martes, 29 de junio de 2010

Torture



¿Son malas las personas que quieren o necesitan vengarse?

Parecería que sí

Pero, ¿qué más da lo que parezca? Es un derecho legítimo que tiene todo damnificado.

Sólo los sinsangre, los muy racionales, los muy educados, los muy cristianos, los muy políticamente correctos, los muy hipócritas, los muy buenos o los que pasan de todos y todo puede que no lo necesiten ni quieran.

Pero los viscerales, los sentimentales, los apasionados, los temperamentales, los heridos, los humillados, los traicionados tienen todo el derecho y la necesidad del mundo.

"Yo mato gratis",dijo un día.

Pobrecita, ¿cómo iba a matar si estaba muerta?

"No hay mejor desprecio que no hacer aprecio", dijo otro día.

Qué ilusa mujer que no sólo apreciaba, sino que se fijaba hasta en el más mínimo detalle.

"El tiempo lo cura todo y pone a todo el mundo en su sitio", le dijeron

...y ella respondió: "Y una mierda"




3 comentarios:

Sara dijo...

Se le olvidaron los inmaduros. Claro

la chica de las biscotelas dijo...

jajjaajaj! los inmaduros! me ha encantado la entrada, si señor... yo hoy me he cobrado parte de la mia... jijiji!

JAVIER dijo...

Es cierto que el refranero recoge mucha sabiduría popular; pero no es menos cierto que, como pasa con algunas religiones, trata de mantener al común de los mortales en un estado de sumisión permanente en espera de que la providencia o el destino pongan a cada uno en su sitio. La realidad nos evidencia que sólo sirve a los intereses de poderosos y explotadores. "A cada cerdo le llega su San Martín", mientras la mayoría vive un San Martín diario, o "A cada pez le llega su vez", mientras se nos queda cara de lucio al ver a los desalmados de siempre pescar en río revuelto, son una muestra más de que a veces la tan traída sabiduría popular no tiene nada que ver con el pueblo.

Y no faltan ejemplos que ilustren lo poco acertado de sus interesados mensajes: "Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto", "Quien a hierro mata, a hierro muere", etc.

Algunos nos hemos ido haciendo de otra pasta. Somos protagonistas vivos y lúcidos de nuestro propio destino. Hemos decidido ser su desprecio, el hierro que los mata, su San Martín. Somos de los que tenemos enemigos, pero no de los que los contemplan. Ya lo dijo Santiago Ramón y Cajal: "¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?"

Estás muy acertada. No es venganza, ES JUSTICIA.