viernes, 2 de diciembre de 2011

Adiós tristeza



Eternamente ilusionado.

Le rebate la afirmación porque se cuestiona la sensación. Es difícil, piensa, retener los instantes de inicio, mantener las ansias del no saber, reinventar día a día propósitos y no tener vulnerabilidad de ánimo.

Dice vivir siempre ilusionado, y ella se lamenta de la falta de contagio. Quizás si lo viera más, si compartieran más momentos juntos, algo se le pegaría. Pero el destino es caprichoso y ha querido separarlos, o quizás no fuera el destino y sólo fuese eso mismo: la ilusión eterna de él y falta de la misma de ella. Dicen que los distintos se complementan, pero hay incompatibilidades que bien justifican separaciones ( o eso dicen).

Ella mecaniza sus movimientos al cabo de repetirlos unas cuantas veces: es de las que toma siempre la misma ruta, cuenta siempre las mismas anécdotas, escribe siempre igual.

Él no sufre por ir a trabajar, quiere ir a cenar cada noche a un restaurante distinto, dice incluso no tener un estilo y gustarle además todo tipo de Literatura.

Ella se exaspera; le dice que hay buena Literatura y mala, y que no le pueden gustar ambas. Él también se exaspera, le dice que antes le gustaba salir a cenar. Ella responde que prefiere que cocine él. Él le dice que puede hacerlo ella en vez de estar leyendo. Ella grita que ya no le ilusiona ir a nuevos sitios que en el fondo son todos lo mismo. Él grita que lo que no la ilusiona es él. Ella quiere que la acepte, que la conozca, que no le ciegue su ilusión por haber creído encontrar el Amor. Él se propone luchar porque en ella reaparezca la ilusión por ese amor.

Para ella las ilusiones de él son espejismos y para ambos la desilusión es ella es realidad. Porque han dejado que pese más el plomo que el aire. No los separa el destino, se separan sus ilusiones.

Pasa el tiempo; él que creía en la eterna ilusión, vuelve a estar enamorado. Ella sigue enamorada de él. Sigue tomando las mismas rutas, contando las mismas anécdotas y escribiendo con un poco más de amargura. Ella sabe que la tristeza es bella pero que el abandono es terrible. La ha dejado para irse corriendo tras un espejismo.

5 comentarios:

sara dijo...

Desfigurada apenas

Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor ,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta,
tristeza bello rostro.

Paul Éluard.

Volianihil dijo...

La historia es un desencuentro. O varios. Pero a veces funciona, o eso parece.

c c Rider dijo...

"Quién pudiera vivir sin resolver la sensación en sentimiento; la idea, en temblor."

sara dijo...

Volianihil, qué bueno encontrarte por aquí; me resulta imposible comentar en tu blog, así que aprovecho para decirte que me suele gustar mucho todo lo que escribes. Gracias por visitarme

CC Rider, gracias por esas cosas preciosas.

Anónimo dijo...

Jamás!