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domingo, 28 de agosto de 2011

28 de diciembre


El broche final a sus vacaciones lo puso una broma.

Y no se trata del fin de las mismas...

A todas las víctimas les iguala su sentido de culpabilidad o responsabilidad al principio y tras el ataque. A la víctima de una broma también le ocurre. Ella se sintió avergonzada por su inocencia o credulidad al mismo tiempo que se sintió vulnerable por haber sido la elegida, la presa fácil.

Y fácil es enlazar el tema de las bromas con el de la venganza porque es instintivo tras una. Pocas novelas lo hacen porque los conflictos no suelen presentarse en formato broma. Restaría entidad, por ejemplo, a las tragedias griegas: ¿el Oráculo de Delfos bromeando sobre el parricidio y el incesto?

O desharía la tensión de cualquier novela negra: sabemos que el que quiere matar, mata; no bromea.

En una romántica nos parecería igual de cruel: el engaño cabe y da enjundia, la broma sobra por soez. Digamos que engañar es poético, mentir es inteligente y bromear puede llegar a ser demasiado cruel, porque al lector le gusta sentirse de todo menos estafado. Solucionar un conflicto con la respuesta no acertada de “era broma” es como hacerlo con “...y al final sonó el despertador y se dio cuenta de que todo era un sueño”. Soluciones fáciles que a nadie convencen.

Hace ya tiempo que sabe que su vida no es una novela y tampoco ella un personaje. Hace ya tiempo que en su vida no hay poesía; así que no debería extrañarse de ser la víctima de una broma. Parece una palabra pequeña, esa de broma, pero entraña otras de las grandes: manipulación, burla, crueldad, vacío, desazón...Porque una vez asimilada la farsa, toca reponerse del susto y una vez repuesta del susto, toca levantarse otra vez.

Tras haber sufrido una broma pesada no se ha resquebrajado su sentido del humor, si acaso un poco sus nervios. Lo mismo le habría pasado al padre de Edipo si tras ordenar su muerte se entera de que el Oráculo de Delfos bromeaba, o a la víctima que desespera en una cabaña oculta en el bosque si tras horas de suspense entra el asesino sonriendo y diciéndole que todo era broma.

Bromas y literatura no casan definitivamente.

lunes, 22 de agosto de 2011

Misivas


Está paralizada de sensaciones para arriba. Está dominada de impulsos hacia abajo. Está siendo acosada por ella misma y sigue queriendo escribir para él.
No es correspondencia en ninguno de los sentidos. Son palabras disparadas a hacer diana en él. Se prepara para una nueva carga; lo hace sin ducharse, tras haberse dado un baño de mar. La piel tirante y seca le recuerda la coraza escamada del animal. La sal que cubre las pestañas y las engorda  le recuerda que acabará tragando agua de mar y es entonces cuando teme desnudarse, porque intuye que acabará convirtiéndose en estatua de sal ante la sola visión de su cuerpo desnudo.

Quizás no esté preparada para escribirle ahora y tal vez no lo haya estado nunca.

domingo, 14 de agosto de 2011

Un esteta...

                                                                                         Madi Ju

Sarisue mira la cama deshecha y todavía maloliente. Lo que empezó siendo sexo divertido acabó convirtiéndose en escatología de muy bajo nivel. Se entretiene mirando las manchas de las sábanas y esperando que todos los espermatozoides se hayan muerto allí; recuerda a los peces varados.
Se maltrata pensando en futuros abortos ahora que estaba pensando en futuros hijos.
Sabe que puta no es una palabra que la defina, ni golfa, ni zorra. Lo de ella es peor. Busca castigarse eternamente a través de polvos mediocres y de hombres siniestros. Cree que es lo que se merece por haber tenido una triste historia sexual: inicios forzados, aparente frigidez, imposibilidad de un orgasmo en compañía, cesión a las posturas demandadas y soledad con un hombre encima. Resignación sexual acompañada de sumisión.
Curiosamente ha topado con un tipo que le dice que lo hace bien. Sabe que miente y que sólo busca que ella siga, que no se pare. También le dice que es su chica favorita; sabe que miente porque tiene novia. Le dice también que es preciosa; puede que ahí diga la verdad. Una pena que él no sea un esteta y que sea sólo un desgraciado más.

sábado, 13 de agosto de 2011

Blanco

No es la cara del olvido, es la cara del desconcierto, de la no ubicación, del temor. Una angustia imposible de ocultar, unas palabras que no salen y unos recuerdos que no llegan. Miradas sobre ella y también sobre él. Una niña me dice que le tiene miedo, que sabe que está enferma pero que le da miedo; me pregunta qué enfermedad tiene y yo le digo: -es cansancio; no como el nuestro de cuando estamos cansadas, porque en ella es una enfermedad. No le digo que a mí también me da miedo; no ella, sino su enfermedad. No es la primera vez que veo la mirada del olvido confundida con el temor y con la búsqueda, pero aquellos ojos que me buscaban, me encontraban. Hoy he visto unos ojos perdidos entre una multitud alegre que festeja el encuentro, y me ha dado tanta pena porque sé que mientras que los demás celebran, ella padece...y él. He recordado a mi abuela. Igual de sola que ella pero con nosotras. Espero que nunca  se sintiese perdida, desubicada, fuera de su casa, lejos de nosotras...He visto la incompresión y el miedo en los demás, mientras el amor y la entrega en él...y en mi madre. LLoro escribiendo esto, salpicando de verdad un relato de no ficción; pero me ahoga dentro, porque he jugado a hacerme la fuerte, sonrisa permanente ante la mirada confundida. En un intento por dar paz, calidez y casa. LLoro porque me pesa la angustia de ella y de él.

Palabras sentidas

lunes, 8 de agosto de 2011

Game over


                    Cristina Borobia

En la sala de las puertas cerradas hay una que se abre con gran facilidad. Ella entra sin dudar con la ansiedad de una Alicia atravesando el espejo. Un abismo se abre a sus pies. Ha entrado en el mundo del deseo. Tras ella se cierra la puerta ; se queda encerrada en un túnel con forma de espiral. Sabe que allí dentro no serán las cosas siempre como ella quiera. Se convertirá en objeto de deseo en algunos tramos, mientras que en otros ansiará aquellos frutos que cuelgan de las ramas más altas; pasará hambre y sed que no será peor que el frío y el calor. Se sentirá febril durante todo el recorrido. Sufrirá porque le gustan las cosas que duelen y por ser tan necia de saberlo y aun así empeñarse.Se angustiará también al intuír el final del camino y en aquellos tramos donde no vea nada. Tendrá que aprender a transitar con orgullo porque cada vez que lo pierde se acumulan puntos a su rabia acumulada. Deberá aprender también a disimular, a esquivar y a no dejarse llevar; pero le será muy difícil porque está en el mundo del deseo y se siente además sola.

sábado, 6 de agosto de 2011

Drame


Una niña que lleva un abrigo rojo se esconde en su habitación y lejos de taparse los oídos, permanece atenta a la discusión que en la cocina chillan los padres.
Paralizada sobre la cama, es consciente de cómo se va contracturando su cuello con cada grito. No pestañea; casi no respira. Parece un animal alerta. Fija la mirada en un punto y su cara es tan seria...
No se quita su abrigo rojo.
En la cocina oye su nombre en la boca de su madre; no la llama, sólo la utiliza para atacarle y para protegerla. Oye gritar también vicios, reproches, insultos; gritar llanto, portazos...
Ella no se quita su abrigo rojo.
Se han separado. Él en un cuarto, ella encerrada en el baño. Él dice: amargada, cago en dios...Ella llora.
La niña siente vértigo en la barriga.
 Vomita sobre su abrigo rojo.
Sólo ha vomitado la comida; todo lo demás se queda dentro.



