo que no iba a estar siempre diciéndome que le encantaba lo que escribía, y yo le contesté, otra vez airada que por qué. Si he de privarme de alguna pasión que no sea de la de madre...Curiosas son las percepciones. Un amigo me preguntaba hace meses que por qué el 90% de lo que escribía versaba sobre sexo. Me quedé medio muerta, e intenté comenzar muchos escritos así: "el 90% es sexo"; los tiré todos. Mi estupor en ese momento vino porque yo pensaba que el 90% de lo que describía eran sentimientos. Y hablando de sexo:

"Ella se encongió, dobló sus rodillas, plegó las brazos y escondió su cara entre ellos. Tenía el vestido doblado en la cintura y la visión de su culo, sin bragas, en perfecto ángulo con su muslos, le transtornó. Quería cubrirla, tapar con su cuerpo el de ella, tendida en aquella cama. El vestido le había parecido precioso al verla, pero ahora que se posaba arrugado en su vientre, mostrando la mitad del pubis, sus caderas y nalgas; mostrando los muslos y aquellas piernas...ahora, ahora le parecía turbador. En ese momento deja de sentirla tierna, adorable, querible. En ese momento la descubre cruel, despiadada, fría. Entiende que ella está posando para él, que quiere volverle loco. Finge estar dormida, va girándose separando su piernas hasta abrirlas ante su cara. A él entonces le alcanza la muerte, o eso cree. No se va a dejar matar por muy bella que sea. Se abalanza sobre ella que abre rápidamente los ojos clavándoselos en el alma. Lo desarma; eyacula repentinamente. Avergonzado, se aleja de ella, mientras ve que vuelve a replegarse sobre sí misma."

martes, 12 de abril de 2011

Hard Rock



Quizás ya no necesite escribirle. Ya se lo ha dicho todo y también le ha dicho de todo intentando provocar una reacción que no llega. Sabe que él la ha leído, pero intuye que no lo ha interiorizado. Él hará suyo aquello de que la ficción supera la realidad.

El fracaso es incluso peor que el desamor. El desamor dignifica mientras que el fracaso es tan mundano y mediocre. Un fracaso es una experiencia deseable para todo mortal; es bueno sentirse perdedor alguna vez y ayuda a comprender el movimiento del mundo.

Pero acumular fracasos es para ella envejecer.

Y envejecer con toda su carga peyorativa.

Quizás ya no necesite escribirle, pero lo seguirá haciendo. Igual que le seguirá llamando cada vez que se emborrache e igual que tocará su cabeza pensando en cómo él la acariciaba. Quizás ya no necesita escribirle, pero lo seguirá haciendo porque no fue ella quien decidió sacarlo de su vida, así que no lo ha sacado. El camino es unidireccional y es mejor: no hay choques. Seguirá escribiéndole porque le da la gana, porque quedan cosas por decir, por gritar. Y nunca volverá a leer palabras de amor porque sigue doliendo el fracaso. Y espera volver a sentir amor cuando sele quite el miedo al fracaso. Y espera que sigan alegrándose algunos cuando vean nocturnas llamadas con brillo etílico...


Porque los viejos roqueros nunca mueren...aunque acumulen fracasos.




domingo, 10 de abril de 2011

Au revoir




Había una vez un hombre que le había servido de inspiración. Lejos de tocarse se comunicaban a través de los otros sentidos y muy especialmente estaban conectados por un terrible sentimiento de superioridad. Los dos se sentían elegidos, demasiado inteligentes y tocados de una sensibilidad y personalidad no apta para compartir convivencia con otro. Sentían una fuerte atracción mutua y una pulsión sexual difícil de contener. Jugaban a excitarse. Se escribían apasionados textos poblados de un léxico rico y llenos de referencias literarias. Los ensuciaban con palabras malsonantes cargadas de pasión que atravesaban sus entrañas como flechas. Utilizaban el arte como potente afodisiaco para sublimar sus emociones.

