
Durante mucho tiempo las pesadillas fueron su única compañía nocturna. Consciente y subconsciente eran los únicos que se abrazaban en aquella cama. No es que extrañara Su compañía, ni Su calor, ni el roce de Sus peludas piernas, ni las inoportunas manos siempre oportunas para acariciar sus nalgas y pecho...Definitivamente le añoraba.Pero no le quedó otra que acostumbrarse a la cama con ausencia y entonces llegaron las pesadillas.
Invadieron su mundo nocturno y pronto quisieron hacerse también con el diurno. Recurrió a pastillas que a partir de entonces serían interesadas compañeras. Pastillas que encontraron en el alcohol a otro interesado compañero...Círculo de favores.
Un día, una noche se propuso dirigir su pesadilla. Pensó en David Lynch y se dijo: crearé mi propio universo con mi propio lenguaje; pensó en Polanski y se dijo: que no falte el morbo; pensó en Pollack y se dijo: danzad, danzad malditos pensamientos; pensó en Bertolucci y se dijo: convertiré el infierno en una fotografía perfecta...Y así siguió hasta que se durmió.
Cambiar las ovejitas por los directores. Coixet, Minghella, James Cameron la hubieron sumido en el sueño eterno.