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miércoles, 29 de junio de 2011

Trinchera y barricada



Sinossuke se atrinchera. Intuye el peligro. Tiene miedo. No conoce otra manera de protegerse más que esconderse. Sinossuke teme terminar con su soledad. Su soledad es cómoda, es placentera, es egoísta y es libre. Sinossuke es hija única y mujer sola. Predestinada a caminar sola reconoce que a veces gusta de agarrarse de un brazo o de dejarse abrazar hasta casa; sobretodo en los retornos etílicos. Como no es romántica, sus despedidas no terminan en magreo en el portal; pero como tiene miedo, suele echarles de su casa en cuanto asoma la lucidez. Lucidez que se esconde en braguetas abultadas y despiadadas. Es víctima, pese a que los verdugos se empeñen en pintarla fría; y no los desmiente, porque ante ellos siempre será fría, gélida.

El desafío llega sobrio y asusta. Domina el juego pero le aterra la realidad. Piensa que es hora de enfrentarse a ella a cara descubierta, salir de la trinchera sin escudo y buscar el armisticio

pero...

Sinossuke se atrinchera, intuye el peligro, tiene miedo

domingo, 26 de junio de 2011

Vampires



Intento que lea mi mente, que vea en mi mirada, que entienda cómo respiro. Entre nosotros se interpone un velo que oculta mis intenciones. Él no es capaz de rasgarlo...y dice que se ha agotado intentándolo. Debe ser mi exigencia cruel, que no sé qué oculta, pero a la que sólo yo me acostumbro.
Cuando le conocí alardeó de adorar a las mujeres difíciles, y cuando dejé de conocerle, decía odiar mi dificultad. Decía tener una herida sangrante que no dejaba de manar y sentía que yo me alimentaba con esa sangre.

 No se dio cuenta de que a mí sólo me gusta la sangre que brota de mis heridas.

viernes, 24 de junio de 2011

Tórrida


La ola de calor llegó sin previo aviso del parte meteorológico. Invadió la ciudad, pesó sobre los campos y a ella la envolvió en niebla.

Se pasó todo un invierno ansiando calor, y ahora que llegaba la ahogaba. Ocurre como con todo aquello que deseas sin pensarlo: en cuanto llega, ya te estás arrepintiendo del deseo, que se convierte en algo que quitarte de encima.

“Cuidado con lo que deseas...no vaya a ser que se cumpla”

La ola de calor la bañó de niebla y la arrojó a la orilla de sus sentimientos; que no podían alterarse con el frío, pero que empezaron a bullir con veintidós grados. Veintidós grados fueron fiebre. Los síntomas no se hicieron notar rápidamente. Comenzaron a llorar sus ojos; lágrimas rebeldes que no lograban ni siquiera refrescar el rostro. Luego fue la respiración; con la nariz taponada dejó de respirar para suspirar. Empalidecieron sus labios después a fuerza de apretarlos para no chillar. Su cuerpo se contracturó haciendo barrera y bloque contra los envites. El temblor se convirtió en movimiento natural...

Y fue la ola de calor que trajo consigo la niebla.

Amaneció el día soleado y todo presagiaba ausencia de tormenta, pero no tardó mucho en desatarse un tornado interior, al darse cuenta de que una vez más habían jugado con sus sentimientos. La habían engañado conscientemente y la habían hecho engañar. Lejos de descubrir lo que es el orgullo se hundió en el solsticio. La manipularon tocándole sus cimientos y haciéndola caer.

Y ahora espera que baje la marea, que se recojan las olas y que se lave la arena. Espera que todo siga su curso, que pase la ola de calor y que llegue el verano. Que lo natural se imponga en este tiempo loco y a esas personas que son puro artificio. Que los juegos sean entre personas y no con ellas. Que se despeje la niebla y luzca el sol.

