domingo, 26 de febrero de 2012

Batirse en duelo con una misma.

Febrero ha sido un mes sin poesía. Ya enero lo prologó sin letras. Diciembre tuvo cierto espíritu y los tres anteriores fueron el primer trimestre. No parece estar siendo un buen curso para las chicas sin talento.
Ella era de las que tenía más que un talento, una especialidad; era especialista en disparar dardos. No entendía si eso suponía un control absoluto de las palabras o un descontrol absurdo de las mismas. Palabras que parecen elegidas al azar, que no parecen contener una gran carga semántica o emotiva pero que salen disparadas por el impulso y acaban impactando en los límites de los demás.
Ya se sabía de lo mucho que le gustaba provocar; algunos pensábamos que era sólo una cuestión estética, una actitud posada e impostada. Ahora quizás haya que pensar que va más allá. Provoca, agita, molesta y a veces se plantea si no será mejor callarse.
La he visto disparar sus dardos. Lo hace con un brillo en la mirada que demuestra que se divierte; sus ojos parecen sonreír mientras su boca arroja con aparente inocencia palabras que luego la harán sufrir. Porque su talento ahí radica, en un disparo tan eficaz que no sólo impacta en uno sino que se revierte y vuelve siempre contra ella. Una vez más da sentido al refranero matando dos pájaros de un tiro. Lástima que uno sea ella.

4 comentarios:

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

No es de recibo: o con florete, o nada. Ni siquiera con sable.
JL

Noelplebeyo dijo...

de ahi q sus letras sean de hondo calado....se clavan en sí mismas

Sara dijo...

Querido José Luis, muchas gracias por tus palabras que me han recordado las mías. Este texto va para ti.

Noelplebeyo, gracias a ti también por tus comentarios, siempre.

Un beso

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Gracias, Sara.
JL