jueves, 17 de febrero de 2011

Surnaturel(elle)


Se quiso quedar con su olor. Compró su perfume para llevarlo consigo, pero no era lo mismo.

No era el olor de un hombre amado; era el olor de una mujer envidiada. Y no soportaba que dijeran que las mujeres eran malas entre ellas, que se ponían zancadillas, que se destrozaban...Ella sólo quería su olor. A las otras mujeres, guapas, inteligentes, esbeltas o estilosas, las admiraba, porque normalmente todo eso se conseguía con trabajo. Sólo podía envidiar aquello que se tenía sin esfuerzo alguno. Y quería su olor.

Comenzó por observarla. Apreció un movimiento quizás para otros desapercibido: cada cierto tiempo se llevaba la muñeca derecha a la nariz para olérsela; cerraba los ojos cuando lo hacía.

Pronto empezó a seguirla; su fragancia era la huella que la guiaba.


Un día, y siempre llevada por su olor, entró al mar. Se sumergió bañada por una ola y allí la vio. Una sirena que plácida se movía ajena a su mirada. Salió del mar empujada por otra ola y se quedó tumbada sobre la arena, en la orilla. Turbada, la esperó. Con la caída del sol, la vio pasear por la bahía, llevándose la muñeca a la nariz y cerrando los ojos.


Sobrenatural


La brisa marina cedió ante el olor de la sirena.


5 comentarios:

José Luis Moreno-Ruiz dijo...

Perfecto, pero el comienzo y el final son sublimes.
JL

David dijo...

Que bien te ha quedado... me ha gustado mucho leerte...

Quid pro quo era el nombre alternativo a mi blog... lo pensé aunque me decidí por mayeúticainterior...

Me encanta la foto que has puesto, yo tengo muchas en mi ordenador... Me fascina la cultura nipona... (aunque ésta no podría serlo jajaj)

Saludos y hasta pronto...

FOLIE dijo...

La Sirenita se alejó de su mundo fantástico para, siguiendo un ideal no infantil, tener piernas y sexo...

Clara dijo...

Me encantan los olores; me recuerdan, me transportan en el tiempo y en el espacio, me estimulan, me asquean, me encandilan, me marean, me relajan, me adormilan. Si que hacen sentir.

Sara dijo...

Gracias por vuestras palabras; me animan en las horas bajas.
José Luis, qué generoso; gracias.
David, bienvenido. Espero que te quedes.
Folie, qué poco sirenita soy!
Clara, totalmente de acuerdo con vos.

Un beso.