Y espera que eso suceda pero sin desearlo, porque cuando el verano llegue, seguro que clamará por el otoño y la caída de la hoja. Si alguna certeza tiene durante esta ola de calor es de la existencia de las cuatro estaciones y de cómo en sus cambios se alteran los ánimos.

Todo pasa...todo llega.






lunes, 20 de junio de 2011

Littérature


Extrañar o echar de menos. No sé qué es más, pero ella hace las dos cosas. Extraña y echa de menos.
Siente que pierde el tiempo añorando, pero al mismo tiempo su naturaleza nostálgica la hace vivir así.
Mira fotos antiguas, quizás sacadas hace un minuto, y ya las siente pasadas. Lee textos apenas casi escritos, saluda personas conocidas hace nada y a las que consideró amigas.
 Se mira en el espejo y se ve mayor.
No es que viva rápido, sino todo lo contrario: vive lento; aguanta cada minuto, se aferra a cada momento y recuerda a la que ya no es.
Recuerda a aquella niña que se ilusiona con todo, con todos; aquella chica que aplaude cada truco de magia muy fuerte y con la boca abierta y los ojos casi cerrados, aquella mujer que no se llegó a creer que se podía comer el mundo, y a la que hoy casi se la ha engullido todo, todos...
Extrañar o echar de menos. Ser o no ser.
Un día es Kafka y al siguiente es Shakespeare...y al otro es Nietzche o Unamuno que nunca pasa de moda...También puede ser Wilde o cualquier ruso del diecinueve, un japonés, una japonesa, poesía francesa o prosa excitante que conmueva...Valente, Aleixandre, Cernuda...Lationamérica recordando la barbarie que habita en ella y que le recuerda que tras un volcán chileno se encuentra un paraíso...Malditos, eruditos, hijos de puta con éxito, mujeres que encontraron el éxito cuando gritaron...cuando gritaron que gozaban, que sentían, que padecían, que existían y que podían estar de moda. Porque la moda llega cuando a ella ya se le pasó. Porque al final va a resultar que es un clásico y que por eso Unamuno duerme más cerca de ella que ningún otro. Porque añora, porque echa de menos, y porque piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Porque ella no nació indignada, pero a la de tener uso de razón lo fue...
Y ahora prefiere ser nostálgica que indignada.

viernes, 17 de junio de 2011

Reducción al absurdo


Una mujer sola en una barra de moda. Ella disfrazada de sencilla y todos los demás presumiendo de algo que la mujer no alcanza a ver. Tontería que intenta aplastarla. La mujer se pregunta: ¿es menos una mujer sola que una cucaracha?
 Inevitablemente Kafka.
Inevitablemente sola.
La mujer podría matar gratis o seguir bebiendo sola.
Bebe sola y muere gratis.

Ecologismo


Salí a comprar el periódico y aproveché para tirar en el contenedor del reciclaje una botella con un mensaje de S.O.S dentro.
Sabía que me cargaría el proceso; papel con vidrio.
Supongo que querría fastidiar al tiempo que quemaba un cartucho más...Es increíble cómo me he empeñado en demostrar que el romanticismo no existe para mí.
Sólo una ilusa grita al vacío esperando ser oída.
Subí a mi casa para esperar la llegada del camión de la basura asomada a la ventana. Fumaba un cigarrillo y llegó. A cámara lenta vi cómo enganchaba los contenedores, cómo los volcaba, los devolvía vacíos y se marchaba.
Me fui a la cama, soñé con olas...
Al día siguiente, madrugué para ir a trabajar. Me duché, desayuné, me vestí y cerré la puerta con llave al salir.
Al subirme al coche me di cuenta de que al lado de la puerta descansaba agotado mi mensaje de auxilio.
 Supongo que se habría caído.
Lo recuperé y lo devolví al lugar donde siempre debió haber estado: el contenedor de papel.