Se volvían locos comentando los detalles de una pintura, intercambiando versos, escuchando música mientras se imaginaban bailando, soñando leerse pasajes, tocarse, olerse, probarse...

Él le servía de inspiración porque la provocaba, y salía así lo mejor de ella misma. Pinchaba su modesto talento que se inflamaba pareciendo entonces mayor. Nunca quiso enamorarse de ella, pero no pudo evitarlo. Y al enamorarse, comenzó a despreciarla. Sólo él sabe porqué quiso apartarla de su lado. Comenzó su estrategia de manera despiadada: celos. Le hablaba de otras mujeres con tono admirativo. Antes, gozaban haciéndolo. Él las ponderaba pero siempre les encontraba algún defecto al compararlas con ella; nuncan era tan mujeres. Observó cómo los celos lejos de alejarla, la habían atraído más hacia él; se mostraba más entregada. Por un momento sintió que quizás fuese una mujer normal, un animalito más, pero recordó su naturaleza exaltada, nacida para la lucha. No podía evitar sentir aquella simpatía hacia ella. Decidió entonces olvidarla. Mostrar la más absoluta indiferencia, volver a sus rutinas antes practicadas, frecuentar a esas mujeres antes citadas. Pronto alguna le tendría suficientemente ocupado como para no sentirse tentado a buscarla; y no por ganas, sino por agotamiento.


Ella, por su parte, sólo lamentaba haber perdido la inspiración.

miércoles, 6 de abril de 2011

Poésie



Se le ocurren tantas metáforas mientras mira la taza llena de café...

Vive en la metáfora mientras sueña, piensa y actúa...

Cree en la metáfora como forma de relacionarse...

Y dice: "si la metáfora es un recurso, por qué no se usa más?

Quiere un mundo gobernado por la poesía, y si no gobernado que sea regido, que suena mejor.

Todas aquellas almas, cuerpos y voces poéticas deberían alzarse ante tamaño mundo prosaico.

La rebelión de la inteligencia, de la ocurrencia, de la creación. La vanguardia de la mente dormida.

Lo dice ella que es prosa y lija pero que siente con la métrica libre.

Lo ha dicho ella que vive en la sinestesia.


Música descubierta a través de José Luis Moreno Ruiz.

domingo, 3 de abril de 2011

Parfum



¿Conoces a alguien a quien le desagrade el olor de su madre?

Parece algo contranatural, tipo aberración. Si le damos la vuelta, sería tipo monstruoso: una madre a quien desagrade el olor de su criatura...

Cuando su novio le dijo que no le gustaba su perfume, sabía que la iba a dejar. Tardaría más o menos, pero llegaría ese momento.

Tenía experiencias previas, con otras personas, donde el principio odorífero marcaba el principio del final. Le pasó con unas compañeras de piso malavenidas: cuando empezaron a desagradarse por los olores (corporales, artificiales, gastronómicos o de ambiente) descubrieron lo deteriorado de la relación.

También le pasó en algún trabajo que al principio olía a gloria y en su final a mierda.

Ella misma se atufaba en algunos momentos.

Volviendo al olor materno, le gusta pensar que es una herencia matriarcal. Las abuelas lo atesoran durante toda una vida y cuando ésta termina se lo pasan a las madres, no sólo para que lo conserven y retengan, sino también para que lo amplíen y personalicen. Así se conforma una esencia que raro es a quien no enganche.

A veces el olor de la criatura recién nacida o en sus primeros años evoca al de la abuela en sus últimos. Teorías de los círculos que se van cerrando a la vez que se abren.

Quizás a las otras personas se las huela sólo por partes: genital a la pareja, posible o real; axilar al compañero, dérmico al otro sexo, doméstico a las familias...

A todos nos gusta oler bien y todos difrutamos oliendo. Cuando el gozo se torna tortura, salta la alarma fragante.

