domingo, 27 de febrero de 2011

Médecine



“El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desesperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.”


Sus confesiones dejaron abatida a la Doctora Psiquis. No hay muchas mujeres que reconozcan su violencia y menos que suene tan bien que no puedas ni reprobarla. Una mujer presa de su temperamento descontrolado y angustiada por su permanente control. No está loca, sólo pasa una temporada intentando olvidar que pueda estarlo. El internamiento fue voluntario. Volvió a su casa fijando la mirada en la carretera y pensando cómo la presión puede hacer mella en nosotros:el trabajo, los jefes, los compañeros, el dinero, las relaciones, los sentimientos...Somos pequeñas armas de autodestrucción a merced de las circunstancias. Su paciente no era tan distinta de sí misma. Quizás la doctora se había tratado con razones mientras que a ella no le habían funcionado. Ahora debía engañarla con argumentos menos contundentes pero más eficaces a base de ansiolíticos y antidepresivos. Su familia le preguntaba si no iba a recetarle también terapia, pero ella temía que si seguía reflexionando empeorara. Aquella mujer era preclara; llevaba la vida que le habían impulsado a llevar: familia, trabajo, éxito social...pero se sentía infeliz por el ajustado corsé que sujetaba y envaraba todas esas cosas.


Aquella mujer no era más que su propia conciencia.

Llegó a casa, vaso de leche con pastilla y a dormir que mañana será otro día.

8 comentarios:

Mariette dijo...

No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desesperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto.



Ay. Tremendo. Y además la canción también me gusta.

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

No ser más que la propia conciencia.
Un gravísimo peligro: el germen de un sinfín de injusticias. ¿Por qué tiene tan buena prensa esa barbaridad?
JL

Advenedizo. dijo...

Excelente canción. Excelente texto. Sobra la pastilla.

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

... Y en el video de Nick Cave, la inconmensurable PJ Harvey. ¡Qué chica feúcha tan linda!
JL

Sara dijo...

Hola.
Bueno, gracias como siempre por vuestras palabras.
Mariette, no sé si te darías cuenta que el principio del texto ya existía. Lo llamé Sombre una tarde de desesperación. Supongo que copiarse a una misma no es delito. Me apetecía continuarlo y no sé si lo estropearía, pero bueno...Intenté arreglarlo con la música, jaja.

José Luis, mala cosa la conciencia, eh? a mí tiende a putearme más que el dolor de cabeza; que siempre pensé como una manifestación de la misma. Soy de las de "me duele la cabeza". Espero que con esto se entienda mejor tan denostado dolor. Inconmensurable, totalmente de acuerdo.

Advenedizo, no sé si en el texto sobra. Quizás píldora suene mejor. Traté con ello de demostrar la mecánica de los días. Muchas gracias por lo de la excelencia que en el caso musical está totalmente merecido.

Empezamos semana. ánimo y nos vemos

joplin dijo...

Reconocer lo que no nos gusta de nosotros mismos es complicado.
Autodestrucción.
Las circunstancias cambian.Que tu angustia pase pronto.

David dijo...

Que perfecta construcción de antítesis en la primera parte... MAGISTRAL!!! estoy disfrutando de esta lectura tan bien escrita...
(esta es la tercera vez que lo leo)

"Aquella mujer no era más que su propia conciencia"... ACERTADISIMA!!!

Gracias por compartirlo (esta entrada la he entendido jajaj)

Besos y de nuevo Felicidades

Sara dijo...

Hola.

Joplin,qué sería de mí sin alguna preocupación...

David, qué generosas tus palabras. Gracias