miércoles, 15 de junio de 2011

Mito


De todos los mitos y leyendas, ella se quedaba con el de Lolita. No existía en toda la Cultura Clásica personaje que le suscitara tal fascinación. Y ella la hizo mito y leyenda.
Se acercaba la figura de lolita a la suya propia en que no había más pizca de intención en ellas que la de divertirse y la de no calibrar nunca las consecuencias que podían acarrear sus juegos.
Personas libres y sin ataduras, locas por seducir y ansiosas por ser seducidas.
Personas que conciben el tú a tú como un lance a muerte.
Mujeres siempre niñas
y niñas escondidas en curvas de mujer.
Dolores fue la matrona que asistió a su madre en el parto, y por ella, lleva su nombre. Es una Dolores ansiando ser una Lolita. Las uñas rojas coral, recortadas con los dientes; los vestidos con escote siempre en forma de corazón y frescas frutas estampadas. Volantes, guantes, turbantes, gafas...complementos perfectamente elegidos a juego con su perversión; a juego con su juego.
Dolores conquistó a su profesor de música tocando el arpa, a su monitor de natación mientras aprendía a lanzarse de cabeza, al enfermero de la escuela, cayéndose por las escaleras, al novio de su amiga, moviendo las caderas y al socorrista de la playa comiéndose un helado un día de lluvia estival.
Dolores era Lolita pero no porque lo ansiara sino porque la ansiaban.

viernes, 10 de junio de 2011

Heterosexual





No le resulta fácil como mujer ponerse en la piel de un hombre, más que nada porque ha sentido cómo muchos se la han rasgado, marcando así no sólo su cuerpo sino también su vida.
Sherezade disfrazada moviéndose como un hombre por las calles de Bagdad, cofrades bajo capirucho escondiendo su femineidad, burkas, maquillaje...capas y capas que esconden una piel quizás más suave pero sin duda también resistente.
Hoy ella jugó a ser él, y lo primero que hizo fue pensar en cómo se comportaría con ellas, con todas; porque si de algo estaba segura siendo él, es que habría muchas ellas en su vida. Si ya siendo mujer se sentía seducida por la mirada de muchas, por la melena, por la sonrisa, por el cruce de piernas...o se quedaba prendada de un vestido, de unos andares o de la caída de una blusa sobre la piel; siendo hombre suponía que la afición se tornaría en obsesión. La belleza de las mujeres, en todos sus rituales, elevaba la mera observación a categoría artística.
No dependía de factores sincrónicos, de modas o tendencias; era algo esencial, algo intrínseco codificado en la piel.
Jugando a ser Él, paseaba por la calle fijando su mirada en los ojos de todas las mujeres con las que se cruzaba. Topó con algunos limpios, con otros camuflados bajo capas de rímel negro, con ojos miopes tras gafas de pasta, con ojos abiertos que no veían nada, y con los suyos...Los de ella eran de mora, o de china, o de gitana; eran raza. Parecían dibujados por un trazo firme, diseñados en época de cánones. Eran grandes para su cara, que era linda, de niña. Ella se movía con paso marcial y sus caderas ondulaban compases de valses o ritmos latinos; porque en ella había contradicción, había verdad. No vio a una mujer escondida tras inseguridades, transfigurada apenas por artificios. Pero vio a una mujer que seguro que tenía miedos, porque la belleza que irradia de la verdad es pura virtud.
Sólo pudo seguirla por varias calles atestadas de gente con prisa que no se para ante lo que a ella siendo ella o siendo él, la paraliza...y no olvidó su rastro de belleza, de virtud, de verdad imposible de ocultar

