domingo, 14 de noviembre de 2010

Crier vengeance

Te miro con el descaro de tener la razón, con el gusto por acariciar la venganza. Te miro sin velo. Te miro y me río.
Querrías que me diera la vuelta, que agachara la mirada, que volviera sumisa a apoyar mi cara contra la almohada; que te ofreciera mi mejor cara (o espalda).
Dices que ya no reconoces mi mirada, que mi voz se ha apagado.
Respondo que tú me has matado, pero que yo he resucitado.
Y es ésa mi venganza. Y es ése mi reto.
Sácame la foto y vete.
Llévate impresa mi mirada.
Resentida...


2 comentarios:

Nietzsche dijo...

Guardamos miradas fotografiadas que no necesitan palabras para explicar un todo. Nos abrimos y decimos cuanto sentimos y pensamos de nosotros en ese instante, con un sólo gesto, un arqueo de cejas, una luz, un golpe de ojos directo para escribir en ti, saltándose toda norma.
A pesar del resentimiento, siempre queda placer en ofrecer una mirada como ésta, resucitada, implacable, que se ríe.

Agustín Ostos Robina dijo...

Increíble Janis.