jueves, 1 de noviembre de 2012

Cocinando un bollo.


Corre tras su personalidad. Se ha convertido en la sombra que persigue a la que era. Un espectro sin peso específico al que todos menean pensando en su ligera levedad. Creen que no duelen y marean las vueltas que le dan; es como esas piñatas de los niños, a las que golpean y mueven hasta que se rompen explotando. Cuando ella explote, ¿quién sabe lo que saldrá? ¿Su personalidad, por fin?
Cuando le preguntan su nombre, responde siempre muy bajito: Lina. Tiene que acabar diciendo : Soy Lina. Es toda una declaración de intenciones ese "soy Lina" que ni ella misma parece creerse. Todos luchan porque ella se crea que vale mucho y no quieren que se conforme con nada. Lo que realmente quieren es que sólo se quede con ellos y descarte al resto. Ella piensa que por qué no se callarán y se limitarán a quererla en silencio.
Lina corre tras su personalidad porque evoluciona y cambia. No es un compartimento estanco e inmutable. Es un cajón de sastre que abre y deja a los demás que también abran y guarden dentro aquello que quieran. Siguen sin apreciar que es ésa su auténtica personalidad.

2 comentarios:

Fran dijo...


Es ese huésped anónimo que nos convierte en animales caprichosos...

Tienes muy buen gusto con la fotos (imágenes).

Saludos

Sara dijo...

Muchas gracias, un saludo.