martes, 11 de mayo de 2010

Peut-être




Le habían dado todo tipo de excusas para dejarla, unas más creíbles que otras, pero ella siempre se las creía todas. ¿Qué ganaba siendo una incrédula?Quizás ser conocedora de una realidad en la que a todas luces salía perdiendo...?


En el fondo le interesaba creerse que la dejaban porque la amaban demasiado, porque era intensa, difícil, compleja; incluso porque no sabía querer. Era buena la de "Es que eres mucho mejor que yo y no creo poder llegar a estar a tu altura" o la de "Tú eres mujer para una relación seria y yo no estoy en ese momento"o la de "Te quiero tanto que me duele y me hago daño" ergo a tomar por...


Ella siempre decía (tras la rebelión de rigor):- Vale

Después ella pensaba (tras el abatimiento de rigor): ¿dejar es abandonar?


Y al final, al calor de una cerveza, todos sus amigos hombres le decían: Eres la única que se cree esas excusas; ¡¡Que tiene a otra!!


Definitivamente, la mejor por siempre jamás será: es que me ha comido los deberes el perro.



1 comentario:

Clara dijo...

Cuando te digan que te quieren, pregunta que quieren de ti.
Cuando te insinuen (xq hay demasiada cobardia) que ya no te quieren, preguntate que es lo que ya no quieren de ti.
Eso si te dejan.
Si te abandonan no te diran nada, ni siquiera una excusa que llene el vacio.
Entonces las preguntas apareceran a raudales, pero todas sin respuesta.
Es cuando debemos usar una afirmacion unica: QUE TE DEN