jueves, 9 de junio de 2011

Ciao bella ciao




Despedirse para no volver a verse. Sacar un pañuelo blanco de un bolso negro y agitarlo al aire en un día gris sin contrastes.
Si por lo menos hubiese tenido esa oportunidad...Es la importancia de los gestos; quizás más importantes los no tenidos que los llevados a cabo. Si hubiese sabido que era la última vez que lo vería, se habría aferrado a él para decirle que pese a no saber si le amaba locamente, sabía que le quería conscientemente. Y para ella eso era lo importante: racionalmente había decidido unirse a él y ser pareja. Porque ser pareja es más que amarse. Es cuidarse. Y eso pudo ser definitivo y marcar aquella despedida. En aquella época ella necesitaba ser cuidada, y en aquella época ella aprendía a ser pareja. A él le pudo la impaciencia al ver que no salía su ego a escena, le pudieron las escenas en las que cuando se subía el telón ella era grande ante su público y que en cuanto se bajaba, se volvía pequeña entre sus brazos, ante su mirada. Le enfadaba que sólo sacara el genio para los demás, y que no se lo aplicara un poco más en su vida. Entendió que a ella le faltaban ganas.
Y no la dejó despedirse, porque una despedida era demasiado teatral y ella tenía tablas.
Y él se fue sin entender nada, sin comprenderla, sin aceptarla.
Y es la importancia de los gestos no tenidos: el abrazo, darse las manos, mirarse a los ojos, tender un guante, bajarse las medias, mojarse los labios...y no marcharse...

domingo, 5 de junio de 2011

Prèt-a-porter






Todos quieren oír palabras encendidas, leer palabras alegres, sentir emociones fuertes. Todos quieren que les lleven a nuevos lugares, que les dediquen miradas, que les susurren versos. Todos quieren que les entretengan, que les conmuevan, que les hagan pensar.


Y algunos quieren que sea ella quien escriba.





Y ella no puede porque se ha puesto su vestido más bonito, aquél que tiene perlas en las mangas, y una a una se le han ido cayendo. Y ahora se arrodilla por el suelo para recogerlas, con las mangas deshilachadas y las perlas clavándosele en las plantas de sus pies. Y ha dejado de sentirse guapa porque se siente ridícula, porque ha presumido de algo que ha resultado de una inconsistencia aun mayor que su talento.





Ahora debe aprender a coser no sólo las perlas, sino también sus palabras.



miércoles, 1 de junio de 2011

Leonard Cohen

16.Ya no estoy en mi mejor momento para practicarel oficio de los versos.
Se me da mucho mejorestar en el cuarto ropero con Sara.
Pero incluso en este mundo alternativotampoco estoy ya en mi mejor momento.
Necesitola compasión de mi propia atención.
Quién podría haber adivinadoque el corazón envejecedel contacto con otros.

49.Un día de estosserás el blancodel desprecio de los esclavos.Entonces no hablarás con tanta tranquilidadsobre tu libertad y tu amor.Entonces te aguantarás las ganasde ofrecernos tus respuestas.Tú tienes muchas cosas en la cabeza.Nosotros sólo pensamos en la venganza.

68.Dejé que tu mente entrara en mípor culpa de la soledad.Fui un hogar para tu visión.Pero no podría serlo dos veces.No pises tu sombra,no pises mi escoba.Yo mantendré tu sombra limpia.

95.El amor es un fuego.Arde por todas partes.Desfigura a todo el mundo.Es la excusa que el mundo ponepor ser tan feo.

102.Ya no me queda talento.Ya no puedo escribir más poemas.Ya podéis llamarme Len o Lennie,como siempre habéis querido hacer.Supongo que debería dejarlo,pero los viejos hábitos persisteny las mujeres no hacen más que empujarme a ello.Antes de que me acuséis de que os aburro(para vuestro definitivo triunfo y alivio)acordaos de que ni vosotros ni yopodemos hacer ya el amor,y una vez más habéis disfrutadode la compañía de mi alma.

114.Cada vez que mi mujer tiene un hijose vuelve loca;ve el mundo con lucidezy se vuelve loca.La tenemos que internarpara poder volver a la guerra.Hombres y mujeres muerenprecisamente delante del niño.

(Del libro La energía de los esclavos, publicado en Visor)

martes, 31 de mayo de 2011

40 de mayo.