¿La hueles?



jueves, 31 de marzo de 2011

Professionnel





Para completar el chiste de Forges Forges entre las aulas.


El chiste de Forges que se publicó ayer en este periódico lo dice casi todo. No todo pero casi todo. La viñeta retrata a un alumno del programa Erasmus que pregunta a un supuesto decano la fecha de los exámenes de primero de Filología Hispánica. Y el supuesto decano le contesta. "En pasando de porcima lo que es la Semana Santa; sinencambio sin llegando a lo que significa junio, o sá; pa mayo". La exageración, propia de los chistes, hace más que elocuentes sus significados. En este caso, el significado del insignificante (o nefasto) papel que la Universidad desempeña en la formación del alumnado. Y ello, tanto por culpa del profesorado como del alumnado. Es decir, ¿por culpa de todos? ¿Todos culpables de este bochorno universal? Sartre, que no era benevolente en casi nada, decía de los participantes en coyunturas adversas: "Á moitié victimes, á moitié coupables, comme tout le monde". Culpables y víctimas, todos a la vez y tanto en la Universidad como en la enseñanza media o en la primaria. Culpables y víctimas de un sistema de educación, unos programas y unos modos de formación caducos, tan desastrosos como el destartalado diálogo del chiste de Forges y tan grotesco como tratar, por ejemplo, que los chicos de primero de Bachillerato se aficionen a la lectura a través de estudiar El Lazarillo de Tormes, La Celestina o El buscón, llamado don Pablos. El supuesto decano de la caricatura de Forges habla rematadamente mal, pero, ¿quién puede decir que lo hace de modo más enrevesado, según nuestro tiempo, a como lo hacen estos libros recomendados como modelos? El alumno pierde interés por la lectura pero, a la vez, respeto por el maestro que le ordena asumir un argumento y un lenguaje del siglo XVII. Por su parte, el profesor frustrado suspende al alumno por no ser capaz de valorar los textos de una época como el Renacimiento o de otra denominada, nada menos, que la Edad de Oro. El cisma es tan profundo entre el educador y el educando que el absentismo escolar debería considerarse un mixto. Muchos profesores actuales, muchos de los mejores de nuestros intelectuales y escritores mayores de 50 años se obstinan ciegamente en que la cultura de verdad se halla en el pasado y no en este presente "bárbaro". Como consecuencia, en lugar de ponderar los elementos de una nueva cultura y del todo indiferentes a la posibilidad de que la cultura vigente sea cultura, aunque distinta, zanjan el asunto diagnosticando una terrible plaga de incultura. ¿Ignorancia o miedo a lo desconocido? Ciertamente hoy se habla mal y muy mal. Y se habla sobre todo pésimamente a como se hablaba a comienzos del siglo XX. Se habla mal en España respecto a como se habla en Colombia y se habla mal el castellano en la ciudad respecto a como todavía se habla en muchas aldeas de la nueva o la vieja Castilla. Manuel de Lope, reciente autor de Azul sobre azul, sostiene que en los pueblos burgaleses se emplean diariamente, en el habla común, el doble de términos que en Madrid y no desbarra lo más mínimo. Andrés Berlanga escribió una novela, La gaznápira, cuyo verdadero y proteico protagonista era el bellísimo castellano de Labros en Guadalajara donde ahora quedarán apenas un par de familias. La historia, sin embargo, no avanza en dirección a las aldeas ni a los modelos sociales, económicos y comunicativos de América Latina. La historia que se halla en marcha arrasa la oratoria y la lectura, impone el mensaje breve, la música pop y la imagen, desdeña el pensamiento en beneficio de la información y camina hacia la práctica y no a la teoría. Todas las agitaciones a favor de una Universidad apartada de la realidad productiva, todas las protestas contra Bolonia, inciden en el mismo pecado de vanidad. Es decir, "la Universidad como centro del saber por el saber", de la Torre de Marfil por el marfil, de la reverencia a las insignes figuras del pasado. Sabias figuras del pasado. Eficientes para su tiempo pero no para cualquier época. Y menos aún para la eternidad. La extrema devoción que muchos de los profesores e intelectuales de hoy profesan por pensadores de hace dos, tres o cuatro siglos merece todos los respetos. Pero igual que los merece la grey religiosa que cree en la Biblia como el libro donde ya todo se ha dicho. De ese respeto casi bíblico no debe privárseles nunca a los maestros y catedráticos, pero de su tarea de educadores para el presente mañana mismo ya sería tarde.


