sábado, 15 de septiembre de 2012

Salmodia


Ahogándose siempre entre su llanto y sus apneas consiguió sobrevivir bajo el agua la sirena.
Aguas turbias que idiotizan su cola, envenenan sus sentidos y ensordecen su canto en una letanía que sólo ella oye...enloquecida.

7 comentarios:

Sara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sara dijo...

Foto: Antonella Arismendi (creo)

Garriga dijo...

ya me lo decía mi abuela, no vayas tras los cantos de sirenas

Alejandro Merlet dijo...

Un canto devorado por el silencio siempre asesino

Sara dijo...

Espero que sepan disculpar un texto lleno de lugares comunes.
Gracias por pasarse y comentar.
Un beso

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

De lugares comunes, nada... Bien sabes tú que Ulises era un pendejo con balcones a la calle y alicatado hasta los huevos...
JL

Fran dijo...


Siempre es un placer leerte Sara y sobre todo cuando enloqueces nuestros sentidos...

bsos