jueves, 4 de agosto de 2011

Köala


Eva Solah es una mujer valiente, muy valiente. Se ha lanzado a una maternidad en solitario y llena de incógnitas. Se ha inseminado; bueno, la han inseminado. Eva Solah ha tenido suerte porque su embarazo no ha sido gemelar. Después de haber parido, tiempo después, dicen que dijo que no le habría importado que lo fuera. Eva tiene las ideas claras, se fija un objetivo y lo consigue.
Nace un niño, Uno Solah. Eva piensa que se parece a ella pero a medida que pasan los días, los meses, va descubriendo que sólo se parece a ella en sus manías. A Eva le encanta Uno. Y Eva se enamora de la fantasía del padre de Uno:
De nombre Sergei y de profesión estibador en un puerto, decide.
Su hijo es bruto y fuerte, increíblemente rubio y con un simpático hoyito en el mentón. Con corta edad ya parecía gimnasta olímpico. Su hijo es dulce por las noches, cuando Eva está más cansada. Es rápido de reflejos y no muy hablador. Sorprende que es un niño con caída de ojos; cierra y abre los ojos con lentitud, como si pesaran mucho sus largas pestañas. A Uno le encanta la música, y siempre la baila.
Cuando Eva Solah descubre lo poco que su hijo se parece a ella, es cuando comienza a fantasear con su padre. Sabe que no debe hacerlo, porque Uno no tiene padre, y ella no debe transmitirle nostalgias, y menos, las suyas. Pero Eva no puede evitar pensar en Sergei e incluso pensar en buscarlo. A veces sueña que es él quien la busca a ella y a su hijo; y por eso, Eva pasea por el muelle a diario con Uno. Ven llegar barcos y buques y cómo son descargados. Se sientan en un banco a merendar y entonces Uno pregunta:
-Eva, a quién esperas
-La caída del sol, Uno...
Todos los días repiten paseo y repiten diálogo.
Un día de lluvia paseaban sin paraguas. La lluvia los empujaba a correr. Un grupo de hombres se divertían mirándolos. La lluvia tan intensa impedía a Eva verlos bien, pero creyó ver a Sergei entre ellos. Los llamaron  y Uno tomó a su madre fuerte de la mano para dirigirse hacia ellos. Cuando estaban llegando Uno le dijo:
-Eva, ha llegado
-¿quién, Uno?
-El sol, mamá...

Como si de un milagro evangélico se tratara, las nubes negras se abrieron dando paso a unos potentes rayos de sol que volvieron a cegarla momentáneamente. Cuando por fin pudo ver, los hombres ya no estaban. Eva y Uno volvían a estar solos. Se sentaron a merendar mirando fijamente la línea del horizonte y sin decirse nada, esperando como cada tarde la puesta de sol.

domingo, 31 de julio de 2011

Guapas


             Yang Fudong


Ava Urdaiz es una protagonista que llama a los secundarios para informarles de las verdaderas causas por las que ha conseguido el papel.
Siendo ella, como es, mujer guapa, sorprende que considere ella, que considera, que la hermosura no es lo que más sobresale en ella o de ella. Conseguir el papel sólo por guapa ha provocado que cediendo a sus principios conquistadores, desee un papel secundario pero feliz. Renuncia a ser la protagonista de la película de su vida.

Cuando Sinosuke se enteró de que aquel hombre sólo la deseaba por guapa, lejos de sentirse halagada, se sintió humillada. Si nos hacen sentir especiales es porque descubren en nosotros algo que no sabíamos que teníamos. Si sólo redundan en lo evidente, nos convierten en monotonía crónica. Cuando Sinosuke se va con un hombre es para sentirse especial, porque guapa ya sabe que es. Los hombres que elige Sinosuke son una mierda de hombres.

Ava Urdaiz y Sinosuke podrían liarse para dar gusto al placer estético de muchos, pero deciden aliarse para empezar a gustarse a sí mismas. Descubren que su belleza es sólo luz  y  oscuridad. Sol y sombra que se beben los demás.

domingo, 24 de julio de 2011

Bad romance


                                                                           Steven Meisel

Vamos a vivir un romance de verano. Espero que ninguno de nosotros pretenda continuarlo hasta el invierno, porque entonces no podría ser romance, sería ya toda una aventura. Porque estas historias tienen sus peligros y son vividas sólo por los más intrépidos.

Como ella; valiente para los romances pero cobarde para el amor. Todos los veranos se embarcaba conociendo perfectamente la hoja de ruta, su principio y final. Y había aprendido a conocer las mareas, a anticipar tormentas, a tratar los mareos, a vestirse con el traje de capitán...

Sabía que algunos paseos podían convertirse en travesías y que convenía llevar siempre chalecos salvavidas, crema solar y la cabeza cubierta.

Hubo un verano en el que no tomó esas precauciones y las consecuencias fueron nefastas. Todo el invierno mudando la piel que fue abrasada de tanto calor, la primavera anticipando un verano lleno de recuerdos y el verano cargado de nostalgias de lo que no pudo ser. De ahí la importancia de prevenir y de prevenirse.

Y es que los romances de verano eligen a personas como tú que acabarás atrapado en la telaraña de la ilusión y viviendo de los espejismos de la realidad. Que te nutres de la intensidad de lo efímero y que te alimentas con la novedad.

Ella que está escribiendo esto y tú que lo estás leyendo os encontraréis casualmente en algún concierto, apoyados en la barra esperando a que os atiendan. Os miraréis y sonreiréis y la canción que suene, será vuestra canción de este verano; la que escuchada en el invierno provoque una cálida sonrisa. Creeréis durante esos días en la media naranja, en el amor eterno, en la mujer de tu vida...y nosotros aguardaremos durante estas semanas para conocer el final de vuestra historia. A mí me interesará especialmente la despedida porque ya sé lo que ocurrirá durante los días; pero esa despedida creyendo dejar pasar algo único y especial contiene un dramatismo y una inocencia dignos de novelar. En la estación ya avisan de la salida del tren; besos apurados cargados de intención, alguna furtiva lágrima, promesas de última hora y el tiempo que inclemente, no se detiene..

miércoles, 20 de julio de 2011

El lago de los cisnes




Me dirigí al auditorio llena de nervios. Hoy eran las pruebas para ingresar en la Compañía Nacional de Danza. El moño se me deshacía al correr, y el sudor empezaba a empapar mi camiseta. Me había excedido al hacer la bolsa: demasiados pares de zapatillas, demasiadas pinturas en el neceser, demasiados paquetes de cigarrillos...Eché a correr por la avenida obviando el sudor, había camisetas de repuesto en mi bolsa. No quería depender ni de coche, ni de autobuses, metro o tranvías. Hoy mi cuerpo lo era todo. Por el camino fui ideando coreografías con las canciones que salían de mi ipod. Suponía que me harían improvisar; mi especialidad. Iba confiada, pero también aterrada. Temía a las demás bailarinas y también me asustaba el nuevo director. Había dicho en prensa que buscaba bailarines versátiles, ni sólo clásicos, ni sólo contemporáneos, que tuviesen una buena formación y que deseasen experimentar con nuevos coreógrafos. Había dicho también que entendía los nervios que podíamos tener. Había algo en él que no me gustaba. Su envaramiento no era el normal de los bailarines; era la altivez del cargo asumido. Su aparente timidez no me resultaba creíble, pura pose de primera bailarina. Llegué al auditorio una hora antes. Medio millar de moños se agolpaban en las puertas. Comencé a ver caras conocidas. Compañeras de barras y vestuarios y de cientos de pruebas. No era momento de cortesías, sólo concentración. Subimos por la escalinata a una de las salas donde apresuradas cogíamos un sitio donde estirar y terminar de arreglarnos. Tuve que volver a hacerme el moño; recogí el pelo en una trenza con forma de espiga que enrollé tres veces. Me puse un moño alto, ni muy clásica ni muy contemporánea. Los ojos los marqué con raya negra y con un poco de laca fijé mis cejas rebeldes. No escondí mis pecas pero sí marqué los pómulos con un poco de colorete. Les di también cierto rubor a mis labios. Malla negra de licra con la espalda descubierta, medias también negras con costura trasera que me llevó un buen rato colocar recorriendo mis piernas, zapatillas viejas.
Entrábamos de diez en diez. Estiré hasta que llegó mi turno, me puse en puntas y noté cómo una de las heridas de mis pies empezaba a sangrar. Entré en la sala. Allí estaba el nuevo director y sus asistentes, todas mujeres. Reconocí a alguna profesora del conservatorio. La primera prueba fue con el piano. Nos marcaron unos pasos. Técnica pura. No sé qué harían porque sólo miraba mi reflejo del espejo y la mancha de sangre que estaba empezando a calar las zapatillas. Terminada la prueba y casi sin transición llegó la improvisación; no pude evitar sonreír al empezar a oír la música; me encantaba. Noté una mirada reprobatoria del director y ahí me empecé a hundir. Entró en mí la inseguridad, llegué a pensar que me iba a echar de la sala. Comencé a bailar y a transmitir mi ansiedad. La música finalizó y nos mandaron salir dándonos las gracias. Había que esperar hasta el final de la mañana para saber quiénes serían los cinco admitidos. Cuando atravesaba el umbral de la puerta oí decir: -limpien esa mancha de sangre del parquet. Miré mis pies creyéndolos ensangrentados y lo que vi al bajar la mirada es que toda yo estaba abierta en canal. No era la primera vez que me pasaba cuando me entregaba. Abierta en dos mitades, recogí mi bolsa para irme sabiendo que no había sitio para mí en una compañía que busca máquinas.