VICENTE VERDÚ 31/03/2011

domingo, 27 de marzo de 2011

Savoir latin



Tempus fugit.


Y sentirse mayor. Un puñado de jóvenes revolotean ruidosos a su lado. Ellos inútilmente tatuados y perforados; ellas, preciosas hasta que abren la boca. La miran intentando calcular su edad, seguramente pensando que es mucho mayor que ellos; a saber, unos 10 años de insalvable distancia. Puede que el gesto de ella sugiera todavía mayor diferencia. Buscaba algún cómplice entre aquella manada, alguien a quien poder guiñar un ojo y que pudiera entender ese gesto en toda su dimensión (siempre ojo avizor el depredador). Rápidamente localizó los objetivos. El primero resultó ser además su compañero circunstancial. Bastaron dos frases para darse cuenta de que los excesos de su generación estaban pasando factura; no se equivocaban los padres, no. Automáticamente pasó de ser un posible objetivo a batir a un entrañable compañero circunstacial al que cuidar. Otro se acercó a ellos. Su sonrisa parecía franca, su mirada ilusionada. Dedujo que era gay. Y entonces supo que él no la querría cerca. Los gays la repelían. No había un ápice de homofobia en ella, pero debía incomodarles su movimiento, de natural seductor. Ella tomó la iniciativa, presentándose. Le dijo: Hola, me llamo Dora-tendiéndole la mano-Él, con suma educación, respondió al gesto mientras miraba con aquella ilusión al compañero circunstancial.

Una de las beldades se dirigió a ella. Observó que tenían un aspecto similar: ambas lucían un vestido de flores, labios rojos y marcada raya negra dibujando la forma de los ojos. La simpatía de la mimesis. Empezaba a caerle bien la chica hasta que apareció su novio. Le encantó: tan tímido, tan dulce, tan guapo...No dejó de cruzárselos todo el día. También cruzó alguna mirada con él que miedo le dio. Era del tipo perforado pero a lo bestia: sus orejas estaban horadadas por dos aros incrustados en los lóbulos. Tremendo. No podían ser amigas-decidió. Mejor la distancia que es el olvido ( o eso dicen).


Carpe diem.


Y sentirse joven. Se metió entre ellos hasta confundirse. Se dejó llevar por el ritmo de la música que sólo ella oía y comenzó a sonreír. Se dirigió hacia la esquinita con su libro y un cigarro. Se sentó de cara al sol y se sintió feliz leyendo y levantando la vista de su libro de vez en cuando para ver el tiempo pasar.


sábado, 26 de marzo de 2011

C'est crédible



No sabría decir si lo que tuvo fue suerte o siguió con el infortunio. No topó con quien quererse ir a la cama. Prefirió seguir las huellas de su saliba sobre la botella que comerse la saliba de quien no sabe a nada. Volvía ebria, triste y sola. Perdía todos sus equilibrios. Le apetecía llorar mientras a punto estaba de caerse; reía mientras pensaba en que la loba regresaba hambrienta y con el rabo entre las piernas. Le encantaba ser una perdedora porque era lo que quería ser. Un personaje de novela más cercano a Naoko, Karenina, Electra o Briony que a Bridget Jones. Una lectora de novelas que te pegan tal hostia que te quitan las ganas de salir a buscar presas porque te hacen entender que tú estás presa; presa de tus emociones. Musa de sus propios relatos que llenan los vacíos. Heroina de ficciones dramáticas y villana en los cuentos de navidad. Víctima de verdugos inarmes, asesina de ilusiones ajenas.

