domingo, 26 de junio de 2011

Vampires



Intento que lea mi mente, que vea en mi mirada, que entienda cómo respiro. Entre nosotros se interpone un velo que oculta mis intenciones. Él no es capaz de rasgarlo...y dice que se ha agotado intentándolo. Debe ser mi exigencia cruel, que no sé qué oculta, pero a la que sólo yo me acostumbro.
Cuando le conocí alardeó de adorar a las mujeres difíciles, y cuando dejé de conocerle, decía odiar mi dificultad. Decía tener una herida sangrante que no dejaba de manar y sentía que yo me alimentaba con esa sangre.

 No se dio cuenta de que a mí sólo me gusta la sangre que brota de mis heridas.

5 comentarios:

javier dijo...

Con estos calores a nadie le apetece algo difícil. Y en vez de sangre mejor un gazpachito frío y unas cervecitas. Cambia de menú , pero no de comensales.

jojoaquin dijo...

me ha gustado, y has empleado la primera persona!

Anónimo dijo...

No solo la bebida es fuente de inspiración literaria chère Dora, las decepciones amorosas también lo son, verdad?, y sobre todo narradas en primera persona efectivamente. Busca un mejor transfusionador, algunos no merecen la pena.

Javier H dijo...

Sara espero que encuentre a alguien que rasgue ese velo.


Un saludo y una despedida hasta septiembre, el viernes por fin unas vacaciones. Disfruta mucho del verano. Hasta la vuelta, cuídate mucho Sara

Chus A. dijo...

Nada mejor que "La chica del puente" y la escena del lanzamiento de cuchillos para ilustrar esas palabras, sí señor.