No me equivoqué.

lunes, 18 de julio de 2011

Cirques

                                                                                                   Julia Garmond

Montar una noria requería del trabajo de unos cuantos obreros. Se pasó un buen rato mirándolos reafirmándose en su postura de pies pegados al suelo. Los coches de choque también tenían su dificultad, aunque lo que más llamaba su atención eran los altavoces que irrigarían la música que te haría desear chocar. Más de una docena de autocaravanas acampaban creando una barriada de hierros, color, basura y vida nómada en un sedentarismo artificial. Pasó un rato buscando niños, hijos de feria en un mundo de adultos. No vio ninguno. Faltaba la magia del circo, que es poesía al lado de las ferias que son pura prosa.
Salió de pronto, de una caravana, una mujer en altos tacones. Era rubia, muy delgada y espigada, de aspecto balcánico. Sus músculos marcados brillaban con la luz del sol y el tatuaje que rodeaba su brazo parecía no dar más de sí para abarcarlo. Los hombres no parecieron reaccionar inmediatamente, pero sí que notó que imprimieron un ritmo más rápido de trabajo. Ella no les dirigió la palabra. Se acercó a los coches de choque y corrigió la dirección de la banderita de algunos de ellos. Prosiguió su camino sin mirar atrás. LLegó hasta otra atracción que todavía no era más que piezas desligadas, apiladas unas sobre otras. Las rodeó dos veces, como en ritual, y antes de comenzar una tercera vuelta, un grupo de mozos ya había comenzado a cargarlas para iniciar la construcción. Inmutable, siguió la ronda. Su paso era firme, no dudaba sobre aquellos altísimos tacones. Se dirigió a la misma caravana de la que había salido y entró cerrando la puerta. Los hombres siguieron con el trabajo aminorando el ritmo pero sin decirse nada. El efecto provocado por la rubia balcánica fue sutil pero implacable. Volvió a abrirse la puerta de la caravana y de ella comenzaron a salir pequeños rubios, niños y niñas en fila, ordenados como por estaturas, silenciosos, controlados. Se apiñaron entorno a un árbol de aspecto centenario y formaron un corro alrededor de su tronco. Agarrados de las manos comenzaron a girar cada vuelta más rápido, hasta adquirir una velocidad endemoniada. Ninguno de ellos se soltaba. La rubia balcánica se asomó a la puerta de la caravana otra vez y entonces ellos frenaron en seco. Ordenados, silenciosos y mareados volvieron a casa.
Parecía tener ritmo, métrica, cadencia, rima y muchas metáforas después de todo aquella feria.

domingo, 17 de julio de 2011

No cerramos por vacaciones...

                                                                          Kanako Sasaki

He soñado que me enrollaba con Antonio Banderas, que no era actor, sino bailarín clásico con una estupenda cabellera y cuerpazo flexible (estaba buenísimo, no sé porqué le atribuí esa identidad). Me llevaba a comer a un pueblo pesquero y ahí terminaba el sueño dando paso a la pesadilla. Yo tenía que acabar yéndome porque decubría una especie de engaño por su parte. LLegaba a casa, creo que borracha, y me acostaba. Cuál no sería mi sorpresa al darme cuenta al levantarme de que me faltaban mis dos coches¿?. Recuerdo que el coche había tomado bastante protagonismo en una primera parte del sueño, en el viaje hasta el pueblín, disfrutando de unas vistas nocturnas llenas de edificios  iluminados y de cráteres de volcanes en erupción (visto todo ello desde la lejana perspectiva, precioso)...Me habían robado, y no sólo un coche sino dos. Llamaba a la policía tras unos momentos interminables de no saber el número, y no me hacían mucho caso. Pasado poco tiempo, aparecía Antonio con su compinche y ahí la cosa se tornó violenta...despierta!!!
Parecen perseguirme animales muertos este verano. Tras la paloma de la paz han sido muchas las que he visto muertas o agonizantes en carreteras secundarias, principales o de mala muerte. Gatos, gatinos, puercoespines, aves varias. Me pregunto si ellos también saben que se acercan catástrofes. Vi un potro corriendo por una autovía. Corría huyendo de esta civilización que no aprende del pasado. Mi perro mató a un gato ayer, recordándome nuestros instintos más primarios y lo difícil que lo tienen algunos para sobrevivir.
 Con este panorama me da reparo hasta utilizar insecticidas.

sábado, 16 de julio de 2011

Irene


Gracias mamá, por cortarme unas alas que me hacen conocer el infierno.
Gracias mamá, por parirme sola
Gracias por encantarte todo lo que no te gusta de mí
Y por darme tierra que huele a ella
Gracias por cobijarme en la sombra
y porque crezcan en mí historias que nunca me aburren
Gracias por darme horizonte
y raíces que se aferran al sentimiento.
Gracias por nuestras soledades
llenas de almohadas empapadas,
por recoger mis furtivas lágrimas
y tocar todos los instrumentos de esta banda sinfónica.
Gracias mamá, por tu lecho de quimeras
por tus risas inocentes
por tus broncas preocupadas.
Por tus ojos chinos que me miran de verdad
y por tus manos calientes que calman mi piel.
Gracias mamá, por hacer que mi corazón chille callado
y por lanzarme a correr maratones asmáticas.
Por obligarme a mirar las lunas llenas
y explicarme que vivimos en los eclipses.
Gracias por no leer lo que me descubre
y por esconderte a escribir diarios secretos a la vista, no a mi mano.
Gracias por ser buena como ella
y por empujame a que la quiera más que a nadie.
Gracias por no darme hermanos
y por aguantar que todavía los quiera...
Por ese helado que comimos hoy
mientras juntas seguimos solas.
Por la lucha, por el amor, por las cuestiones
por mi abuela
por su casa
por tus huesos casi rotos de sostenernos
y por tu alma que lo llena todo, de amor, de paz, de madre...

jueves, 14 de julio de 2011

Nocturno


Piel contra piel, suavidades convergentes.
El abrazo de los amantes que buscan sus huecos para encajarse. La unión de carnes conjugándose en fusión. El roce dérmico calando hasta los huesos...

miércoles, 13 de julio de 2011

De plagios, robos e insultos...

No salgo de mi asombro.
Me informa un lector anónimo que uno de los textos de Quid pro quo ha sido copiado y que aparece en otro blog. Lo compruebo y le comento a la autora la jugada. Mi comentario suscita un tercero de otra persona en el que me acusa de haber sido yo la ladrona de textos y me llama patética.
No dejan de ser tonterías.
Quizás lo patético sea escribir esto.
Un beso

lunes, 11 de julio de 2011

Gora San Fermín


Patrones de conducta:
Madruga todos los años durante las vacaciones estivales para ver desde el sofá los encierros de San Fermín. Cuando hace tiempo hablaba del hombre perfecto y se decantaba por el submarinista, se olvidó del tronkatori. Buscando explicación a cómo una anticorridasdetoros gozaba de los encierros sanfermineros, que no de otros, recordó la poderosa atracción que sintió hacia unos hombres que subidos sobre un tronco lo hachaban con todas sus fuerzas. Viendo los encierros, creía volver a verlos entre tanto guiri y madrileño despistado. Seguían llevando la misma indumentaria: camiseta de su equipo, pantalón de montañero, hoy blanco, calzado deportivo, aro en la oreja...Tenían la misma actitud: porte atlético, ágil, ausencia de miedo, necesidad de adrenalina...Y a ella eso le gustaba...
Un tipo que madruga sin quejarse no sólo para correr, sino para echar una carrera ...
Un hombre que controla su miedo
que mantiene las costumbres familiares
que respeta a los invasores extranjeros
que no lucha contra el animal pero que se quiere medir con él
hombre templado, fuerte, seguro, osado, pasional, natural...
Otro hombre perfecto.
Se vuelve a la cama cuando termina el encierro sin heridos por asta de toro pero con muchos corredores atendidos por magulladuras y golpes.

