jueves, 22 de julio de 2010

Virtualité


Leía en uno de sus marcapáginas que "El amor puede surgir de una sola metáfora". Pensó en ello porque le había sucedido algo que le hacía pensar. Normalmente las personas a las que había conocido o tratado llegaban a ella de forma presencial. ¿En qué se fijaba o qué le llamaba la atención de ellas? Sin duda su manera de expresarse en todos los sentidos. Se fijaba en las palabras, en los gestos, en el vestido, en los complementos...también en los dientes (podía ser una reminiscencia de sus ilusiones ecuestres)

Por eso cuando le cuestionaron que pudiera ilusionarse con alguien a quien no había tenido nunca frente a ella, alguien de quien sólo conocía cómo escribía y de quien sólo veía imágenes sesgadas; ella pensó, pero no sucumbió. Tuvo claro que ir descubriendo a una persona a través de sus palabras escritas, es una experiencia no asequible a todo el mundo y digna de disfrute. Un momento de desnudez sin pudores. Un momento de libertad sin el yugo de la imposición física. Un conocer e ir descubriendo los rincones secretos del alma poco a poco, verso a verso...

Un conocer e ir descubriendo poco a poco la apariencia portadora de la esencia.

Un crear una ilusión no carente de morbo que se nutre día a día.

Y la facilidad de terminar con todo a ello a golpe de botón.

Y todavía le decían que no entendían qué hacía una mujer como ella en un sitio como ése.

Al final la respuesta que más complacía era: Cibersexo.






4 comentarios:

elhombrequebuscabapalabras dijo...

Virtualité... me he sentido espiado..me he sentido aludido...me he sentido identificado...
no sólo con el artículo sino también con todo tu ser...
dicen que todos tenemos un alma gemela, una copia casi exacta, un doble repartido por el mundo... Me siento cerca de tí... Eres como un espejo...EL HOMBRE QUE BUSCABA PALABRAS
beso

Sara dijo...

Vaya; Gracias por visitar este blog del que sólo soy narradora.

Sara dijo...

Narra-Dora

Clara dijo...

Se han abierto ante nosotros nuevas puertas para conocer gente, para descubrir el mundo de manera diferente.
Frente a una pantalla tras la que unos se esconden, y frente a la que otros se muestran abiertamente. Todavia estamos aprendiendo a darle algunos de los mil usos que podemos sacar, y puede que no sea nuestra generacion la que logre exprimir todo el jugo de esta nueva ventana al mundo.
Como siempre, nos queda mucho por descubrir, por experimentar, por aprender, por evolucionar.