lunes, 28 de febrero de 2011

Armes



Golpean los sentientos y las sensaciones en la boca del estómago. ¿Puedes sentir pena de un niño violento? ¿Puedes empatizar más con él o con sus víctimas? En la mujer la violencia es sexy, dicen aquéllos que ansían, ignorantes, a la femme fatale. En el hombre la violencia es instintiva, dicen aquellos primitivos que defienden las teorías animalistas. En los ancianos es histórica..Pero, en los niños...No en los niños que patean llamando la atención, ni en las niñas que tiran de pelos más largos que los suyos. Niños de quince años reafirmando su insegura hombría a base de golpes, repitiendo patrones, jugando a dar pena a niñas que creerán poder redimirlos con amor, por amor. La violencia me hunde, me pesa dentro. No puedo ser juez, no puedo ser parte. Leía el dibujo de un niño, de los pequeños, que decía " En la guerra no hay nada de belleza". Me reí, incrédula. Pero a mí me gustan las guerras de causas nobles, la lucha entre iguales, el reto por superarse e incluso la propia defensa personal. No me gustan los ataques por la espalda, las guerras sucias, los disparos a traición. Incurriré en contradicciones pero es que me golpean los sentimientos y las sensaciones en la boca del estómago. Yo debo de ser una de esas niñas que piensan en redimir a través del amor. Creo ser una mujer que no ha conseguido nada.


domingo, 27 de febrero de 2011

Médecine



“El animal que soy lejos de volverse manso siente correr la sangre por sus venas acelerando el ritmo de su corazón. He sido violenta y eso me convierte en bárbara. No encuentro descanso; violencia entraña violencia y yo soy fruto de esas entrañas. No sé respirar, no sé disfrutar. No ahogo los gritos que debería ahogar y me ahogo en su solo eco.
Corro desesperadamente en un metro cuadrado en el que todo rebota pese a no ver las paredes. Me lesiono, me golpeo, sangro y no reacciono. Sé del peligro de llegar hasta el fondo y aun así salto al vacío. No me gusto. Ya no fluyo, mano. Nada se precipita pero yo me impaciento.

Siento la falta de caricias como golpes certeros.

Me tumbaré para no descansar mirando al techo esperando encontrar una luciérnaga que me alegre el día.”


Sus confesiones dejaron abatida a la Doctora Psiquis. No hay muchas mujeres que reconozcan su violencia y menos que suene tan bien que no puedas ni reprobarla. Una mujer presa de su temperamento descontrolado y angustiada por su permanente control. No está loca, sólo pasa una temporada intentando olvidar que pueda estarlo. El internamiento fue voluntario. Volvió a su casa fijando la mirada en la carretera y pensando cómo la presión puede hacer mella en nosotros:el trabajo, los jefes, los compañeros, el dinero, las relaciones, los sentimientos...Somos pequeñas armas de autodestrucción a merced de las circunstancias. Su paciente no era tan distinta de sí misma. Quizás la doctora se había tratado con razones mientras que a ella no le habían funcionado. Ahora debía engañarla con argumentos menos contundentes pero más eficaces a base de ansiolíticos y antidepresivos. Su familia le preguntaba si no iba a recetarle también terapia, pero ella temía que si seguía reflexionando empeorara. Aquella mujer era preclara; llevaba la vida que le habían impulsado a llevar: familia, trabajo, éxito social...pero se sentía infeliz por el ajustado corsé que sujetaba y envaraba todas esas cosas.


Aquella mujer no era más que su propia conciencia.

Llegó a casa, vaso de leche con pastilla y a dormir que mañana será otro día.

sábado, 26 de febrero de 2011

Samedi



De piropos, halagos y elogios.


Todoterreno.


De transporte, paseo y disfrute.



jueves, 24 de febrero de 2011

Magie



Cirano no se enfrentaba a su nariz y la recordaba aunque no se la recordaran. Ella, pese a tener una nariz perfecta, veía la obra acordándose de sí misma. El miedo la paralizó y doblegó muchas veces en su vida. Sus inseguridades iban más allá de barreras físicas porque llegaban hasta los límites emocionales. Flaqueaba al dar los pasos y por eso repetía mecánicamente los caminos de ida y vuelta.

Sentada en la butaca del teatro no se sintió público; voló sobre las tablas y entró dentro de los personajes para poseerlos una y otra vez. No se sabe si fue por su empatía o por su ansia de protagonismo pero logró emocionarse con la inseguridad de Cirano que fraternizaba con la de su rival en el amor, sonrió con la compleja frivolidad de su amada, asintió ante el final siempre infeliz...

El teatro se quedó vacío para que ella saltara por encima de las butacas, corriera hasta el escenario y le diera tiempo a agradecer la ovación final con ceremoniosa reverencia y lágrimas en los ojos. Agradecida al teatro, caja de magia.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Si



Si escribiera mi verdad estaría llena de palabras que ofenderían a oídos finos y a vastas conciencias. Sería una verdad que yo creería absoluta y demoledora, y que chocaría frontalmente con otra verdad; la que me rodea y me asfixia. Si todo es relativo y yo no soy capaz de verlo, quizás esté ciega pero no soy necia. Tampoco soy pragmática, ni dogmática. Soy una mujer que quiere gritar a los que no están sordos pero sí son necios.



lunes, 21 de febrero de 2011

Rancune

Sara Holbert.