Una niña a la que hoy sólo quiso su profesora se tiró llorando a sus brazos, y le enseñó su hombro, mordido por la que debería ser su madre.
Alguien que dice quererla se preocupa porque se crea lo que le cuenta esa niña.
Una madre intenta que su hija aleje sus preocupaciones
Y un padre que sólo disfruta con los deportes
Una paloma a la que se le resta identidad llamándola rata
Y unas plumas que sobrevuelan la ciudad
Miles de historias de amor abortadas
y una cama que rezuma su propio sudor
Unas ansias por escribir algo bello
versos que sólo habitan dentro de ella
prosa que huele mal.
Ideas que se escapan como la sidra al escanciarse
emociones que palpitan con el trago ingerido
palabras que brotan sin sentido.

Cadáveres exquisitos esperando sepultura.

domingo, 29 de mayo de 2011

Nouvelles vagues




Tenía miedo, miedos.
De pequeña y de mayor me creía lo que me contaban, pese a que no solía creer en quien lo contara. Me creía los asesinatos de las películas sobre todo si estaban contados por un buen narrador, creía en los fantasmas y en los espíritus bien caracterizados, me asustaban las heridas y la sangre cuanto más espectaculares y no podía dormir sola si tenía miedo.
De mayor seguí igual salvo que por mucho miedo que tuviera, dormía sola; puntualizo: me acostaba sola; porque dormía con los auténticos fantasmas, los del miedo. Se presentaban ante mí en forma de agua, grandes olas que me cubrían, me impedían el paso, me aupaban o sumergían, me empujaban violentamente contra las rocas o sólo se alzaban ante mí, imponentes. Vivía estos sueños con las sensaciones encontradas: por una lado aterrada y por otro gozando de la maravilla del paisaje embravecido. Y así debía de ser mi miedo, mis miedos: sensaciones apabullantes, paralizantes, inquietantes que generaban tal adrenalina que me hacían sentir viva, muy viva.
Algo debía de gustarme, porque no solía luchar contra él, contra ellos. Dejaba que como las mareas, subieran y bajaran. Enfrentarse a ellos y ganar, suponía el triunfo de la razón.
He de reconocer que alguna vez gané, pero hasta los triunfos pueden llegar a generar miedo. Como la felicidad intensa.
Mis miedos me han servido para mantenerme alerta, despierta...insomne
Si hoy escribo esto es porque estoy aterrada: tengo miedo de mí misma; de una conciencia contaminada de prejuicios que siempre acusan, que gritan culpable. Soy la jueza más dura, su señoría implacable, inquisidora, cruel. Porque la justicia también da miedo, incluso la poética. Castigos ejemplarizantes, ejecuciones públicas, años de reclusión, privación de libertades, ley del tailón, del silencio, venganzas...La represión de lo que nos asusta lo hace crecer; por eso yo no podía intentar acallar mi conciencia, porque me habría estallado en las sienes. Y sabía que si me tenía miedo, haría bien, porque era más temible de lo que cualquiera podría llegar a serlo nunca para mí: era mi mayor enemiga.

sábado, 28 de mayo de 2011

Excuse-moi






Hoy he atropellado a una paloma, y mucho me temo que fuese la paloma de la paz.



Confié en que ella evitara las ruedas de mi coche, que fuese hábil para colarse entre ellas; pero no. No puedo confesar que la haya querido matar, pero debo decir que tampoco lo he evitado. La dejé a ella con la responsabilidad de salvarse, y no sé si no pudo o no quiso. Lo que sé es que dejé un rastro de plumas tras de mí pese a que no haya encontrado nada en las ruedas. Aterrada, esperaba encontrarme su cabeza aplastada allí, pero no. Ni rastro. Y sé que la maté porque la oí y porque la vi. Y sé que con ella se va mi paz, porque yo sólo puedo matar a la paloma de la paz.