viernes, 8 de julio de 2011

Sister morphine


Cientos de personajes acuden a su encuentro para expresar lo que ella necesita decir. Son todos mujeres. Aparentan ser muy distintas, con físicos que se oponen ocultando pasados históricos. Todas quieren ocupar el papel principal: el de la voz que hable por ella. No se trata de lograr un doblaje perfecto, ni una interpretación sublime...Va descartando a todas aquéllas que más se le parecen. Lo que busca es a alguien tras quien poder enmascararse y que no haga sospechar a nadie nunca que ella podría encontrarse detrás. Necesita un hombre o un hombro. Necesita un reflejo opaco. Entonces apareció él; el tipo que bien pudiera protagonizar tantos soliloquios. Tenía melena de mujer, cuerpo de guerrero, mirada de miope, boca de deseo y estaba derrotado. Se lo dijo su actitud, su sonrisa resignada y complaciente, sus manos inquietas, el cruce apretado de sus piernas, el desgarro de su voz y las cicatrices de sus brazos camufladas bajo tatuajes. ¿Por qué acudiría un extoxicómano a la llamada de su conciencia? Intrigada decidió preguntárselo. Él sólo le tomó la mano y la hizo recorrer el curso de sus venas encallecidas. Pasó los dedos sobre los dibujos notando el empuje de su sangre por aquellas cuencas profundas, rompiendo diques, fluyendo incontrolada. Él le dijo que había acudido a la llamada no de su conciencia, sino de su sangre. Que oyó el pálpito de su rabia, olió el aroma de su pérdida, probó el sabor de su frustración...y que eso los unía y le haría convertirse en el primer hombre que tomara su voz para gritar su odio.
No sabe cómo se llama, pero sabe que es él. El hombre de venas fosilizadas por las que la sangre no deja de correr. El que estando derrotado no disimula. El que viste las grietas de sus paredes de arte. El que ha roto su voz y su mirada. El que toca nervioso el mundo. El que quiso vivir en paraísos artificiales buscando a evas inexistentes.
 Es él el que hoy es ella.

jueves, 7 de julio de 2011

Sexe estival


Capítulo aparte merecen todos aquéllos que disfrazados de caballeros no dudan en eyacular dentro de la boca de una mujer sin previo aviso; amparándose luego en una advertencia no advertida por la entregada dama.
Ni que decir tiene el caso de aquéllos que parecen dormir como troncos en la cama de ellas. Ante tamaña injusticia, ellas dan pataditas, patadones, culazos o incluso besos aparentemente cariñosos que intentan despertar a las marmotas. Una vez conseguido que se desplacen queda por lograr que se despierten para que se larguen:
-mmm, oye,  creo que te están llamando al móvil...
-mmm, creo que estoy oyendo ladrar a tu perro; pobre, solito en casa...
-¿no extrañas tu cama y tu almohada?
Para otro capítulo darían aquéllos que quizás todavía medio dormidos, olvidan casualmente alguna de sus cosas en las casas de las susodichas...

Compartir intimidad sobre un colchón no siempre es fácil y compartir el colchón, menos.

lunes, 4 de julio de 2011

Tenemos chica nueva en la oficina...


Un par de jóvenes ejecutivos comentan las mejores jugadas del fin de semana a la puerta de su trabajo fumando un cigarrillo con las mangas de la camisa remangadas. Uno de ellos fuma compulsivamente mientras el otro mueve los brazos muy expresivo; señala hacia un lado y los dos se quedan largo rato mirando. El que fuma compulsivamente lanza el cigarrillo sin mirar y sin fijarse en el césped recién segado. Los dos son guapos; uno, calvo rapado con media barba, el otro , morenazo de pelo negro y barba profunda. Visten pantalones informales y camisa azul. El calzado es deportivo y se nota que de marca. Sorprende lo frescos que parecen. Quizás se hayan inyectado bótox para evitar la sudoración. Están en forma y se muestran muy activos. Quizás consuman cocaína en los baños de la oficina. Llega una chica en coche y se para frente a ellos. El coche publicita un cátering. Es pronto. La chica aparca, se apea y lleva una cajita que podría contener croiasans todavía calientes. Ellos ni se fijan. Quizás estén a régimen. La chica camina desfilando. Va muy recta, con la espalda algo arqueada. Quizás tenga escoliosis. Su culo es un culito; apretado en unos vaqueros y sin tacones, puede decirse que tiene un tipazo. El pelo recogido en una coleta baja. Sobresale su estilo al andar. Entran casi a la vez. Larga espera hasta que ella sale. Lo hace con el pelo suelto. Ha perdido los andares, pero sigue portando la caja que parece no haber sido tocada.
 Quizás haya pasado algo dentro

viernes, 1 de julio de 2011

Plus femmes


Dayana Salazar le debe su nombre a una mala de serie de televisión y su apellido a una prolífica rama de árbol gitano. Dayana es la única gitana estéril de los Salazar, y piensa que  quizás también de los Heredia, de los Vargas, Montoya o Amaya. El bicho raro, la gitana estéril.
El padre de Dayana ejerce de patriarca mientras vende zapatos en los mercadillos, pero dentro de su casa besa a su hija con cariño y aflición. La madre de Dayana, aficionada a series, culebrones y realities, sueña con que su hija gane Gran Hermano, y se marche de su barrio, donde sufre el estigma de la tierra yerma. Sus hermanos también la quieren, es una gitanilla triste.
Dayana abandonó pronto sus estudios; se ahogaba dentro de un aula. Le gustaba leer y música, pero siempre suspendía la gimnasia, influencia del sedentarismo materno. A los doce, ya dejó de ir a la escuela, pese al empeño de las profesoras. Se pasaba el día tirando del carricoche de los hermanos pequeños, haciendo recados para la madre y callada...
A los quince se casó con Antonio Paula, hasta ese momento Antoñito, quien la repudió dos años después por no darle hijos.
Dayana volvió a su casa a tirar del cochecito de los hermanos pequeños, tras sufrir el desprecio y el insulto del clan de Paula. No le importó mucho separarse de ellos y volver a casa. Terminaba así su obligación. Todas las noches oyendo a Antonio jadearle en el oído que le demostrara que era una mujer. Lo despreció desde el primer día, pero siempre callada.
Dayana aceptó con resignación su destino: el ostracismo de las gitanas sin hijos, relegadas a tirar de los cochecitos de sus hermanos, siempre pequeños...

Belliqueuse


Si alguna vez te has oído el corazón, nos parecemos; y si alguna vez lo has visto palpitar traspasando casi la piel de tu pecho, nos parecemos mucho; pero si alguna vez tu corazón ha sustituido a tus tripas y se ha instalado en tus sienes, entonces y sólo entonces le daremos sentido a la palabra empatía.
Hay tíos que dicen tener la polla no sólo colgando sino prendida a la cabeza; podríamos pensar que son amorfos, deformes o transformes, pero ellos se sienten normales y yo los siento así también.
Hay tías que dicen parecerse a los tíos, tíos que dicen de ellas que actúan como hombres y mujeres que piensan que ya aburre la manida batalla de sexos.
A mí me gusta una batalla...

miércoles, 29 de junio de 2011

Trinchera y barricada



Sinossuke se atrinchera. Intuye el peligro. Tiene miedo. No conoce otra manera de protegerse más que esconderse. Sinossuke teme terminar con su soledad. Su soledad es cómoda, es placentera, es egoísta y es libre. Sinossuke es hija única y mujer sola. Predestinada a caminar sola reconoce que a veces gusta de agarrarse de un brazo o de dejarse abrazar hasta casa; sobretodo en los retornos etílicos. Como no es romántica, sus despedidas no terminan en magreo en el portal; pero como tiene miedo, suele echarles de su casa en cuanto asoma la lucidez. Lucidez que se esconde en braguetas abultadas y despiadadas. Es víctima, pese a que los verdugos se empeñen en pintarla fría; y no los desmiente, porque ante ellos siempre será fría, gélida.

El desafío llega sobrio y asusta. Domina el juego pero le aterra la realidad. Piensa que es hora de enfrentarse a ella a cara descubierta, salir de la trinchera sin escudo y buscar el armisticio

pero...

