domingo, 24 de julio de 2011

Bad romance


                                                                           Steven Meisel

Vamos a vivir un romance de verano. Espero que ninguno de nosotros pretenda continuarlo hasta el invierno, porque entonces no podría ser romance, sería ya toda una aventura. Porque estas historias tienen sus peligros y son vividas sólo por los más intrépidos.

Como ella; valiente para los romances pero cobarde para el amor. Todos los veranos se embarcaba conociendo perfectamente la hoja de ruta, su principio y final. Y había aprendido a conocer las mareas, a anticipar tormentas, a tratar los mareos, a vestirse con el traje de capitán...

Sabía que algunos paseos podían convertirse en travesías y que convenía llevar siempre chalecos salvavidas, crema solar y la cabeza cubierta.

Hubo un verano en el que no tomó esas precauciones y las consecuencias fueron nefastas. Todo el invierno mudando la piel que fue abrasada de tanto calor, la primavera anticipando un verano lleno de recuerdos y el verano cargado de nostalgias de lo que no pudo ser. De ahí la importancia de prevenir y de prevenirse.

Y es que los romances de verano eligen a personas como tú que acabarás atrapado en la telaraña de la ilusión y viviendo de los espejismos de la realidad. Que te nutres de la intensidad de lo efímero y que te alimentas con la novedad.

Ella que está escribiendo esto y tú que lo estás leyendo os encontraréis casualmente en algún concierto, apoyados en la barra esperando a que os atiendan. Os miraréis y sonreiréis y la canción que suene, será vuestra canción de este verano; la que escuchada en el invierno provoque una cálida sonrisa. Creeréis durante esos días en la media naranja, en el amor eterno, en la mujer de tu vida...y nosotros aguardaremos durante estas semanas para conocer el final de vuestra historia. A mí me interesará especialmente la despedida porque ya sé lo que ocurrirá durante los días; pero esa despedida creyendo dejar pasar algo único y especial contiene un dramatismo y una inocencia dignos de novelar. En la estación ya avisan de la salida del tren; besos apurados cargados de intención, alguna furtiva lágrima, promesas de última hora y el tiempo que inclemente, no se detiene..

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Habla claro, no habléis en clave. Hablar claro.

Anónimo dijo...

Hay quién quema las naves tras cada singladura. Lo importante no es reconstruirlas, ni la belleza del fuego el que se consumen... Lo importante es que odiamos lo previsible, por eso tampoco es la travesía lo que nos fascina, sino la posibilidad de un cambio real que no deja de aterrarnos. Romance o peligrosa aventura, las emociones que se embarcan en la bodega acaban casi siempre en la sentina.

Buen blog.

Saludos cordiales, X.

Anónimo dijo...

Está bien, si no agradan las medias tintas hablaremos claro. Defendamos el libre amor, paladeemos la belleza. Seamos ofensivamente explícitos con quienes pretenden asesinar la belleza y con los que en su hipocresía los avalan:

http://youtu.be/Pgw7Gs8-rtw

Mariette dijo...

¿Ya sólo pueden comentar anónimos?

Jo.

Advenedizo. dijo...

Venga, que vivan el optimismo y la aniquilación absoluta!

Anónimo dijo...

Se estaba liando una muy gorda y las frutas eran deliciosas y estaban en reposo. Se trataba de la Primavera de los anónimos.