miércoles, 4 de abril de 2012

Hartos


Madre e hijo. Dos salas unidas por la mitad a través de un pasillo horizontal. En la de la izquierda cuelgan expuestas las fotos de la madre y en la de la derecha aparece monumental la obra del hijo. Hasta ahora la descripción pretende ser objetiva, puro retrato de la disposición de las salas y de las obras. No será posible mantener el tono.
Madre parió a hijo con mucho esfuerzo y dolor y pese al paso de los años, no logra olvidarlo. Sus fotos lo representan; captura en secuencias momentos de los partos de distintos mamíferos de todos los continentes y especies. Da igual ser hembras o mujeres ; en esos instantes lo mismo es.
Hijo sufrió a madre desde siempre. Muy pronto se dio cuenta de que ella prefería el papel de hijo; no se atrevía a pensar que fuera que no valía para el de madre. Su obra representa una mujer. Se intuye su cuerpo en una escultura de barro con cabeza de hierro y vientre de mármol. Ocupa toda la sala en su verticalidad y contrasta la fragilidad y frialdad de los elementos.  Cogido de una mano lleva un esqueleto y de la otra un muñeco.
Artísticamente la muestra no parece tener mucho valor pero está cargada de simbolismo o éste parece ser el sentir general de los que allí se encuentran. Madre e hijo son artistas reconocidos de los que ha trascendido una mala relación. Parece que más que simbolismo lo que allí hubiera fuese sensacionalismo.
Madre se acerca a hijo y le pide salir a tomar café. Él le recuerda que están en la inauguración de su exposición, entonces ella se va sola. Se sienta en la terraza de una cafetería cercana, en una plaza, y enciende un cigarrillo. Siente que todo es un fraude: su vida, su hijo, su arte. Se ha desvirtuado todo. Llega el café y tampoco le gusta. Va a ser difícil remontar y sobreponerse a su estado de ánimo. Eso precisamente es lo que hace sufrir a hijo; que su madre sea inestable y que no pueda tener más certezas a su lado que ésa.
Y eso también le hace sufrir a ella.
Parece que la descripción no ha perdido el tono objetivo.

3 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Un mar de incertidumbres, eso es lo que pasa. Un abrazo.

Aránzazu Ortiz Lerín (C.V.) dijo...

Hola. Entro a menudo en tu blog aunque no comente...no sabría por dónde empezar, me gusta tooodo :)

Sara dijo...

Gracias, un placer.