Sinossuke se atrinchera, intuye el peligro, tiene miedo

domingo, 26 de junio de 2011

Vampires



Intento que lea mi mente, que vea en mi mirada, que entienda cómo respiro. Entre nosotros se interpone un velo que oculta mis intenciones. Él no es capaz de rasgarlo...y dice que se ha agotado intentándolo. Debe ser mi exigencia cruel, que no sé qué oculta, pero a la que sólo yo me acostumbro.
Cuando le conocí alardeó de adorar a las mujeres difíciles, y cuando dejé de conocerle, decía odiar mi dificultad. Decía tener una herida sangrante que no dejaba de manar y sentía que yo me alimentaba con esa sangre.

 No se dio cuenta de que a mí sólo me gusta la sangre que brota de mis heridas.

viernes, 24 de junio de 2011

Tórrida


La ola de calor llegó sin previo aviso del parte meteorológico. Invadió la ciudad, pesó sobre los campos y a ella la envolvió en niebla.

Se pasó todo un invierno ansiando calor, y ahora que llegaba la ahogaba. Ocurre como con todo aquello que deseas sin pensarlo: en cuanto llega, ya te estás arrepintiendo del deseo, que se convierte en algo que quitarte de encima.

“Cuidado con lo que deseas...no vaya a ser que se cumpla”

La ola de calor la bañó de niebla y la arrojó a la orilla de sus sentimientos; que no podían alterarse con el frío, pero que empezaron a bullir con veintidós grados. Veintidós grados fueron fiebre. Los síntomas no se hicieron notar rápidamente. Comenzaron a llorar sus ojos; lágrimas rebeldes que no lograban ni siquiera refrescar el rostro. Luego fue la respiración; con la nariz taponada dejó de respirar para suspirar. Empalidecieron sus labios después a fuerza de apretarlos para no chillar. Su cuerpo se contracturó haciendo barrera y bloque contra los envites. El temblor se convirtió en movimiento natural...

Y fue la ola de calor que trajo consigo la niebla.

Amaneció el día soleado y todo presagiaba ausencia de tormenta, pero no tardó mucho en desatarse un tornado interior, al darse cuenta de que una vez más habían jugado con sus sentimientos. La habían engañado conscientemente y la habían hecho engañar. Lejos de descubrir lo que es el orgullo se hundió en el solsticio. La manipularon tocándole sus cimientos y haciéndola caer.

Y ahora espera que baje la marea, que se recojan las olas y que se lave la arena. Espera que todo siga su curso, que pase la ola de calor y que llegue el verano. Que lo natural se imponga en este tiempo loco y a esas personas que son puro artificio. Que los juegos sean entre personas y no con ellas. Que se despeje la niebla y luzca el sol.

Y espera que eso suceda pero sin desearlo, porque cuando el verano llegue, seguro que clamará por el otoño y la caída de la hoja. Si alguna certeza tiene durante esta ola de calor es de la existencia de las cuatro estaciones y de cómo en sus cambios se alteran los ánimos.

Todo pasa...todo llega.






lunes, 20 de junio de 2011

Littérature


Extrañar o echar de menos. No sé qué es más, pero ella hace las dos cosas. Extraña y echa de menos.
Siente que pierde el tiempo añorando, pero al mismo tiempo su naturaleza nostálgica la hace vivir así.
Mira fotos antiguas, quizás sacadas hace un minuto, y ya las siente pasadas. Lee textos apenas casi escritos, saluda personas conocidas hace nada y a las que consideró amigas.
 Se mira en el espejo y se ve mayor.
No es que viva rápido, sino todo lo contrario: vive lento; aguanta cada minuto, se aferra a cada momento y recuerda a la que ya no es.
Recuerda a aquella niña que se ilusiona con todo, con todos; aquella chica que aplaude cada truco de magia muy fuerte y con la boca abierta y los ojos casi cerrados, aquella mujer que no se llegó a creer que se podía comer el mundo, y a la que hoy casi se la ha engullido todo, todos...
Extrañar o echar de menos. Ser o no ser.
Un día es Kafka y al siguiente es Shakespeare...y al otro es Nietzche o Unamuno que nunca pasa de moda...También puede ser Wilde o cualquier ruso del diecinueve, un japonés, una japonesa, poesía francesa o prosa excitante que conmueva...Valente, Aleixandre, Cernuda...Lationamérica recordando la barbarie que habita en ella y que le recuerda que tras un volcán chileno se encuentra un paraíso...Malditos, eruditos, hijos de puta con éxito, mujeres que encontraron el éxito cuando gritaron...cuando gritaron que gozaban, que sentían, que padecían, que existían y que podían estar de moda. Porque la moda llega cuando a ella ya se le pasó. Porque al final va a resultar que es un clásico y que por eso Unamuno duerme más cerca de ella que ningún otro. Porque añora, porque echa de menos, y porque piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Porque ella no nació indignada, pero a la de tener uso de razón lo fue...
Y ahora prefiere ser nostálgica que indignada.

viernes, 17 de junio de 2011

Reducción al absurdo


Una mujer sola en una barra de moda. Ella disfrazada de sencilla y todos los demás presumiendo de algo que la mujer no alcanza a ver. Tontería que intenta aplastarla. La mujer se pregunta: ¿es menos una mujer sola que una cucaracha?
 Inevitablemente Kafka.
Inevitablemente sola.
La mujer podría matar gratis o seguir bebiendo sola.
Bebe sola y muere gratis.

Ecologismo


Salí a comprar el periódico y aproveché para tirar en el contenedor del reciclaje una botella con un mensaje de S.O.S dentro.
Sabía que me cargaría el proceso; papel con vidrio.
Supongo que querría fastidiar al tiempo que quemaba un cartucho más...Es increíble cómo me he empeñado en demostrar que el romanticismo no existe para mí.
Sólo una ilusa grita al vacío esperando ser oída.
Subí a mi casa para esperar la llegada del camión de la basura asomada a la ventana. Fumaba un cigarrillo y llegó. A cámara lenta vi cómo enganchaba los contenedores, cómo los volcaba, los devolvía vacíos y se marchaba.
Me fui a la cama, soñé con olas...
Al día siguiente, madrugué para ir a trabajar. Me duché, desayuné, me vestí y cerré la puerta con llave al salir.
Al subirme al coche me di cuenta de que al lado de la puerta descansaba agotado mi mensaje de auxilio.
 Supongo que se habría caído.
Lo recuperé y lo devolví al lugar donde siempre debió haber estado: el contenedor de papel.

miércoles, 15 de junio de 2011

Mito


De todos los mitos y leyendas, ella se quedaba con el de Lolita. No existía en toda la Cultura Clásica personaje que le suscitara tal fascinación. Y ella la hizo mito y leyenda.
Se acercaba la figura de lolita a la suya propia en que no había más pizca de intención en ellas que la de divertirse y la de no calibrar nunca las consecuencias que podían acarrear sus juegos.
Personas libres y sin ataduras, locas por seducir y ansiosas por ser seducidas.
Personas que conciben el tú a tú como un lance a muerte.
Mujeres siempre niñas
y niñas escondidas en curvas de mujer.
Dolores fue la matrona que asistió a su madre en el parto, y por ella, lleva su nombre. Es una Dolores ansiando ser una Lolita. Las uñas rojas coral, recortadas con los dientes; los vestidos con escote siempre en forma de corazón y frescas frutas estampadas. Volantes, guantes, turbantes, gafas...complementos perfectamente elegidos a juego con su perversión; a juego con su juego.
Dolores conquistó a su profesor de música tocando el arpa, a su monitor de natación mientras aprendía a lanzarse de cabeza, al enfermero de la escuela, cayéndose por las escaleras, al novio de su amiga, moviendo las caderas y al socorrista de la playa comiéndose un helado un día de lluvia estival.
Dolores era Lolita pero no porque lo ansiara sino porque la ansiaban.