No volvió ni jodida ni contenta la pobre princesa japonesa.


viernes, 25 de marzo de 2011

C'est incroayable



Hoy voy a echar un polvo. Lo haré con ansiedad; ha sido larga la espera. Lo haré sin devoción, sin contrición, sin prisa pero sin pausa, con nostalgia, con sorpresa, de frente y de lado. Lo susurraré y lo gritaré, lo sufriré y disfrutaré. Lo vestiré con misterio y lo disfrazaré de pasión. Lo adornaré con caricias y no disimularé las lágrimas. Planearé mis miradas y todos mis mordiscos. Afilaré la lengua dentro de su boca. Dibujaré en su espalda arañazos de furia. Me quedaré con cabello arrancado de su pelo.

Quizás deje que me pegue, porque sólo así podría descargar yo mi rabia. Deberá abrirme la veda. Golpearía su abdomen, patearía su espalda. Marcaría su cara.

Después de eso quizás pueda volver a hacer el amor.





jueves, 24 de marzo de 2011

Ligne d'arrivée



Llego cansada hasta para quitarme la ropa. Ajusté mi vestido con un cinturón cuya hebilla se ha trasladado a mi espalda; no me di cuenta ni cuando se me clavaba (evocaciones masoquistas). El maquillaje está descolorido en la cara e incrustado en las grietas de mis labios secos. Demasiados cigarros hechos colillas. El pelo llega en un moño apenas sujeto por una pinza que ni recuerdo a quién se la pude haber birlado. Huelo a perfume, a tabaco, a sudor, a cansancio...Mis manos tiemblan, mi espalda se queja, mi cuello no resiste y mis pies...mis pies...
Llego pensando en el día de mañana sin haber acabado el de hoy.
Llego dudando de hoy.
Llego por fin llego; pero ¿llego o no llego?


martes, 22 de marzo de 2011

Cruel



Volvía a casa emocionada con la sorpresa para él. Podría contarle cómo eran sus ovarios. Se los describió minuciosamente: -son como esas galletas con pintas de cholocate-Él puso cara de oler mierda. - Me encantan tus genitales-le dijo. Recuerda cómo nos reimos cuando nos enteramos de lo de la cirugía de estética vaginogenital. Pero cuando me dijiste lo de la sorpresa y me diste aquella pista ("es algo ultrafemenino"), reconozco que pensé en la depilación. Conociendo tu excentricidad, y reconociendo mi curiosidad... una vez vi unos recortes que guardabas en una de tus carpetas; eran pelucas púbicas. Hoy pensaba que me sorprenderías con algo así...pero...una foto de tus ovarios...y que me digas que son como una galleta con pintas de chocolate...Francamente, cari, me has decepcionado.

-Las pintitas de chocolate son quistes, churri. Como sé que te preocupas tanto por mí, no quise decírtelo a lo médico.

Pero no pongas esa cara...me rasurarán completamente cuando me operen....


Y quizás entonces me ponga la peluca.



domingo, 20 de marzo de 2011

Naïf



La chica del abrigo rojo espera en la parada del autobús mientras una mujer atraviesa la avenida a toda velocidad saltándose el semáforo en rojo.

Una no tan joven escritora se enfrenta a la página en blanco cuando ve caer, implacables, los fríos copos de nieve sobre las ruinas de la devastación. Blanco sobre negro sin el sol naciente.

Vestida de terciopelo verde descorchó la botella que recordaba sus formas de mujer.

Delineando el perfil de sus pestañas de un negro intenso dibujó la curva del vientre materno

Repasando el contorno de sus rojos labios se fijó en el corazón estigmatizado en su labio superior

Maquillando de colores el rostro camuflaba lo monocromático de su yo.

