sábado, 4 de agosto de 2012

Hundir la flota.

No levanto la mirada porque quiero disimular que vuelvo a ser amante.
Hundo mi mano en el engaño de mi cuerpo intentando sacarme un corazón que se conforma con palabras.
Consuelo las ausencias de mi piel con perfumes y maquillo mis labios rojos sustituyendo el beso no dado.
Ahogo los dedos en el líquido ora amargo ora dulce que mana de mí y que le recuerda...
Recuerdos que son rémoras cuando estoy sola que es siempre; incluso cuando él dice estar cerca o pegado a mí.
Salgo a la calle y me apetece pedir besos que hablen cuando sean dados; que digan: me da igual a quién besar pero quítame esta ansiedad...
Vuelvo a la casa a desnudarme, a bajar la mirada y a hundir las manos en lo que me queda de él: mi cuerpo.

5 comentarios:

Garriga dijo...

me gusta por que hablas poco. lo justo. te imagino la voz, con silencios entre las frases. y la tristeza que flota porque es algo desolador, totalmente desolador.
si te sirve,
te mando un beso

Sara dijo...

Gracias. Recibo el beso pero no porque lo necesite...jaja

Darío dijo...

Quizá es mejor no levantar la mirada, o no haya nada para ver...

Andreas Selvi dijo...

Este texto entra como un silencio blanco, y luego suena desde dentro. Incontestable; lo dice todo.

Un beso.

Sara dijo...

Muchas gracias por tu comentario...tan valioso.
Un saludo