viernes, 10 de junio de 2011

Heterosexual





No le resulta fácil como mujer ponerse en la piel de un hombre, más que nada porque ha sentido cómo muchos se la han rasgado, marcando así no sólo su cuerpo sino también su vida.
Sherezade disfrazada moviéndose como un hombre por las calles de Bagdad, cofrades bajo capirucho escondiendo su femineidad, burkas, maquillaje...capas y capas que esconden una piel quizás más suave pero sin duda también resistente.
Hoy ella jugó a ser él, y lo primero que hizo fue pensar en cómo se comportaría con ellas, con todas; porque si de algo estaba segura siendo él, es que habría muchas ellas en su vida. Si ya siendo mujer se sentía seducida por la mirada de muchas, por la melena, por la sonrisa, por el cruce de piernas...o se quedaba prendada de un vestido, de unos andares o de la caída de una blusa sobre la piel; siendo hombre suponía que la afición se tornaría en obsesión. La belleza de las mujeres, en todos sus rituales, elevaba la mera observación a categoría artística.
No dependía de factores sincrónicos, de modas o tendencias; era algo esencial, algo intrínseco codificado en la piel.
Jugando a ser Él, paseaba por la calle fijando su mirada en los ojos de todas las mujeres con las que se cruzaba. Topó con algunos limpios, con otros camuflados bajo capas de rímel negro, con ojos miopes tras gafas de pasta, con ojos abiertos que no veían nada, y con los suyos...Los de ella eran de mora, o de china, o de gitana; eran raza. Parecían dibujados por un trazo firme, diseñados en época de cánones. Eran grandes para su cara, que era linda, de niña. Ella se movía con paso marcial y sus caderas ondulaban compases de valses o ritmos latinos; porque en ella había contradicción, había verdad. No vio a una mujer escondida tras inseguridades, transfigurada apenas por artificios. Pero vio a una mujer que seguro que tenía miedos, porque la belleza que irradia de la verdad es pura virtud.
Sólo pudo seguirla por varias calles atestadas de gente con prisa que no se para ante lo que a ella siendo ella o siendo él, la paraliza...y no olvidó su rastro de belleza, de virtud, de verdad imposible de ocultar

jueves, 9 de junio de 2011

Ciao bella ciao




Despedirse para no volver a verse. Sacar un pañuelo blanco de un bolso negro y agitarlo al aire en un día gris sin contrastes.
Si por lo menos hubiese tenido esa oportunidad...Es la importancia de los gestos; quizás más importantes los no tenidos que los llevados a cabo. Si hubiese sabido que era la última vez que lo vería, se habría aferrado a él para decirle que pese a no saber si le amaba locamente, sabía que le quería conscientemente. Y para ella eso era lo importante: racionalmente había decidido unirse a él y ser pareja. Porque ser pareja es más que amarse. Es cuidarse. Y eso pudo ser definitivo y marcar aquella despedida. En aquella época ella necesitaba ser cuidada, y en aquella época ella aprendía a ser pareja. A él le pudo la impaciencia al ver que no salía su ego a escena, le pudieron las escenas en las que cuando se subía el telón ella era grande ante su público y que en cuanto se bajaba, se volvía pequeña entre sus brazos, ante su mirada. Le enfadaba que sólo sacara el genio para los demás, y que no se lo aplicara un poco más en su vida. Entendió que a ella le faltaban ganas.
Y no la dejó despedirse, porque una despedida era demasiado teatral y ella tenía tablas.
Y él se fue sin entender nada, sin comprenderla, sin aceptarla.
Y es la importancia de los gestos no tenidos: el abrazo, darse las manos, mirarse a los ojos, tender un guante, bajarse las medias, mojarse los labios...y no marcharse...

domingo, 5 de junio de 2011

Prèt-a-porter






Todos quieren oír palabras encendidas, leer palabras alegres, sentir emociones fuertes. Todos quieren que les lleven a nuevos lugares, que les dediquen miradas, que les susurren versos. Todos quieren que les entretengan, que les conmuevan, que les hagan pensar.


Y algunos quieren que sea ella quien escriba.





Y ella no puede porque se ha puesto su vestido más bonito, aquél que tiene perlas en las mangas, y una a una se le han ido cayendo. Y ahora se arrodilla por el suelo para recogerlas, con las mangas deshilachadas y las perlas clavándosele en las plantas de sus pies. Y ha dejado de sentirse guapa porque se siente ridícula, porque ha presumido de algo que ha resultado de una inconsistencia aun mayor que su talento.





Ahora debe aprender a coser no sólo las perlas, sino también sus palabras.



miércoles, 1 de junio de 2011

Leonard Cohen

16.Ya no estoy en mi mejor momento para practicarel oficio de los versos.
Se me da mucho mejorestar en el cuarto ropero con Sara.
Pero incluso en este mundo alternativotampoco estoy ya en mi mejor momento.
Necesitola compasión de mi propia atención.
Quién podría haber adivinadoque el corazón envejecedel contacto con otros.

49.Un día de estosserás el blancodel desprecio de los esclavos.Entonces no hablarás con tanta tranquilidadsobre tu libertad y tu amor.Entonces te aguantarás las ganasde ofrecernos tus respuestas.Tú tienes muchas cosas en la cabeza.Nosotros sólo pensamos en la venganza.

68.Dejé que tu mente entrara en mípor culpa de la soledad.Fui un hogar para tu visión.Pero no podría serlo dos veces.No pises tu sombra,no pises mi escoba.Yo mantendré tu sombra limpia.

95.El amor es un fuego.Arde por todas partes.Desfigura a todo el mundo.Es la excusa que el mundo ponepor ser tan feo.

102.Ya no me queda talento.Ya no puedo escribir más poemas.Ya podéis llamarme Len o Lennie,como siempre habéis querido hacer.Supongo que debería dejarlo,pero los viejos hábitos persisteny las mujeres no hacen más que empujarme a ello.Antes de que me acuséis de que os aburro(para vuestro definitivo triunfo y alivio)acordaos de que ni vosotros ni yopodemos hacer ya el amor,y una vez más habéis disfrutadode la compañía de mi alma.

114.Cada vez que mi mujer tiene un hijose vuelve loca;ve el mundo con lucidezy se vuelve loca.La tenemos que internarpara poder volver a la guerra.Hombres y mujeres muerenprecisamente delante del niño.

(Del libro La energía de los esclavos, publicado en Visor)

martes, 31 de mayo de 2011

40 de mayo.

Una niña a la que hoy sólo quiso su profesora se tiró llorando a sus brazos, y le enseñó su hombro, mordido por la que debería ser su madre.
Alguien que dice quererla se preocupa porque se crea lo que le cuenta esa niña.
Una madre intenta que su hija aleje sus preocupaciones
Y un padre que sólo disfruta con los deportes
Una paloma a la que se le resta identidad llamándola rata
Y unas plumas que sobrevuelan la ciudad
Miles de historias de amor abortadas
y una cama que rezuma su propio sudor
Unas ansias por escribir algo bello
versos que sólo habitan dentro de ella
prosa que huele mal.
Ideas que se escapan como la sidra al escanciarse
emociones que palpitan con el trago ingerido
palabras que brotan sin sentido.

Cadáveres exquisitos esperando sepultura.

domingo, 29 de mayo de 2011

Nouvelles vagues




Tenía miedo, miedos.
De pequeña y de mayor me creía lo que me contaban, pese a que no solía creer en quien lo contara. Me creía los asesinatos de las películas sobre todo si estaban contados por un buen narrador, creía en los fantasmas y en los espíritus bien caracterizados, me asustaban las heridas y la sangre cuanto más espectaculares y no podía dormir sola si tenía miedo.
De mayor seguí igual salvo que por mucho miedo que tuviera, dormía sola; puntualizo: me acostaba sola; porque dormía con los auténticos fantasmas, los del miedo. Se presentaban ante mí en forma de agua, grandes olas que me cubrían, me impedían el paso, me aupaban o sumergían, me empujaban violentamente contra las rocas o sólo se alzaban ante mí, imponentes. Vivía estos sueños con las sensaciones encontradas: por una lado aterrada y por otro gozando de la maravilla del paisaje embravecido. Y así debía de ser mi miedo, mis miedos: sensaciones apabullantes, paralizantes, inquietantes que generaban tal adrenalina que me hacían sentir viva, muy viva.
Algo debía de gustarme, porque no solía luchar contra él, contra ellos. Dejaba que como las mareas, subieran y bajaran. Enfrentarse a ellos y ganar, suponía el triunfo de la razón.
He de reconocer que alguna vez gané, pero hasta los triunfos pueden llegar a generar miedo. Como la felicidad intensa.
Mis miedos me han servido para mantenerme alerta, despierta...insomne
Si hoy escribo esto es porque estoy aterrada: tengo miedo de mí misma; de una conciencia contaminada de prejuicios que siempre acusan, que gritan culpable. Soy la jueza más dura, su señoría implacable, inquisidora, cruel. Porque la justicia también da miedo, incluso la poética. Castigos ejemplarizantes, ejecuciones públicas, años de reclusión, privación de libertades, ley del tailón, del silencio, venganzas...La represión de lo que nos asusta lo hace crecer; por eso yo no podía intentar acallar mi conciencia, porque me habría estallado en las sienes. Y sabía que si me tenía miedo, haría bien, porque era más temible de lo que cualquiera podría llegar a serlo nunca para mí: era mi mayor enemiga.

sábado, 28 de mayo de 2011

Excuse-moi






Hoy he atropellado a una paloma, y mucho me temo que fuese la paloma de la paz.



