martes, 1 de junio de 2010

Garder un secret





No sé si me atreveré a contarte un secreto.


Seguro que piensas que lo sabes todo de mí; es cierto, soy muy habladora, y de cada cosa que me pasa hago una novela.

Pero hay algo que está tan dentro de mí, está en la capa más profunda de la piel, pegado a los órganos, en concreto creo que al intestino porque si pienso mucho en ello se me revuelve el estómago. Y no es porque sea escabroso (no tengo muertos en el armario) pero es íntimo.

¿Por qué no me cuesta compartir nada contigo y en cambio no puedo compartir mi intimidad con nadie? Quizás sea porque yo sí sé lo que significa y porque tú no te esfuerzas en querer saber lo que de verdad está tan dentro de mí.

He convertido en un secreto mi esencia.


Él la miró como si ella estuviese enunciando un difícil problema matemático; definitivamente le divertía más cuando le contaba sus pequeñas anécdotas cotidianas en forma de novela.


Venga, déjate de tonterías y vamos a dormir.
Es cierto, por qué contarle a él lo que podía contarle a querido diario...




2 comentarios:

javier dijo...

Veo que has tenido un mes de mayo muy productivo... Yo pensando que las ojeras eran de andar de fiesta y resulta que tus desvelos eran sólo literarios.
Junio lo has comenzado también con ganas; pero, sobre todo, con ese estilo intimista y desgarrador que tanto me gusta. Espero poder seguir disfrutando de este blog, de este oasis de creatividad, de este torbellino de ideas, de tus ideas.
Comienzo a pensar que es cuando no escribes aquí, cuando no cumples con tu terapia literaria, con tu terapia de artista,... cuando nos miras distante y huraña.
No necesitas corrector de ortografía, ni corrector de estilo, ...tampoco corrector de ojeras. Digamos que el comentario ha sido un recurso.
Hasta pronto, Y gracias por mostrarnos un poco de lo que hay tras esa Sara.

Sara dijo...

Gracias Franja. Me has colado una sonrisa.