Ahora me toca esperar.












viernes, 27 de mayo de 2011

Quelques mots

En un intento por conocerse a sí misma, se pone triste.
Pobre Sinossuke, incapaz de definirse.

martes, 24 de mayo de 2011

Remember









Rescato estos dos textos de mi baúl de los recuerdos. El primero es del 22 de septiembre de 2010 y el segundo del 9 de febrero de este año.


No sé si necesitan un rescate, ni siquiera una relectura...






Revolución y guillotina

Detrás de "paz y amor" hay un infierno. Tras "haz el amor y no la guerra" hay aburrimiento. Llegado el momento, escuchado lo que hay que oír, visto todo lo que se ha tenido que ver y aguantado más de lo estrictamente necesario, toca dar con el puño sobre la mesa y dejar de cagarse para empezar quizás a cagarla, pero a hacer algo. En el jardín de Dora no crecen " flowers power", se asemeja más a un jardín japonés lleno de piedras que tiraría sobre quien ose querernos hacer pasar por gilipollas. Se tapa la nariz para no respirar "Love is in the air" porque hasta las mismas narices está de olerse la que nos quieren armar. Sabe que esa serenata de "All you need is love" se lo puede cantar la tuna a quien le sobre ese amor, porque a los que les falta se deben conformar con salud y trabajo (por dinero, que no por amor al arte).Quizás se disfrace de hippie en el entierro por los derechos y el respeto del ser humano.



Aujourd'hui

Hoy me preguntaron qué es "anarquista" y eché de menos el sexo. Hoy me visitaron mis jefes y eché de menos ser anarquista.Hoy fui a ponerme guapa y eché de menos ser simpática.Hoy expliqué el pretérito perfecto compuesto y creo que no lo he entendido, profe.Hoy termina siendo hoy, lo de siempre:poco sexo, poca anarquía, poca diversión y nula compresión.

sábado, 21 de mayo de 2011

Expiación










Experta en autocompasión aficionada al melodrama busca historias complejas sin final feliz.





Mucho le debe de gustar el sabor de sus lágrimas, porque siempre termina llorando. Una vez tras otra tropieza con el mismo bache de siempre, y todavía no ha aprendido a caer bien, sin dañarse más de lo estrictamente necesario. Como suele pasar, lo que más le duele al caerse es su propio amor propio; siempre hay alguien viendo el desplome inexorable. Se duele de vergüenza y le duele volver a machacar su zona más delicada. La parte íntima, la emocional no sale tan resquebrajada como la parte cerebral. Ella misma se insulta al comportarse como una torpe; se empeña en humillarse, en obsesionarse.





No se da cuenta que pierde el control porque no tiene equilibrio.





Ciertamente el alcohol contribuye a su inestabilidad y caída, pero también hace de ello algo divertido, patético, expiatorio. Caerse sobria no tiene perdón. Caerse ebria es casi una necesidad; porque necesita descender al suelo para volver a apegarse a la realidad. Despertar de sus ensoñaciones etílicas y concentrarse en el camino de vuelta a casa. Ha de recorrerlo digna, dejando que fluyan las lágrimas que en ella, es como achicar el agua de la barca a punto de hundirse. Porque muchas veces ha estado al borde, a punto de escorar contra sí misma, y nunca ha vuelto a tierra más tarde de lo que podría esperarse de una mujer como ella. Cuando llega ya no parece naúfraga, parece sirena con las pestañas llenas de sal de tanto llorar. Pero llega sonriendo porque sabe andar y desandar el camino pese a la cola de pez que tantas veces la hace caer.