En sus sueños azules llenos de olas, en sus pesadillas negras de moscas muertas, en sus noches en blanco llenas de insonmios...

Lirios, tulipanes, manzanas y limones estallando de color en cascadas de arcoiris. Bombas que nunca caerán sobre Libia.

Oscuridad inmensa.


martes, 15 de marzo de 2011

Ensemble



La había visto envejecer de repente. Toda una vida a su lado no fue tiempo para ir viéndolo. De un día para otro su fisonomía cambió, su mirada trasmigró, su rictus se hundió...se hizo pequeña al hacerse mayor.

Unas manos de huesos doblados, la nariz afilada, la profundidad en las cuencas de los ojos, los finos labios hacia dentro, su piel llena de pliegues...suave. Pequeñas heridas que fueron poblando su tez, postillas sangrantes cada vez que se pasa el peine. Lóbulos estirados, esternón, costillas, clavícula. Vientre maltrecho, cruzado. Muslos meñiques, pies de elefante. Bolsas de líquido acumulado, venas rotas, lágrimas secas. Peso pluma, dolor de plomo.

Ternura infinita, amor eterno, belleza en el gesto, en la mirada. Extraña los ojos con los que hablaba. Extraña la mano que lo tocaba. Extraña el cuerpo, extraña el alma.

El hombre sonreía muy triste mientras llevaba la cuchara a la boca de la mujer que no miraba a ninguna parte. Horas antes la había cubierto con su cuerpo cuando la tierra empezó a moverse. La Tierra se la quería llevar para dentro, pero él se aferraba a ella. No la iba a dejar irse y mucho menos que nada se la arrebatara.

Hay fuerzas aun mayores que las de la naturaleza.

lunes, 14 de marzo de 2011

Sentences



-Aunque el carnaval se termine nosotras no nos quitamos esta máscara.
-Pero, por qué? Prefiero librarme de ella
-Porque cierra los poros y rejuvenece la piel
-Pensaba que la llevábamos para divertirnos y engañar a los demás
-Pues no. La llevamos como sacrificio y autoengaño.
-Pues yo me la voy a quitar; me da calor.
-Déjala entonces, es que está surtiendo efecto. Frío y calor. Astringente e hidratante.
-Pero el carnaval ha terminado...
-Pero nuestro careto no...
-Qué dura eres
-Y qué dura estoy; ves?
-¿Todas nuestras conversaciones han de ser así?
-No. Mucha gente no habla con su conciencia. Preferiría no tener ninguna conversación contigo.
-Pero es que me estás machacando...
-Por todas las veces que me lo has hecho tú a mí.

sábado, 12 de marzo de 2011

Et Dieu...créa la femme


Las mujeres guapas se convierten en las musas de hoy en día, pero ¿quiénes son las musas de las mujeres guapas? Sólo las muy egocéntricas en un acto reflexivo se inspiran a sí mismas: su reflejo en un cristal, el olor fragante de su melena al moverse, el efecto provocado en los demás...
No es la inspiración empresa sencilla para el común de los mortales.
Ella estaba tocada de fina sensibilidad estética, y se conmovía ante todo aquello que le parecía esencialmente bello: personas, sentimientos, cosas, palabras...La mezcla de belleza y tristeza le parecía la conjunción perfecta: una mujer bonita y lánguida mirando la línea del horizonte, la lágrima que recorre el rostro arrugado de su abuela, una sonrisa desdentada, la caída de la hoja o la tormenta perfecta. Música que llega al corazón, caricias de despedida.
Ella necesitaba vivir inspirada. Una vida sin musas es angustiosa porque te pasarás media en busca de ellas. Les pondrás nombres distintos a los clásicos; las llamarás amor, dinero, sexo, atractivo, estatus, poder, hedonismo...Se convertirán en tu obsesión y nublarán de tu horizonte placeres no tan menores. Perseguimos musas como si fueran mariposas. Intentamos cazarlas, pescarlas o atraparlas sin entender su verdadera naturaleza intangible. Recurrimos a pócimas en finas copas de cristal.
Ansiamos encontrarlas y también convertirnos en una de ellas. Pensamos que luciendo las galas que a ellas adornan, seremos una más, y no entendemos que la magia de las musas reside en su esencia inalterable.
Yo conocí a más de una. Todavía a veces viene alguna a visitarme, y entiendo que es una visita y no una mudanza. Ellas viven en el olimpo y yo no sé si cuando vienen aquí bajan o suben, pero sé que no se quedan y creo que será por algo. También lo agradezco, porque Tristeza es muy intensa; Amor a veces se convierte en Desamor, y eso me desconcierta. Alegría no puede contra todos. Belleza tiende a deprimirse cuando abre los ojos. Pasión a veces se descontrola y sólo trae problemas...
Las mujeres guapas sustituyen a las musas igual que el pensamiento práctico al romántico.