Su larga melena escondía mechones de desencanto. Él la acariciaba intentando dormir a la fiera que en ella palpitaba. Era bálsamo, era pomada, era... mentira...


Un fraude de caricias. Así como las cosas nuevas se estropean en el momento que vence la garantía, sus caricias terminaron en cuanto venció la realidad. Ella tuvo que conformarse con noches semillenas de su propio tacto, evocando las manos de aquél que quiso ser sanador y que se convirtió en mal menor. Extrañaba los largos dedos enredados en su vello, enredando con su vello; ahora eran dedos que hurgaban en la herida. Dedos que provocaban nauseas ante el asco de la deslealtad. Y seguía vomitando tiempo después todas las palabras que no la dejó decirle, escupiendo toda la rabia y la impotencia, purgándose de desamor.


Su larga melena se había vuelto opaca tras el roce de aquellas manos.



jueves, 17 de febrero de 2011

Surnaturel(elle)


Se quiso quedar con su olor. Compró su perfume para llevarlo consigo, pero no era lo mismo.

No era el olor de un hombre amado; era el olor de una mujer envidiada. Y no soportaba que dijeran que las mujeres eran malas entre ellas, que se ponían zancadillas, que se destrozaban...Ella sólo quería su olor. A las otras mujeres, guapas, inteligentes, esbeltas o estilosas, las admiraba, porque normalmente todo eso se conseguía con trabajo. Sólo podía envidiar aquello que se tenía sin esfuerzo alguno. Y quería su olor.

Comenzó por observarla. Apreció un movimiento quizás para otros desapercibido: cada cierto tiempo se llevaba la muñeca derecha a la nariz para olérsela; cerraba los ojos cuando lo hacía.

Pronto empezó a seguirla; su fragancia era la huella que la guiaba.


Un día, y siempre llevada por su olor, entró al mar. Se sumergió bañada por una ola y allí la vio. Una sirena que plácida se movía ajena a su mirada. Salió del mar empujada por otra ola y se quedó tumbada sobre la arena, en la orilla. Turbada, la esperó. Con la caída del sol, la vio pasear por la bahía, llevándose la muñeca a la nariz y cerrando los ojos.


Sobrenatural


La brisa marina cedió ante el olor de la sirena.


lunes, 14 de febrero de 2011

Ironie





Nací romántica y sonrío al ver a una pareja besarse.


Crecí inocente y me sonrojo ante una declaración de amor.


Pronto me abrí al amor y me río de quienes lo proclaman de dos en dos.


Maduraré ¿sintiendo por fin?


Dora hablaba así con Valentina mientras intentaba seducirla recogiendo su larga cabellera en un moño lateral...
(Irónico y cruel)





miércoles, 9 de febrero de 2011

Aujourd'hui



Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo.

Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.

Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.

Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.


Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:

poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.



viernes, 4 de febrero de 2011

Dédicace





Hoy celebro que no he abandonado la carrera. Como en las metas volantes del ciclismo atravieso levantando los brazos para continuar. El amarillo no me sienta bien, compite con mi piel, así que no sufro por no llevar el maillot. El mío es un deporte individual, y la mía, una vida solitaria; así que cruzo la línea de meta sabiendo que mañana la competición continúa más dura, más sola. Con un poco de suerte me topo en el campamento base con alguien que quiera festejar esta noche conmigo; si está en esta carrera, seguro que me interesa. Hace tiempo que nadie me regala un poema y languidezco sin lírica. Los días mecánicos de esta cadena de producción se tornan grises sin un verso que llevarse a la boca. Si de mí saliera poesía me gustaría regalarla. Mis regalos significan lo mismo que yo.


Hoy celebro el cumpleaños de mi abuela y por primera vez se me ha pasado por la cabeza ir al cementerio para volver a preguntarle si está orgullosa de mí; pero no puedo. Ella me ha hecho un regalo hoy en su primer cumpleaños sin ella y por eso he ganado esta etapa; para ella. Quid pro quo siempre.


Te regalo todas mis palabras.


martes, 1 de febrero de 2011

Tours



No puedo ponerme en la piel de un hombre ni aunque éste sea aquél que un día vi limpiando la Torre Eiffel y del que supe, me podía enamorar.

No sé si se tratará de otro hombre perfecto, pero lo imagino recogiéndome cada vez que me quisiera tirar de la torre abajo, suicidio imposible por lo que tengo entendido y suicidio pensable por ende. LLamarle el de mantenimiento de la torre me parece injusto, inventarle un nombre francés, vulgar; ponerle camisa a rayas y pipa en la boca sería convertirle en Chanquete. Así que contaré la verdad que nunca toda la verdad.

De origen paquistaní, sus ojos se clavaron en mi mirada.

De tránsito francés su acento ronco.

Destino desconocido perseguido por días monótonos.

Decoro sobre un minúsculo arnés.


Y es que dicen que es mejor intuir...