jueves, 12 de agosto de 2010

La mariée cadavérique




Buscó en el baúl de los recuerdos que era el sótano de su casa. Era un lujo para los sentidos y para las emociones encontrar viejos tesoros que pertenecían a tiempos mejores.


En una raída bolsa por los ratones creyó encontrar viejos cortinones que antaño colgaron de la casa de su abuela, de su casa. Con miedo a que un ratón apareciera repentinamente, sacó el contenido de la bolsa, y no eran viejas cortinas,no. Era un viejo vestido de novia. El vestido de novia de su madre. El vestido con el que la había visto preciosa en esas fotos del álbum.


Se quitó los pantalones y la camiseta, y se puso el vestido.


Pensó que lo bello nunca pasa de moda, que la belleza sobrevive a todo.


Se miró en un espejo acoplado a la puerta de un armario; un espejo que apenas podía reflejar nada, ya que había ganado en opacidad con el paso del tiempo. Pero se vio como nunca se había visto antes. Cuando era pequeña, le encantaba disfrazarse, y el de novia junto con el de hawaiana habían sido un clásico en su show. Verse así dibujó una simbólica línea que separaba la niña de la mujer. Pudo haber sido un rito de iniciación en la edad adulta ( o del adulterio), porque sintió que estaba preparada para vivir algo que hasta entonces sólo se imaginaba actuar. Si de pequeña jugaba a disfrazarse, de mayor siguió jugando a ser mujer. ¿Había llegado el momento de dejar de jugar y empezar a vivir como tal? ¿Había llegado el momento de pasar del pantalón corto al largo; del vestido al vestido de novia?


Definitivamente NO.

Recordó entonces que lo que a ella le gustaba era disfrazarse, vestirse, ponerse guapa, bucear en la memoria, emocionarse, arrebatarse...

Estaba guapa con el vestido blanco, pero ella seguía prefiriendo el negro.

(y el rojo, claro)




3 comentarios:

Cova dijo...

Que bonito relato!!!!Se nota que Dora está totalmente recuperada.
Me alegro.
Espero que nunca deje de jugar,de disfrazarse y de emocionarse.

Anónimo dijo...

"Une jolie fleur déguisée en vache,
une jolie vache déguisée en fleur,
qui fait la belle et qui vous attache
et qui vous mène par le bout du coeur"
Es la estrofa de una canción de Georges Brassens la que me ha sugerido tu relato.
En efecto y a la larga, el matrimonio es un error de proporciones "Vacunas", corregible sí,pero con unos dietas Draconianas que te dejan pues eso como un cadáver. Chère Dora, choisis la robe rouge sans aucuns doutes et sans aucuns regrets.

Clara dijo...

Es muy curioso revolver en el baul de los recuerdos, en el sotano, en el desvan...todo lleno de cosas amontonadas que nos transportan a un punto concreto del pasado. Cosas que hace tiempo que no utilizamos, y que probablemente no volveremos a usar nunca jamas. Pero por alguna razon, algo nos atrae hacia ellas y no somos capaces de deshacernos de todo lo que en una epoca fue parte de nuestra vida.
Solo periodicamente, mas bien por cuestion de espacio, hacemos una limpieza general para dejar espacio para ir guardando mas trastos.