Confié en que ella evitara las ruedas de mi coche, que fuese hábil para colarse entre ellas; pero no. No puedo confesar que la haya querido matar, pero debo decir que tampoco lo he evitado. La dejé a ella con la responsabilidad de salvarse, y no sé si no pudo o no quiso. Lo que sé es que dejé un rastro de plumas tras de mí pese a que no haya encontrado nada en las ruedas. Aterrada, esperaba encontrarme su cabeza aplastada allí, pero no. Ni rastro. Y sé que la maté porque la oí y porque la vi. Y sé que con ella se va mi paz, porque yo sólo puedo matar a la paloma de la paz.






Ahora me toca esperar.












viernes, 27 de mayo de 2011

Quelques mots

En un intento por conocerse a sí misma, se pone triste.
Pobre Sinossuke, incapaz de definirse.

martes, 24 de mayo de 2011

Remember









Rescato estos dos textos de mi baúl de los recuerdos. El primero es del 22 de septiembre de 2010 y el segundo del 9 de febrero de este año.


No sé si necesitan un rescate, ni siquiera una relectura...






Revolución y guillotina

Detrás de "paz y amor" hay un infierno. Tras "haz el amor y no la guerra" hay aburrimiento. Llegado el momento, escuchado lo que hay que oír, visto todo lo que se ha tenido que ver y aguantado más de lo estrictamente necesario, toca dar con el puño sobre la mesa y dejar de cagarse para empezar quizás a cagarla, pero a hacer algo. En el jardín de Dora no crecen " flowers power", se asemeja más a un jardín japonés lleno de piedras que tiraría sobre quien ose querernos hacer pasar por gilipollas. Se tapa la nariz para no respirar "Love is in the air" porque hasta las mismas narices está de olerse la que nos quieren armar. Sabe que esa serenata de "All you need is love" se lo puede cantar la tuna a quien le sobre ese amor, porque a los que les falta se deben conformar con salud y trabajo (por dinero, que no por amor al arte).Quizás se disfrace de hippie en el entierro por los derechos y el respeto del ser humano.



Aujourd'hui

Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo. Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.

sábado, 21 de mayo de 2011

Expiación










Experta en autocompasión aficionada al melodrama busca historias complejas sin final feliz.





Mucho le debe de gustar el sabor de sus lágrimas, porque siempre termina llorando. Una vez tras otra tropieza con el mismo bache de siempre, y todavía no ha aprendido a caer bien, sin dañarse más de lo estrictamente necesario. Como suele pasar, lo que más le duele al caerse es su propio amor propio; siempre hay alguien viendo el desplome inexorable. Se duele de vergüenza y le duele volver a machacar su zona más delicada. La parte íntima, la emocional no sale tan resquebrajada como la parte cerebral. Ella misma se insulta al comportarse como una torpe; se empeña en humillarse, en obsesionarse.





No se da cuenta que pierde el control porque no tiene equilibrio.





Ciertamente el alcohol contribuye a su inestabilidad y caída, pero también hace de ello algo divertido, patético, expiatorio. Caerse sobria no tiene perdón. Caerse ebria es casi una necesidad; porque necesita descender al suelo para volver a apegarse a la realidad. Despertar de sus ensoñaciones etílicas y concentrarse en el camino de vuelta a casa. Ha de recorrerlo digna, dejando que fluyan las lágrimas que en ella, es como achicar el agua de la barca a punto de hundirse. Porque muchas veces ha estado al borde, a punto de escorar contra sí misma, y nunca ha vuelto a tierra más tarde de lo que podría esperarse de una mujer como ella. Cuando llega ya no parece naúfraga, parece sirena con las pestañas llenas de sal de tanto llorar. Pero llega sonriendo porque sabe andar y desandar el camino pese a la cola de pez que tantas veces la hace caer.

viernes, 20 de mayo de 2011

(Des)espérer





Esperaba vestida a su amante. Mucho más cómodo hubiera sido hacerlo despojada de ropas, pero no quería estar cómoda para él, quería estar guapa. Le obsesionaba la idea de que la viera vestida, arreglada...ya que siempre la veía desnuda o con la ropa sencilla de andar por casa. Tal era su obsesión que cada vez que la visitaba, ella le sacaba todos los trapitos de su armario; le pedía consejo sobre qué ponerse en su próxima salida y cómo combinarlo. A él no le importaba nada de eso, pero a ella sí. Le esperaba, por tanto, vestida, con el pelo suelto y sin desmaquillarse. Sus actos reflejos al entrar en casa eran: descalzarse, desvestirse, enmoñarse y despintarse. De esa guisa se tumbó en el sofá, con los vaqueros puestos y la raya en el ojo; pensaba que peor había sido el día del vestido de encaje. Se fumó un pitillo, se sirvió un vino. Abrió una botella, un regalo de una amiga, algo especial. Apuró la copa y se sirvió otra. Notó el pronto brillo de la mirada alegre. Miró el reloj. Pensó en cenar algo, no quería que le entrara el hambre estando él. El cigarrillo y el vino la habían llenado, cenaría después. Puso una película pero era de chicas, de mujeres; se dijo que la quitaría en cuanto él entrara e intentó memorizar el canal de noticias a todas horas o el de deportes. La peli iba de chicas, de mujeres. Típico rollo argentino sobre la soledad de unas casi treintañeras, soledad compartida, soledad sin hijos, soledades de todo tipo.



Cuando se dio cuenta había oscurecido. La había dormido el acento argentino o el vino...






Era su soledad, la soledad de la que espera maquillada, vestida y ya despeinada a un amante que no llegará.



lunes, 16 de mayo de 2011

Ars poetica






Sale una prosa de mí que a veces parece tener la métrica de un verso libre.



Es como mi sonrisa, cuando sale natural desarma, pero su impostura casi tiene el mismo efecto.



Ensayo, pruebo, juego...a escribir, a sonreír y a vivir.



Utilizo la primera persona para esconderme tras ella, y me quedo con la tercera como álter ego.



Creo personajes con los que siento, porque siento como si yo misma fuera un personaje. Estiro las sensaciones, me hundo en los sentimientos y lo veo todo con la imprudente perspectiva de la lectora voraz.



Creo finales inciertos que me provocan risa porque el drama está en el planteamiento, a lo largo del nudo.



Son las imágenes de cuerpos las que me muestran el alma, las de miradas las que muestran mi intención y las de mujeres las que habitan en mí.



Encuentro en el Surrealismo la esencia



en Oriente, la belleza



en el Francés, el estilo



en el Latín, el germen



en el Cine, la magia


el sexo, el complemento ideal a la Literatura



los hombres, el complemento ideal a una historia que vivo a través de mujeres que son todas yo.







Espero que te guste.









Y suena la música, siempre.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cannes





No para de preguntarle si es su amante. Pregunta ¿retórica? que ella debería saber contestar, pues amante es quien ama. No le ha preguntado nunca si es su querida, porque intuye que si sólo la besa en la boca, mucho es que no la quiere. Concubina, la otra, la puta, la zorra...



Se extraña porque ella sólo quiere ser su amiga. Una amiga con quien tumbarse abrazado, ante quien pasearse desnudo, con quien reirse y llorar a gusto; una amiga a muerte.



Sabe de los caprichos y sabe de los empachos. De los romances, de las aventuras y de las historias para dormir y para no hacerlo. Sabe que no debe enamorarse, pero lo que es peor, sabe que no puede aunque quiera. Sabe que va a seguir sola y tiene la certeza de que un poco más herida, porque le gusta el sabor a sangre que desprende su piel y el olor a melancolía. Seguirá esperando por los besos con ternura; esos besos ricos en los párpados, suaves en las mejillas, protectores en la sien. Mientras tanto, seguirá gozando de besos sensuales, marcando su ritmo, mordiendo sus labios; porque si va a ser amante, quiere serlo como las mujeres de antes y no como las niñas de ahora.

martes, 10 de mayo de 2011

Ma patrie





Mujer bandera es aquella que se niega a portar una sólo porque se lo pidan.




