domingo, 12 de diciembre de 2010

Souligner

- Si te fijas en la foto, me ves.
Pese a las rayas, seguro que intuyes mis pezones, aunque no puedas apreciar que están partidos.
Algún amante clavó sus incisivos en la raja que los divide mientras yo arqueaba en movimiento reflejo mi espalda.
Viéndome desnuda pienso cómo puede un cuerpo estar tan manoseado y que no se note.
No siento haber perdido la virtud; siento haberla ido regalando. No sé si todavía tengo la suficiente como para empezar nada, como para sentir otra vez el cuerpo sin mácula, como para equilibrar mi inocencia con la de mi boca tantas veces robada.
Si te fijas en la foto, me ves.
No muestro mis cicatrices, ni mis moratones, ni mi mirada...
pero si te fijas en la foto, me ves.
-Pues yo no veo nada.


9 comentarios:

claudia dijo...

Qué bueno. Y qué curioso que en el cuerpo no se note nada, pero sí en la cabeza, la virtud también.

Clara dijo...

Yo creo que esa no eres tu.

Jesús dijo...

Sugerente, cuanto menos. No sé que comentar, sinceramente, la simple intuición de unos pezonces me confunde. Demasiado dulce.

Un saludo.

Nietzsche dijo...

La virtud forma parte del selecto grupo de conceptos maltratados y tergiversados a lo largo de la historia. En ello seguimos.

Yo tampoco te veo en la foto. Te veo en las palabras.

Sara dijo...

Gracias por vuestras palabras siempre bonitas.

Mariette dijo...

¿Te dejaste manosear? Ya te contaba entre las filas de mujeres imposibles.


Es broma. Precioso.

Doctor Letra dijo...

Sencillamente brutal...

Helenaconh dijo...

Cómo puede un cuerpo estar tan manoseado y que no se note. No sé si tengo la suficiente (virtud) como para empezar; algo. ¿y si no es desde ahí donde se empieza?
Este texto es precioso; frío y duro, como agua helada.

Sara dijo...

Muchas gracias.