jueves, 10 de marzo de 2011

Danseuse



Sus brazos, piernas, cuello, dedos...extremidades alargadas que crecían al ritmo de la música, al compás de su emoción. Bailarina sobre puntas que giraba sobre sí misma, mujer suspendida sobre cuerda siempre al borde del abismo. Parecía salida de un cuadro impresionista; su perfil dibujado con precisión, esculpido con finos trazos como su cuerpo. Su piel reflejaba un sudor perlado que resbalaba por su nuca haciéndola brillar. El moño tenso, la trenza deshecha.
Trenzaba su larga cabellera entre los dedos ágiles, diestros. La anudaba con maestría, y la elevaba enroscándola y apoyándola sobre la nuca. Ritual.
Pintaba sus labios rojos, subía sus medias negras, vestía su malla gris, calzaba sus zapatillas ya mimetizadas con el color pálido de su piel. Celebraba.
Los primero acordes. Ojos abriéndose para escuchar, brazos desplegándose para volar, manos dibujando caricias, piel tirante y tensa, pecho palpitante, fuerza animal...

miércoles, 9 de marzo de 2011

Ars vivendi



Prometo no volver a hablar de mí.

No quiero aburrirte con mis naderías. Tengo un don; seguro que tú piensas que no es tal, que es un defecto que en vez de adornarme me recarga. Soy capaz de novelar todo lo que me acontece. Si te importara conocerme te contaría que lo cuento así porque lo vivo así. Las cosas que a mí me pasan son cosas normales, pero las vivo como extraordinarias, y te las cuento, porque me gusta llenar con mi voz silencios o huecos que ponen los demás. No me molesta el silencio pero aborrezco los huecos, los vacíos. Noto que a veces no te importa lo que cuento, pero jódete por la de veces que te he hecho reír. Soy bufona, soy payasa pero también soy persona que te muestra algo que los demás no hacen. ¿Que si eso es un mérito? pues quizás no, pero en ti está el quedarte conmigo o irte con los otros. Vete si quieres, tampoco creo que te ponga difícil volver. Me debo a mi público; pero advierto: soy rencorosa si me dañas. ¿Has entendido peligrosa? he dicho rencorosa y sólo si me dañas. Pero además eso sólo me perjudica a mí; así que tranquilo. Busca paz y armonía y estabilidad. Mientras la buscas yo seguiré novelando.


Prometí no volver a hablarle de mí...y creé un blog.

martes, 8 de marzo de 2011

Une fille très jolie

Y si quieren que sea una munequita...
seré una muñequita diabólica.