Le contaba su abuela, que cuando la guerra la querían como estandarte para una bandera; se lo exigieron. Al negarse, metieron a su madre en la cárcel, y la siguiente vez que la vio, tenía el pelo rapado. Odiaba las banderas, y más las que eran de color rojo sangre. Odiaba el pelo corto, y por eso todos llevaron siempre largas melenas rebeldes en su casa. Mientras que otras madres retiraban el pelo de los rostros de los niños, la abuela te obligaba a quitarte la coleta. Mientras que en colegio los niños se aplicaban con las banderas y sus atlas, la abuela les leía el retorno de Ulises a Itaca.




Era una mujer bandera por más que le jodiese.



Creció como la melena de Penélope mientras tejía. Nunca tuvo una tentación patriótica, pese a Ulises y su Itaca. Se sentía apátrida salvo en su casa; en el porche sentada junto a su abuela. Era el lugar donde se sucedía la Historia, la verdadera y la vivida. Los libros decían cosas que la abuela no contaba, y por supuesto que ella contaba cosas que no incluían los libros. Cosas que eran cuestionadas hasta por algunos maestros en la escuela. Ella creía en la verdadera historia y se esforzaba por revelársela al mundo. Un día la abuela le dijo que no se peleara por defender una historia, porque es como los cuentos; hay a quien le interesa creérselos y a quien no. Hay quien los ve como ejercicios de fantasía e imaginación o como simples productos infantiles. Hay quien piensa que el lobo no es malo, que sólo tiene hambre e intenta sobrevivir, y que los que para unos son malos, buenos son para otros, y "que sea la última vez que andas contando por ahí lo que se dice en casa". Le respondió a su abuela que ya no era una niña, que había cambiado los cuentos por la Historia, y que el lobo seguía siendo malo. La abuela sonrió ante la inocencia todavía no interrumpida.




Se puso el sol, seguían en el porche. Ahora se cogían de la mano, en silencio, viviendo la historia que más marcaba, la suya, la propia; la historia de un amor puro y revelador.





domingo, 8 de mayo de 2011

Des amies






Las dos amigas paseaban cogidas del brazo. No eran ni sus andares ni sus melenas alborotadas por el viento lo que llamaba la atención de ellas. Sorprendía a todos los que se las cruzaban el brillo que desprendían sus miradas. Sincronizaban sus pasos al compás de los latidos del corazón. Caminaban emocionadas, rápidas. Varios se volvieron a mirarlas; tal era su juventud e ímpetu. Las dos amigas no se sabían observadas pero sí se creían centro de todo universo. Una de ellas vio el cordón desatado del zapato de la otra. Se paró, se agachó y le hizo una lazada de doble nudo. Alzó la vista para recibir la sonrisa agradecida. La devolvió sincera. Siguieron cogidas del brazo, uniendo sus manos. Transitados unos metros, una de ellas comenzó a reirse. Era su risa escandalosa, pegadiza. La otra no pudo mantener el paso. Se paró para reirse con gusto, arqueando su espalda y cerrando unos ojos de los que ya salía agua. Al verla llorar, su amiga paró. Llevó la mano hacia su mejilla y barrió con ella las lágrimas que luego tragó. Volvieron sus ojos a refulgir.



Continuaron su largo camino recíproco de sonrisas, lágrimas y brillo en la mirada.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Allumer

Fuego, fuego...






Las llamas se le subieron a la cabeza, le inflamaron las sienes, ardieron las pestañas, estallaron las ideas y sus emociones quedaron diseminadas, esparcidas por la alfombra. Lo usual es que sea la vagina o los genitales los que ardan, pero a ella le ardía la cabeza. Maldito terrorismo intelectual. Él se había agachado a recorrer con su tacto los libros de su biblioteca, y ella sintió aquellas caricias como suyas. La devoción, la pasión, el culto...Cuando se incorporó, sus miradas coincidieron, y eran también flamígeras. No pudo más que alabarle el gusto por la selección literaria, lo que era una declaración en toda regla. Ella le gustaba pues le gustaban sus libros; pero no sólo eso: le gustaba cómo los había ido colocando, por la relación entre los autores. Ella le explicó que no estaban por autores sino por la relación que los ligaba. Y así comenzó a desentrañarle historias de amor, pasión, familia, odios, envidias o admiración. También convivían obras dentro de obras. Le contaba, emocionada, qué placer le suponía que un libro le llevara a otro. Y así los colocaba, unos dentro de otros, y si no podía por su tamaño, los unía, uno al lado del otro...






Se sentaron juntos, como si fueran dos libros en la estantería. Ella le preguntó cuál elegía: uno de filosofía, dijo él, sacando Así habló Zaratustra. ¿Y tú?, interrogó curioso...






Yo, una tragedia griega con estilo japonés, tipo Kafka en la orilla, o un novelón ruso, o unos poemas chilenos, o un tratado de arte...






Qué arte.






sábado, 30 de abril de 2011

La fête des méres





No tenía el padre más motivos para enfadarse con la hija, que la hija con el padre. Una vez crecida ella se miraban con ojos de hombre y mujer; había crítica en la mirada. No le gustaba a ella que no hubiese dejado de ser niño, que se permitiera y se le hubiera permitido no crecer. No le gustaba a él que ella pensara en todas las mujeres y sintiera sus agravios. No le gustaba a él que no le gustasen los hombres, porque tampoco le gustaría él.




Disgusto tras disgusto se soportaban padre e hija, mucho más iguales de lo que ninguno de los dos desearía.




Y es que todo se hereda menos la hermosura, le decía la madre bella, y tú eres igual que tu padre...





Ya.

















jueves, 28 de abril de 2011

Tie-break










Estaba condenada a muerte y ni siquiera le concedió un vis a vis. Sólo lo iba a utilizar para hablar: y podía jurarlo. Hablar quizás gritando, quizás llorando, escupiendo, pataleando, mordiendo o arañando; pero hablar. Era una condenada sin piedad; ni cristiana, ni musulmana ni catalana. Y entonces decidió morir sin honra, sin orgullo. Las paredes de su prisión aguantaron los golpes de su cabeza y las embestidas de su cuerpo. En ellas volcó su vómito, clavó sus uñas. A ellas miró sin ver, presa de rabia.





Comprendió con el paso de los días y de los años que su condena a muerte consistía en la privación de decirle lo que sentía. Podría seguir increpando a aquellos muros, pero a nunca a más a él, que se había encargado de levantarlos para ella.





Sabía de gobernadores que intercederían, de asociaciones que la sindicarían y de presos que como ella, estarían dispuestos a tirar los muros; pero había aceptado morir sin honra, porque muriendo ella, lo mataba a él.

martes, 26 de abril de 2011

Désir






Y sabes lo que le faltó siempre: deseo.



Y entendió que no se trata de amor. Solía pensar, la pequeña Carmencita Palermo, que el primer hombre que la hiciera sentir un orgasmo como los que ella se procuraba, sería el amor de su vida. Casi acierta, porque todavía recuerda su primer orgasmo junto a alguien. Sólo lograba decir: Ahí, ahí, ahí. Por fin alguien parecía haberlo encontrado...y creyó enamorarse. Las noches empezaron a repetirse y los insomnes sabrán de la dura repetición de las noches. Los orgasmos se volvieron noche. Rutina carente de deseo.


Carmen ya Palermo se enfrió tanto que arrastraba un enorme pañuelo crónico para sonar sus mocos helados. No bromeaba al pensar en su media frigidez. Se regalaba por si alguien llegara a sorprenderla. Reflexionando sobre su poca dedicación al coito, apareció la palabra 'deseo'. Y no pudo evitar evocar a Cernuda. Quizás fuese demasiado intelectual para el sexo. Realmente Carmencita Palermo despreciaba a las personas que se dedicaban con avidez a ello, pero no a las promiscuas, sino a las fieles. Una vez más no pudo evitar pensar en su simpleza.



Y ahora lo reducía todo al deseo. Porque estaba ardiendo y porque al arder le llegaba el orgasmo solo. Porque Carmen Palermo se sorprendió recordando el olor a polla, se estremeció al sentirla en su boca, al pensarla llenando su vacío.



Se sentía una italiana de pecho desbordado; desbordado de deseo.