lunes, 21 de febrero de 2011

Rancune

Sara Holbert.



Su larga melena escondía mechones de desencanto. Él la acariciaba intentando dormir a la fiera que en ella palpitaba. Era bálsamo, era pomada, era... mentira...


Un fraude de caricias. Así como las cosas nuevas se estropean en el momento que vence la garantía, sus caricias terminaron en cuanto venció la realidad. Ella tuvo que conformarse con noches semillenas de su propio tacto, evocando las manos de aquél que quiso ser sanador y que se convirtió en mal menor. Extrañaba los largos dedos enredados en su vello, enredando con su vello; ahora eran dedos que hurgaban en la herida. Dedos que provocaban nauseas ante el asco de la deslealtad. Y seguía vomitando tiempo después todas las palabras que no la dejó decirle, escupiendo toda la rabia y la impotencia, purgándose de desamor.


Su larga melena se había vuelto opaca tras el roce de aquellas manos.



4 comentarios:

David dijo...

Cruelmente Bello...

(...)

Besos

Clara dijo...

Cortate el pelo;cambia de vida.

Tiñete de azul, rapate al uno, pero deja un pequeño mechon largo, que pueda crecer hasta llegar a los pies, trenzalo como los indios, y cuando llegue a la altura de la rodillas, tendras un arma mortal siempre contigo.
Siempre hasta que lo cortes porque haya llegado el momento de utilizarlo.

FOLIE dijo...

Leo en esta historia a un alguien que quiso, mediante imposición de manos, simular que domaba a una fiera que, por suerte, tenía entre sus cabellos y vellos sustancias que detectaban a los impostores, alejando así de ella a manos urticariadas que no se merecían acariciar fieras...
Besos, linda

Cova dijo...

Realmente,en el momento en que le acariciaba la melena,¿era bálsamo,calmaba el dolor?.Si es así,si en ese momento sus dedos le hacían sentirse bien,¿no merecieron la pena?.Si su recuerdo aunque amargo es un mal menor...
Da la impresión de que esos dedos que ahora hurgan en la herida,lo hacen por que se sienten defraudados también,sin que esto les de la razón y parece que el no querer oír sus palabras confirma este hecho.
Creo que su melena es mucho más fuerte de lo que piensa y que aunque se haya vuelto opaca,la fiera que palpita en su interior hace que tenga un brillo especial que en muchas ocasiones deslumbra tanto que asusta.
Besotes Sara,aunque no hice comentarios,no dejé de leer tus relatos.