miércoles, 10 de noviembre de 2010

Chienne de vie

Me abrazó pero yo me escapé. Me escabullí de sus brazos pegajosos y corrí por una autopista hasta pararme debajo de un puente. Miré hacia arriba e imaginé el salto. Miré para abajo y me quemaba el asfalto. A los lados no había más que una mustia vegetación que no hacía más que aumentar mi soledad. Las luces lejanas no dilataban más que mi ansiedad.
Me he perdido.

Miau.

-Miau no, Guauu.
-¿Quién dice eso?
-Un perro que te persigue desde lejos.
-Perro tenías que ser...


6 comentarios:

javier dijo...

Alguien que rechaza un abrazo anda sobrada de cariño o es que prefiere ir por la vida de espectadora para relatar nuestras miserias.
Yo no creo que Dora sea una de esas personas. Nos ha demostrado que vive del cariño y para el cariño.
Un fuerte abrazo de un perro ladrador...

javier dijo...

Me gusta el ritmo que imprimen los pretéritos perfectos simples al relato. Ya se sabe además que lo breve si bueno ...

Agustín Ostos Robina dijo...

Bueno parece que tu llevas mas tiempo en esto de los microcuentos que un servidor!

Muy simbolico, un saludo

linterna roja dijo...

Ja

Distinto y divertido y, sí, muy simbólico.

La imagen que acompaña es demasiado bonita ¿no?

Un beso,

Explorador dijo...

Una conversación así es apropiada en medio de una autopista, un buen final :DD

Saludos

Sara dijo...

La imagen es preciosa. Luo Yang.
Mi agradecimiento y bienvenida a Agustín y a Explorador; Y a Javi y a Linterna, todo mi cariño.