lunes, 28 de febrero de 2011

Armes



Golpean los sentientos y las sensaciones en la boca del estómago. ¿Puedes sentir pena de un niño violento? ¿Puedes empatizar más con él o con sus víctimas? En la mujer la violencia es sexy, dicen aquéllos que ansían, ignorantes, a la femme fatale. En el hombre la violencia es instintiva, dicen aquellos primitivos que defienden las teorías animalistas. En los ancianos es histórica..Pero, en los niños...No en los niños que patean llamando la atención, ni en las niñas que tiran de pelos más largos que los suyos. Niños de quince años reafirmando su insegura hombría a base de golpes, repitiendo patrones, jugando a dar pena a niñas que creerán poder redimirlos con amor, por amor. La violencia me hunde, me pesa dentro. No puedo ser juez, no puedo ser parte. Leía el dibujo de un niño, de los pequeños, que decía " En la guerra no hay nada de belleza". Me reí, incrédula. Pero a mí me gustan las guerras de causas nobles, la lucha entre iguales, el reto por superarse e incluso la propia defensa personal. No me gustan los ataques por la espalda, las guerras sucias, los disparos a traición. Incurriré en contradicciones pero es que me golpean los sentimientos y las sensaciones en la boca del estómago. Yo debo de ser una de esas niñas que piensan en redimir a través del amor. Creo ser una mujer que no ha conseguido nada.


3 comentarios:

FOLIE dijo...

Acabo de leer juntos tus tres últimos comentarios. Recuerdo que de adolescente mis amigas me decían que era violenta. Yo luego modulé aquella energía y me convertí en apasionada, eufemismo para sublimar mi denostada naturaleza. Y sí, somos violentos aunque tratemos de disimularlo. Y sí, esta Doctora Psiquis se encuentra con humanas que por olvidar cómo poder defenderse acabaron sometidas a las expectativas de sabe dios quién.
Un niño de quince años violento se me antoja digno de compasión, por casi asomarse a la vida sin mejores herramientas que emociones que lo descontrolan y fuerza para acallar el dolor. Arcilla aún, y encima hueca. Y sí, no veo por ahora mejor remedio frente a eso que el amor, que sólo por darse ya se ha conseguido algo, aunque nada cambie.
Sonrisas, Sara, por si en algún momento te faltan. Y un besito.

David dijo...

... eres una mujer que escribe sin piedad y con verdad... yo creo que es algo :)

Una lectura cuanto menos inquietante aunque deliciosa...

Siempre un placer pasarme por aquí

Besos sin quid

joplin dijo...

Si se puede sentir compasión por un niño violento,incluso se debe,al fin y al cabo es solo un niño,que seguramente mamó violencia toda su vida.Se puede usar es compasión para abrirle los ojos,intentar que se de cuenta de su error.Para eso hace falta amor y también firmeza.
También puede que el esfuerzo no sirva de mucho.
Saludos Sara