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miércoles, 25 de junio de 2014

Mentiras

Una terrible forma de soledad es la de la verdad. Cuando ésta se impone no puedes más que callarte ante su inmensidad. El mar es verdad y es soledad al igual que lo es mi vida. El silencio sólo roto por emociones y contradicciones. La frustración y la soledad a veces se cogen de la mano y te recuerdan que lo que tienes encima es un techo de cristal. 
Estoy a la deriva de un mar que me lleva en una fría corriente.
La felicidad se me antoja idiota en estos días de espuma.
La verdad aparece. Ya no me abofetea; es el abrazo de la soledad en el fondo del mar.

1 comentario:

Iosune De Goñi dijo...

El trasfondo de mar se halla en lo presimbólico. De ahí toda su inmensidad.