domingo, 29 de julio de 2012

Mares insondables


                                            Ricardo Imbern

Una travesía en barco por los mares del sur supuso la evocación perfecta para un sueño desnudo.
Aquella noche se acostó con la esperanza vana de que las pesadillas marinas de grandes olas no acudieran a bañarla. A la mañana siguiente amaneció empapada. Se levantó de la cama dejando tras de sí una estela líquida de ilusiones desvaídas.
 Es lo que ocurre con el sexo que rezuma humedad en noches solitarias de verano.

6 comentarios:

Garriga dijo...

oh, cuánta verdad.
pero voy a decirte una cosa
mete miedo el pato pirata del fondo
tiene cara de degenerado
saludos me gusta mucho
como escribis

Sara dijo...

Muchas gracias por visitarme...

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Precioso... Prefiero no decir más...
JL

Sara dijo...

Y a mí que me interesa saber qué más dirías...
Muchísimas gracias...un placer

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Vale, dos más: Excitante. Delicioso.
JL

Sara dijo...

Tú.