jueves, 10 de junio de 2010

Retombée






A veces una pierde la ilusión. Cuando eso ocurre es cuando una se siente perdida. Los días de lluvia sirven para recordarle a una que como el caracol, donde mejor se está es bajo el caparazón. Con lo que alivia una ducha y lo que reconstituye, lo mucho que se evita mojarse bajo la lluvia.

Puede que sea por la falta de desnudez con la que nos empeñamos en vestirnos.

Puede que cuando una tenga ilusión sea ése su vestido más favorecedor.



Un día vivió la película. Caminaba por el centro de una ciudad cuando le sorprendió tremendo aguacero. Por suerte su pelo era lacio y el empaparse no la afeó demasiado. Se había pintado las pestañas con rímel y con la luvia se creó un efecto gótico siniestro en su cara. De esa guisa se metió en el primer soportal que encontró pensando en vivir una película; a saber, un hombre atractivo que pasea a su perro cuando repentinamente empieza a llover y decide resguardarse en, oh casualidad, su mismo soportal...

Mientras limpiaba su cara y se distraía en semejante pensamiento, oyó acercarse a alguien corriendo...



El borrachín del parque, cartón de vino en mano, eligió su mismo soportal; y lo mismo hicieron sus compañeros de banco. Encantados con la nueva compañía no tuvieron mayor diversión que la de reírse de su cara tintada con repegones negros. Y ella entendió que la película era surrealista.



Como no la invitaron ni a un trago, salió sin hacer ruido; igual que había entrado.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Cuanta más gente conozco y más años tengo vividos más surrealista me parece la vida..Me gustaron varios relatos de los que leí,el de la playa el que más me emocionó,pero este tiene esa guasilla con la que la vida nos enseña a tener los pies en el suelo.
Un besote
Cova