domingo, 25 de septiembre de 2011

Bellum-i-a.


El arte de la guerra se basa en el engaño. Por lo tanto, cuando se es capaz de atacar,se ha de aparentar incapacidad; cuando las tropas se mueven, aparentar inactividad. Si está cerca del enemigo, ha de hacerle creer que está lejos; si está lejos, aparentar que se está cerca.

Así lo ha dejado escrito Sun Tzu en El Arte de la guerra, un auténtico tratado sobre estrategias. Porque de estrategias va hoy esto y porque de estrategias va siempre todo.

Pongamos el ejemplo de una luchadora de esgrima cuyo destino original era la lucha libre pero que se dejó tentar por las armas. Nuestra protagonista es alta, ágil,fuerte y espigada pero se siente insegura. Sabe que debe utilizar estrategias pero acaba mostrándose en la lucha tal cual es: impulsiva, sensible, obsesiva...Su impaciencia la lleva a perder combates y su frontalidad, lejos de desarmar al rival, le otorga la seguridad de saber cuáles son los puntos débiles donde atacar y cómo será su reacción posterior. Esta protagonista sabe que debería emplear una táctica, tener una estrategia, pero su naturaleza se lo impide, y luchar contra natura es la única batalla perdida. Así que vuelve a empuñar el florete, a cubrirse con la careta y a calzarse las medias sabiendo que el combate estará seguramente perdido, pero ilusionada ante la proximidad de un nuevo combate.

Ganar está muy unido a quererse y nuestra protagonista pierde el siguiente combate. No se acostumbra a las derrotas porque nunca piensa que perderá cuando comienza el duelo. Esta vez no se ha dado cuenta de la estrategia del rival: la ha dejado confiarse, ha adulado su juego antes de la lucha, le ha dado unas alas que luego ha cortado sin piedad dejándola herida.

Su traje blanco, compuesto por pantalón y chaquetilla, empieza a teñirse de rojo. El rival, asustado, le pregunta si no ha usado protección, si no ha tenido esa prudencia. Ella no puede hablar porque la vergüenza se lo impide. Todos pensarán que es una inexperta, una ingenua. Sólo ella sabe que lo que no tiene son estrategias. Que prefiere resultar dañada a fingir ser quién no es.
 Cualquier día la matarán.















7 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Así es la verdad, diría Don Quijote. Y digo yo que, sin aportar algo novedoso, la capacidad de "hacerse la víctima" y el pertinente uso del "llanto" son estrategias letales en los campos de batalla.

Anónimo dijo...

Buen texto pero la lectura, entre lineas es exquisita, no es lo que dices sino lo que quieres decir, o eso creo, es bueno, muy bueno. Ciao chère Dora.

sara dijo...

Cher Anónimo, muchas gracias, de verdad. Siempre recibo tus palabras con mucha ilusión.

Querido joven llamado Cuervo, los hay que no se apiadan ni ante eso ni ante nada. La sensibilidad no se lleva. Muchas gracias por tu comentario y por tus visitas siempre bien recibidas.

Advenedizo. dijo...

Discrepo con Sun Tzu. El arte de la guerra no se basa en el engaño sino en la vanidad el oponente.

En todo caso podríamos decir que el arte de la guerra se basa en la estupidez propia del quienes se consideran el ojete del mundo.

Javier H dijo...

Hay combatientes que sólo conciben la derrota, no sabrían que hacer con una victoria, pero su condición de combatientes les obliga siempre a luchar, sólo la muerte les puede liberar de esa pesada y continua carga.

Un saludo.

sara dijo...

Advenedizo, parece que eres más de los de "haz el amor y no la guerra"...quién lo diría

Javier H, qué gran verdad Yo debo ser de ésas.

Un saludo y gracias por pasar

Rorschach dijo...

La guerra, el amor...yo tampoco lo consigo, la indeferencia no es lo mío, y encima como dices tú luego se sorprenden de haberte hecho daño. Tsk.
Un saludo.