Necesita hacerse fuerte, conseguir el temple de una monja, la serenidad de una sirena y el cinismo de un jeta; por eso lleva días viendo películas de época donde las mujeres ricas usan corsés y las pobres se los aprietan a la vez que aprietan también todas los dientes.
Recupera para la ocasión frases antaño guardadas de Las amistades peligrosas:
- Dime, querida ¿Cómo te vas adaptando al mundo?
- Educación conventual
- Lo principal es la virtud
- Amor y venganza, lo que vos preferís.
- Me parece degradante tener un marido como rival
- Creí que traición es vuestra palabra favorita; no, no, es crueldad, siempre me ha parecido mucho más noble
- Veremos si el chantaje surge más efecto que el soborno.
- La clave de la paradoja es una cierta debilidad de carácter.
- Os amo, os adoro.
- Sólo había sentido deseo, amor, jamás
- No es que quiera poseeros, sólo deseo mereceros
- Pasar de la exaltación al agotamiento una y otra vez
- A veces me pregunto como habéis conseguido inventaros a vos misma: no me ha quedado otro remedio, soy mujer
- Siempre he sabido que había nacido para dominar a vuestro sexo y vengar al mío
- Escuchar aquello que querían ocultar. Aprendí a sonreír mientras que me clavaba un tenedor por debajo de la mesa
- Vencer o morir
- Pedisteis obstáculos...
- Si hay algo que no puedo soportar es el disimulo.
- Cómo puedo rebajarme a ocupar la tibia posición de amigo
- La vergüenza es como el dolor; sólo se siente una vez
- Creo que está a un paso de la derrota: ya cierra los ojos
- Esperar que nos haga felices el amor, es causa segura de sufrimiento.
Y decide que pese a que se sienta derrotada...






