viernes, 20 de mayo de 2011

(Des)espérer





Esperaba vestida a su amante. Mucho más cómodo hubiera sido hacerlo despojada de ropas, pero no quería estar cómoda para él, quería estar guapa. Le obsesionaba la idea de que la viera vestida, arreglada...ya que siempre la veía desnuda o con la ropa sencilla de andar por casa. Tal era su obsesión que cada vez que la visitaba, ella le sacaba todos los trapitos de su armario; le pedía consejo sobre qué ponerse en su próxima salida y cómo combinarlo. A él no le importaba nada de eso, pero a ella sí. Le esperaba, por tanto, vestida, con el pelo suelto y sin desmaquillarse. Sus actos reflejos al entrar en casa eran: descalzarse, desvestirse, enmoñarse y despintarse. De esa guisa se tumbó en el sofá, con los vaqueros puestos y la raya en el ojo; pensaba que peor había sido el día del vestido de encaje. Se fumó un pitillo, se sirvió un vino. Abrió una botella, un regalo de una amiga, algo especial. Apuró la copa y se sirvió otra. Notó el pronto brillo de la mirada alegre. Miró el reloj. Pensó en cenar algo, no quería que le entrara el hambre estando él. El cigarrillo y el vino la habían llenado, cenaría después. Puso una película pero era de chicas, de mujeres; se dijo que la quitaría en cuanto él entrara e intentó memorizar el canal de noticias a todas horas o el de deportes. La peli iba de chicas, de mujeres. Típico rollo argentino sobre la soledad de unas casi treintañeras, soledad compartida, soledad sin hijos, soledades de todo tipo.



Cuando se dio cuenta había oscurecido. La había dormido el acento argentino o el vino...






Era su soledad, la soledad de la que espera maquillada, vestida y ya despeinada a un amante que no llegará.



lunes, 16 de mayo de 2011

Ars poetica






Sale una prosa de mí que a veces parece tener la métrica de un verso libre.



Es como mi sonrisa, cuando sale natural desarma, pero su impostura casi tiene el mismo efecto.



Ensayo, pruebo, juego...a escribir, a sonreír y a vivir.



Utilizo la primera persona para esconderme tras ella, y me quedo con la tercera como álter ego.



Creo personajes con los que siento, porque siento como si yo misma fuera un personaje. Estiro las sensaciones, me hundo en los sentimientos y lo veo todo con la imprudente perspectiva de la lectora voraz.



Creo finales inciertos que me provocan risa porque el drama está en el planteamiento, a lo largo del nudo.



Son las imágenes de cuerpos las que me muestran el alma, las de miradas las que muestran mi intención y las de mujeres las que habitan en mí.



Encuentro en el Surrealismo la esencia



en Oriente, la belleza



en el Francés, el estilo



en el Latín, el germen



en el Cine, la magia


el sexo, el complemento ideal a la Literatura



los hombres, el complemento ideal a una historia que vivo a través de mujeres que son todas yo.







Espero que te guste.









Y suena la música, siempre.

domingo, 15 de mayo de 2011

Cannes





No para de preguntarle si es su amante. Pregunta ¿retórica? que ella debería saber contestar, pues amante es quien ama. No le ha preguntado nunca si es su querida, porque intuye que si sólo la besa en la boca, mucho es que no la quiere. Concubina, la otra, la puta, la zorra...



Se extraña porque ella sólo quiere ser su amiga. Una amiga con quien tumbarse abrazado, ante quien pasearse desnudo, con quien reirse y llorar a gusto; una amiga a muerte.



Sabe de los caprichos y sabe de los empachos. De los romances, de las aventuras y de las historias para dormir y para no hacerlo. Sabe que no debe enamorarse, pero lo que es peor, sabe que no puede aunque quiera. Sabe que va a seguir sola y tiene la certeza de que un poco más herida, porque le gusta el sabor a sangre que desprende su piel y el olor a melancolía. Seguirá esperando por los besos con ternura; esos besos ricos en los párpados, suaves en las mejillas, protectores en la sien. Mientras tanto, seguirá gozando de besos sensuales, marcando su ritmo, mordiendo sus labios; porque si va a ser amante, quiere serlo como las mujeres de antes y no como las niñas de ahora.