A veces querían que sólo sonriera, otras que sólo fuese un agujero, otras que me hiciese la tonta pero que fuese lista para resolver los problemas, otras que ejerciera de la niña que parezco, otras que jugara a la ratita presumida que barre su casita. Se han olvidado de que soy Mujer, no mujer; siempre me han tratado como mercancia peligrosa o frágil. Subestiman inteligencias y subliman físicos ocurrentes. Menosprecian emociones y valoran pragmatismos. Se asustan, temen y luchan contra mí. Me ganan o eso les dejo creer. Soy una resentida; una muñeca diabólica que arde en su propio infierno.

lunes, 7 de marzo de 2011

La lit

Cuando dormía en una cama de 1,35 me abrazaba a mí misma intentando emular el abrazo de un hombre. La cama me quedaba grande; estaba fría. Pasé a una de 90 y su pequeña intimidad también me sobrecogía; me abrazaba entonces a la almohada. No sé cuánto hará de eso, porque ahora me da igual la cama, nunca añoro abrazos. A veces intento pensar en algún hombre que me acompañe, y no sé si será por la cama, pero me da pereza. No sé si será preocupante que el lugar donde más fantaseaba se haya convertido en un eral; una sabana.
Quizás si me compro una de 1,50 me vuelva a sentir sola. Ahora lo estoy, pero no me siento. Y quizás deba sentirme para empezar a moverme. Encontrar a un hombre que me quiera y que no quiera perturbar mis sueños. Que me diga:
-Buenas noches, Dora. Me voy a mi cama. Duerme bien, mi amor.
Y madrugar yo porque he dormido muy bien, y saltar sobre su cama para despertarle. Y leerle un ratito por la mañana, con mi voz todavía ronca. Y ver cómo se emociona con los ojos mediocerrados...y entonces me abraza. Me abraza por la mañana y me duermo con un libro clavado entre mi pecho y el suyo.



sábado, 5 de marzo de 2011

Caín-Abel et elle.


Las dos hermanas no se querían. Disimulaban ante el mundo; se besaban protocolariamente en público, se daban la paz en las iglesias y se felicitaban cumpleaños incluso santos. No se querían. Procedían de un mismo vientre y de una misma casa, pero pesaban más otros sentimientos entre ellas.
La hija única las veía desde lejos y no evitaba cierto regocijo ante su frialdad. La hija única las besaba protocolariamente, festejaba sus cumpleaños, pero ni santos ni paz ni iglesia cabían en ella. Las envidiaba cuando las veía marchar juntas, sin hablarse...
Pensaba la hija única que era mala y que ser única era bueno para esa hermana no tenida, pues si envidiaba a aquellas hermanas, qué no haría con la suya propia.
Sabía de su egoísmo, de su lucha por ser la mejor, de lo poco que le gustaban los eclipses pese a lo poético, de su incapacidad para compartir. Sabía que le gustaba gustar y que era ladrona. Robar a una hermana es sucio, pero seguro que para ella sería divertido.
La hija única podría parecer un monstruo, pero no más que las dos hermanas.
La hija única se hace daño a sí misma, sangra hacia dentro, metaboliza bilis.
Las dos hermanas no dejan de ser dos hijas únicas peleadas por tener que ser hermanas.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Des livres


Años de biblioteca; miradas furtivas descansando del estudio, de la lectura. Pasiones imaginadas y recreadas en los pasillos. Descubrimiento de nuevas estanterías pobladas de tesoros. Nacimiento de vocaciones. Amistades ligadas al humo del cigarrillo.
Le encantaba imaginar las vidas de sus compañeros de mesa y observarles y espiarles. Los opositores, siempre tan organizados, con sus novias yéndoles a buscar a una hora siempre en punto y aparentando tener una vida normal y ordenada. Los estudiantes de carreras ciéntificas, sin levantar el culo de sus asientos para consultar nunca nada, sin levantar nunca el culo de sus asientos para fumarse un cigarro, sin levantar nunca la mirada de sus apuntes para mirar a una chica guapa que pasa. Los futuros abogados, repeinados como para ir a juicio. Algún inquieto humanista que pasaba por allí. Las jóvenes economistas taconeando. Algún curioso que entra, consulta, no encuentra un sitio cómodo y se va. Ingenieros precoces con aires de suficiencia...
Si esa es la fauna, la flora era ella.